Zocodover. Homenaje Comuneros 2011

Zocodover. Homenaje Comuneros 2011

lunes, 10 de septiembre de 2018

domingo, 22 de abril de 2018

23 de Abril


23 DE ABRIL (originalmente publicado en 2012 en www.asc-castilla.org) 


El próximo lunes 23 de Abril es el día de Villalar, día en que se conmemora la lucha de los comuneros castellanos frente a las tropas del Emperador Carlos V. Es, por tanto, un día importante para nuestro pueblo, porque en aquella guerra para conseguir un sistema parlamentario (el primero del mundo) murieron muchos castellanos, así como también leoneses, andaluces y murcianos, que se levantaron en cada zona para oponerse al régimen cesarista impuesto con el golpe de Estado de Carlos V en 1516, auto-proclamándose en Flandes como Rey de Castilla y de Aragón (así como del resto de reinos peninsulares a excepción de Portugal). Golpe de Estado que provocó un disgusto tremendo al cardenal Cisneros y a todos los pueblos peninsulares, especialmente a leoneses y castellanos, quienes con más fuerza se levantaron contra la tiranía. Sin embargo junto a esta conmemoración es preciso también recordar que Villalar debería ser la reunión de muchas personalidades y sentimientos, no solo el castellano, que se invoca tradicionalmente. La guerra de las Comunidades no fue un hecho específicamente castellano (a pesar de ser los castellanos quienes lo encabezaron), sino más bien un hecho que, con episodios en Andalucía, Murcia, Extremadura y Álava, junto a las germanías de la Corona de Aragón, constituyen una eclosión de rebelión generalizada de los peninsulares ante el nuevo cesarismo imperante y de cuño germano-flamenco. Por ello, desde la Asociación Socio-Cultural Castilla queremos celebrar esta conmemoración como lo que fue: una lucha de muchas gentes para alcanzar un sistema más justo, más popular y menos absoluto. Asimismo, queremos constatar que Castilla, como personalidad histórica, conjunción de voluntades y sentimientos, y como cristalización de unos hechos históricos concretos, puede y debe tener unos símbolos y celebraciones específicamente suyos, amén de los fenómenos compartidos con otras zonas.


También hemos constatado cómo en los últimos años una conmemoración esencialmente popular y de reivindicación se ha transformado en un día autonomista, monopolizado por la comunidad autónoma de Castilla y León, quien con sus televisiones, fundaciones, partidos políticos y agentes sociales tergiversa la Historia y los acontecimientos, habiendo ya manipulado la propia celebración, de tal forma que prácticamente no se reconoce su significado original. Es por ello que en estos días en que recordamos a Juan de Padilla, María Pacheco, Juan Bravo, Alonso de Arreo y otros luchadores por un parlamentarismo más justo y un futuro mejor, también hemos de tener presente varias ideas: -Las autonomías no existían en 1521, y desde luego una conmemoración tan antigua no ha de servir ni ser tenido como una fiesta autonómica, a despecho de manipular vilmente los acontecimientos históricos. -Los héroes comuneros, ya sean de la zona que fueren, merecen que sus respectivos pueblos conmemoren ese día y esa lucha, que no fue, como nos pretenden hacer creer, una lucha por la identidad castellana, sino un empeño transversal con un marcado carácter social, que provocó el levantamiento de diversos pueblos contra la tiranía. Castilla como pueblo no puede ni debe monopolizar un fenómeno histórico que no le pertenece en exclusividad, ni arrogarse la medalla de una lucha que responde a un esfuerzo transversal y conjunto de muchos pueblos en ambas coronas peninsulares frente al cesarismo. -Castilla necesita unos símbolos unívocos y propios, además de las conmemoraciones conjuntas. ¿Por qué se ha abandonado a Fernán González? ¿Por qué no se conmemora al Cid? ¿Qué hay de la obra de Alfonso VIII, verdadero forjador de Castilla y uno de los mejores rectores que ha tenido nuestra tierra jamás? En consecuencia, celebremos con alegría el próximo lunes la lucha de esas gentes comuneras, teniendo presente su verdadero significado histórico en pos del parlamentarismo, la igualdad y un modelo justo, así como aumentemos en el futuro la atención que prestamos a hechos o símbolos específicamente castellanos, no reivindicados por nadie, que merecen sin duda convertirse en un futuro no lejano en verdaderos iconos de la personalidad castellana y de la celebración que no se ha conmemorado nunca: la de los forjadores de nuestra identidad. Feliz 23 de Abril (publicado por la Junta Nacional de la Asociación Socio-Cultural Castilla) )

sábado, 24 de marzo de 2018

En Castilla también hubo foralismo.

Aparecido en el blog Breviario Castellano
http://breviariocastellano.blogspot.com.es/2007/11/foralismo-castellano-res.html

La escasa historia moderna de lo que se podrían denominar eventos políticos autóctonos castellanos, ha venido a privilegiar alguno de los fastos históricos que si bien de escasa trascendencia no deja de ser digno de ser reseñado, Concretamente es el caso del Pacto Federal Castellano de 1869, que se puede consultar en Internet y que ha sido reeditado recientemente, y que sin duda es la base de reivindicación territorial, 17 provincias, de algunas agrupaciones políticas actuales de cuño pancastellanista. Solo como una invitación a la reflexión conviene recordar que se refiera a un acontecimiento de hace 131 años, e inspirado en el federalismo de Pi y Margall, político entusiasta del pensamiento utópico francés del siglo XIX, e incluso traductor de alguna de sus figuras más señeras como fue el caso de Proudhom. Innecesario recalcar que tal pensamiento utópico y abstracto hizo escasa mella en aquellas regiones, bien caracterizadas históricamente en su delimitación geográfica en el Antiguo Régimen hasta principios del siglo XIX, que sufrieron una merma casi absoluta en sus derechos forales y en sus características propias, es decir Castilla la Vieja, Castilla la Nueva y León. Ahora bien ese minúsculo "casi" es el hilo de Ariadna que convendría retomar con el fin de tener alguna probabilidad de éxito en la lucha contra ese monstruo del laberinto, que es el estado moderno – o sus sucedáneos autonómicos- fagocitador y castrante, ese Minotauro abstracto y frío, dios celoso y vengativo que exige el sacrificio y entrega de sus fieles.

Curiosamente no se hace nunca mención a unos acontecimientos que ocurrieron unos pocos años después en la Primera República, que constituyeron lo que se denominó el movimiento cantonal que ciertamente fue un acontecimiento político bastante asilvestrado y anárquico de poca ejemplaridad y de difícil hagiografía, pero por otra parte una constante en la vida política de la península ibérica desde las tribus celtibéricas a los reinos de taifas, desde el reino de Toro hasta la República Independiente de los Ancares, acontecimiento este último, si bien de escasos días de duración, rigurosamente histórico . El movimiento cantonal tuvo una notable repercusión en Salamanca, mencionado exclusivamente en las historias locales, debido a su carácter non santo. Parece por tanto llegado el momento de investigar en lo posible el movimiento cantonal en las tres regiones históricas antes mencionadas.


Muy anterior a los acontecimientos mencionados fue la última defensa de los exiguos restos del foralismo castellano antes de la irrupción del liberalismo decimonónico. Tal defensa estuvo ligada históricamente a ese potpourrie político que fue el carlismo, y que en variantes distintas se ha mantenido en Castilla hasta el siglo XX. No sería cuestión aquí de simplificar las cosas al grito de carcundas y retrógrados, puesto que, se quiera o no, las libertades forales tradicionales, las singularidades de muchos pueblos ibéricos, fueron defendidas en su momento por el carlismo y no por un liberalismo de corte francés, supuestamente avanzado y progresista . Es bien sabido, por ejemplo, que en la primera guerra carlista, culminada en el Abrazo de Vergara, había batallones castellanos en el bando carlista, como también, conviene recordarlo, batallones vascongados en el bando liberal, los chapelgorri, boinas rojas, del general Echagüe. En estos batallones castellanos había entre otros santanderinos, burgaleses y riojanos. En sus Episodios Nacionales Don Benito Pérez Galdós da una versión con anteojeras de progre decimonónico de estos acontecimientos, donde los carlistas eran llamados los negros, algo así como si hoy se dijera los fachas. Es decir que la pose liberal decimonónica y en parte la actual, considera que eso del foralismo son antiguallas medievales que deben sucumbir ante la libertad general y abstracta que obligatoriamente impone el estado moderno para felicidad de los ciudadanos del común, aviso para navegantes que debe sintonizar todo aquel que se meta en lides de tipo autonomista, regionalista, nacionalista o variantes del mismo jaez. Y hablando de obligatoriedades liberadoras y modernas, Santander, entre otras provincias, tuvo que hacer renuncia a los restos de sus fueros tradicionales al advenimiento del liberalismo. Estos son temas habitualmente relegados al País Vasco, Navarra, Cataluña o acaso Valencia, pero cuidadosamente evitado cuando se trata de Castilla , Reino de Toledo o León, faltaría más, sería como alborotar las ovejas dóciles del rebaño. Solo como testimonio personal a aportar, las únicas críticas políticas radicales escuchadas en la niñez (hace unos 40 años) en pleno franquismo nacional católico, salían de bocas carlistas, verdaderos insultos al sátrapa gallego que impedía tener a la diputación de Ávila las mismas competencias que a la Navarra foral. Queda así por recuperar una importante corriente foralista castellana incorporada en el carlismo, durante muchos decenios la única que hubo en Castilla, para estudiarla e incorporarla en su pleno valor en la herencia de lo que hoy se ha dado en llamar castellanismo.


Más cercano en el tiempo el último acontecimiento autonómico castellano de la primera mitad del siglo XX fue el proyecto de autonomía de Castilla la Vieja, Castilla la Nueva y León en la Segunda República. Pero dejemos la palabra al historiador y recordemos aquellos hechos a través de la pluma de Ramón Tamames :


"Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, se produjo una auténtica eclosión de peticiones de autonomías regionales, al calor del restablecimiento del estatuto catalán y de la previsión de que a no tardar sería autorizado el del País Vasco".


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"Por su parte, el 20 de mayo inició sus actividades un grupo de diputados agrarios y de la CEDA con vistas a redactar un anteproyecto de estatuto de las dos Castillas y León; si bien no faltaron partidarios de prepararlo únicamente para Castilla la Vieja y León. Más aún, el 9 de junio, el ayuntamiento de Burgos decidió promover un estatuto para Castilla la Vieja exclusivamente. En todos estos intentos, se trataba de conseguir una autonomía tan amplia como la de Cataluña en lo concerniente a cesión de servicios generales, y tan intensa como el proyecto vasco en lo referente a derechos económicos y políticos".
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"Es difícil emitir un juicio sobre la política regionalista de 1931-1936 y que en sus últimos días antes de la guerra civil experimentaba tan poderoso auge de ideas y proyectos. Brevemente podemos sintetizar nuestra opinión sobre tema tan controvertido:

El regionalismo correspondía a una problemática real, como lo anticiparon, en cierto modo, las tres guerras carlistas, en las que Vascongadas, Navarra y buena parte de Cataluña y Valencia habían luchado -cierto que con un complejo trasfondo de contradicciones y confusionismo- por sus antiguas libertades. Por tanto, durante la República no se inventó nada nuevo. Sólo se recogía un legado de problemas irresueltos y exacerbados por el centralismo".

(Ramón Tamames .Historia de España Alfaguara VII, La República. .La era de Franco. Alianza Universidad. Madrid 1983 ,pp189,191)



Llama la atención que en aquellos tiempos los castellanos, incluso los de derechas, tenían unas pretensiones autonómicas en plenitud e intensidad bastante mayores que las que manifestaron a la muerte del sátrapa gallego; sin duda las cosas han ido para atrás en este aspecto, es decir aún más domesticados. En cualquier caso parece que procede una investigación documental nada fácil puesto que el partido político que las promovió hace décadas que no existe; queda en cambio una posible recorrido en las hemerotecas a partir del 20 de mayo de 1936, acaso en El Debate y el ABC, los periódicos que quizá estuvieran más próximos a la CEDA. En cuanto al ayuntamiento de Burgos en teoría sería más fácil la investigación, si no se hubiera destruido en la guerra civil, sin descartar claro está la consulta de hemerotecas locales, o tal vez testigos si alguno queda vivo todavía.

Así pues quedan abiertos tres temas de interés en la actual andadura castellana de notable importancia:
1º) El movimiento cantonal en Castilla
2º) El foralismo castellano en el pensamiento y política carlista de los siglos XIX y XX
3º) El estatuto de autonomía castellano en la Segunda República.


No quedan pues sino los merodeos por hemerotecas, cual rata de biblioteca, las consultas a los historiadores amigos y conocidos, las tesis doctorales, los artículos de revista y otras fuentes de imposible enumeración.


RES

domingo, 3 de diciembre de 2017

Asccas contesta a los insultos de Ramón Cotarelo

Publicado en la web de Asociación Socio-cultural Castilla: 
http://www.asc-castilla.org/contenido/index.php/concejoabierto/439-contra-el-rencor-de-ramon-cotarelo-hacia-castilla


Desde la Asociación socio-cultural Castilla querríamos empeñar unas palabras en contra de los anacronismos históricos y las supercherías xenófobas del nacionalismo catalán. Aprovechan las mancas descripciones de Ramón Cotarelo sobre nuestra amada tierra de Castilla, pero hablan frente a todos los vilipendios del catalanismo contra el resto de España (especialmente contra Castilla).


Ha sido común en la literatura de algunos nacionalismos españoles usar en sus retóricas un chivo expiatorio al que cargar los males, acaecidos en el proceso de constitución de un Estado liberal, que al parecer se cernían sobre su tierra. Este papel literario lo desempeñó en sus discursos nuestra querida Castilla, ¡parece que a los castellanos siempre nos toca bailar con la más fea!


En muchos de estos relatos nacionalistas opuestos al nacionalismo decimonónico español, al defenderse la condición postiza de la unidad española (en realidad, aglomerado de naciones, a veces puras; sin mezclas culturales o raciales ni uniones políticas, más que por la fuerza), había que darle el guión de potencia acaparadora, represiva, a alguno de los agentes históricos para explicar la Historia de España, sambenito colgado a Castilla en estas literaturas, sobre todo en la catalanista.


A estas peregrinas tesis recreacionistas de la Historia acompañaba la imperiosidad de presentar una cultura especial y propia, que se pretendía como dotada de particularidades inconfundibles, plenamente reconocible y distinguible de las otras, y, además, de condición superior (tesis que implican el anacronismo de una multitud naciones preestatales al estilo moderno, post Revolución francesa, en la Península Ibérica: con unicidad territorial, lingüística y cultural). A esta tesis le seguían también los epítetos que habían de acompañar a la unidad histórico-política que había tratado de obnubilar esas culturas. Castilla, entonces, eran los brutos, los cabreros, los charnegos, los destripaterrones, aquellos bárbaros más burros que un arado, a quienes la falta de inteligencia y su amorfidad cultural les dejaba como único recurso de dominación la fuerza, y cuyo envidioso oscurantismo empujaba a borrar cualquier rastro de cultura y de diferencia ajeno, hasta refundir a los otros pueblos, como ya lo era el castellano, en una mediocre y mesetaria imbecilidad.


A nadie se le escapa ya la contradicción esquizofrénica que habita en esta visión de la Historia de España y de los pueblos que la hollan, más allá de que la verdad histórica repulse como falso este relato: ¿Venció Roma o los galos? ¿El Imperio macedónico o las tierras que fueron luego Alejandrías? ¿Vencieron los fenicios, que poblaron Cartago y su república, o los habitantes anteriores? Nuestra visión de la Historia y la unidad de España, realmente existente, la cual no nos cabe exponer aquí, no tiene nada que ver con el delirio que fabulan los nacionalismos fragmentaristas. Si lo diésemos por supuesto, toda la Historia Universal habla en contra de que pudiese suceder algo así: que un pueblo de salvajes, sin cultura, pueda domeñar a una civilización a través de un proceso de vaciado cultural y someterlos por largo tiempo, sin otro proyecto político que una estulta sujección a la ignorancia y a la inanidad. En los casos mencionados arriba (Roma o Alejandro, por ejemplo), triunfaron sobre sus pueblos rivales no por superioridad bélica, por mera fuerza, sino por ser capaces de incorporarlos junto con sus pueblos en una unidad mayor. Para lo que, se apoyaron en una sutileza cultural sin par, que sobrepujaba a la de los pueblos rivales; por ejemplo, estaban en la perspectiva de poder asumir innovaciones culturales de éstos y engrosar una cultura que comenzaba a ser común (por cierto, que es el origen del legado cultural de Occidente).


Así, la Historia demuestra en su andadura lo falaz de la visión del independentismo. Castilla es una unidad histórico-política que se constituye como condado, luego como reino y finalmente funda una Corona, que se hermanará con la de León. Un pueblo capaz de desarrollar estas formas políticas y de trabar relación con sus pueblos vecinos y hermanos de manera tan diversa y profunda, no parece una mera banda de iletrados salidos con lo puesto de una cueva en la Peña Amaya. Castilla, sus albores en la Bardulia, es mentada en documentos en el temprano año 800 d.C.


Poco después, tendrá el honor de poner el origen del primer municipio español de nuestros días, Brañosera, por su carta puebla, precedente del derecho foral y de todo el hispánico, y primer paso de todo el orden municipal peninsular. No realizaremos aquí una colección de anécdotas históricas: referiremos datos que señalan realidades estructurales materiales, apreciables en la Historia, que desmienten el mito de que Castilla no tuvo cultura. Castilla fue cultísima: las tempranas glosas silenses y emilianenses, allá por los ss.X-XI, recogen los primeros pasos en la constitución de una de las más tempranas lenguas romances, europeas y peninsulares, que se ha definido como una de las más importantes a día de hoy a nivel mundial (que hablan 500 milones de personas), a la par con el inglés, con el mandarín y con el portugués.


Estas glosas aluden a otra realidad estructural fundadora de riqueza cultural: la red de monasterios precedentes de las universidades, como la de Palencia (1212) o la de Valladolid (1247), pioneras de toda una herencia de alta cultura y avanzados estudios (de las primeras de Europa) que tendría su apogeo con la de Alcalá. Ésta, junto con Salamanca, contribuyó de modo importantísimo a la escuela hispana, no sólo con la afamada neoscolástica, sino con todo un arsenal de estudios técnicos y científicos (con los que se demostró, entre otras cosas, la circularidad del orbe, y que permitieron el desarrollo de unas tecnologías que posibilitaron una Monarquía que se extendía por la mitad del Mundo). Amén de un desarrollo de teoría y técnica jurídicas sin parangón, representado muchas veces por el burgalés Francisco de Vitoria. Nombres como el de Gonzalo de Berceo, o el Arcipreste de Hita, o el toledano Garcilaso, o el madrileño Quevedo, o el albacetense Alonso Carbonel o el también madrileño José de Churriguera, no podían despuntar en un erial cultural.


Lo excepcional de sus obras implica una formación intelectual de primer orden, que sólo puede darse en una sociedad con un legado histórico suficiente y potentísimas escuelas donde se atesora, se selecciona críticamente, se desarrolla y se imparte el saber: de la ingeniería a la pintura, de la lírica a la ciencia jurídica, de la náutica a la filosofía más fina (hasta el XIX, las escuelas de filosofía o teología europeas aprendieron ontología con el manual del granadino De Suárez).


Para finalizar, como postilla, no querríamos dejar pasar la ocasión para apreciar el absurdo histórico que supone el unicismo sustancialista que propone el catalanismo para su nación y cultura, cuya versión más histriónica es esgrimida hoy por el Institut Nova Història (nueva, pero de verdad). El fragmentarismo catalanista plantea el anacronismo de que pueblo y cultura catalanes conforman una esfera cerrada y perfecta, que se puede remontar casi hasta el Pleistoceno. Cataluña, así, estaría llamada a su esplendor cultural, como un destino manifiesto, desde las primeras bandas de homínidos que poblaron lo que es hoy su territorio. Como tal, a ella pertenecerían las primeras muestras culturales o de progreso en la Hª de España (incluso, en la Hª del continente europeo o, aún, la Hª Occidental, la universal) y las más relevantes de la Humanidad. Un cuento insostenible.


Nos gustaría rubricar esta carta, antes que con ningún nombre, con la bandera de Castilla, patria nuestra tan afrentada y olvidada hoy por muchos.


viernes, 22 de septiembre de 2017

CANSALUÑA (1ª PARTE)







Otra vez a vueltas con el Pedro y el lobo catalán, y ahora puede ser que venga de verdad el lobo. Han conseguido que rompa mi silencio y mi retiro voluntario (Oh, milagro a lo Vida de Brian...)Porque me preocupa y me cabrea el tema, a ratos una cosa más que la otra

La verdad es que el temita cansa, y son cansinos unos y otros, tanto los que quieren abandonar este proyecto común (1) como los que pronostican el fin del mundo si se van (2). Y no es que quite gravedad al asunto, ojo, aunque por poder podría.

Podríamos, pensar que la unidad de España, históricamente es un ideal que sólo se dio con Roma y un poco menos con el Reino visigodo. Como dice un amigo, “... España se rompió en 1640. En España hay dos Estados, el Reino de España y la República Portuguesa. (...).

O podríamos pensar que el Estado unificado y homogeneizado nació tras las Cortes de Cádiz en 1812 siguiendo un modelo jacobino centralista francés completamente ajeno a la Historia y Tradición de las Españas.

O también podríamos decir como otro amigo que De nada sirve que Cataluña permanezca en España si ambas van a seguir siendo un estercolero

Por si esto fuera poco, podríamos afirmar que desde hace años ni siquiera somos un Estado soberano: la OTAN, la UE, el FMI...ellos y por supuesto las élites que a traves de ellos y de otros muchos (lobbies, conglomerados de intereses, oligarquías locales varias.) son los que realmente deciden. El pueblo español no pinta nada, rebaño feliz que cree vivir en libertad y democracia. Como decía Goethe “...Nadie es tan esclavo como quien se cree libre sin serlo (….)”

Podríamos o podemos (con perdón) pensar así. Bien, de acuerdo . Por otra parte España, la España liberal surgida de 1812 no es ya la reserva espiritual de occidente, ni la cabeza de un Imperio en el que no se pone el sol, ni ese baluarte y vanguardia de la cristiandad, azote de herejes y de infieles. Au contraire, España encabeza ahora la descomposición de occidente en podredumbre moral, mediocridad intelectual, fracaso escolar, analfabetismo funcional y tantos otros deportes modernos . Su legislación está a la cabeza del mundo en acoso al varón heterosexual, demonización de la disidencia al pensamiento único... y no sigo no vaya a incurrir en alguno de los nuevos delitos de pensamiento. Cierto es que como solía decir un ex-jefe mío: “corruptio optimi pessima” (la corrupción de los mejores deviene en los peores)

Todo esto puede que sea verdad. Pero la secesión de una de las regiones más ricas y de una de las dos locomotoras principales del país no va a mejorar nada el panorama. Y no solo a nivel económico. Si los que mueven ficha en el mundo, empezando por el omnipresente Soros, apoyan y ven con buenos ojos el proceso de secesión, por algo será. Que la balcanización no puede ser buena para esta convulsa piel de toro tampoco se le escapa a nadie con un par de dedos. Pero tampoco puede ser buena para el gran capital y para los usureros disfrazados de europeístas No acabo de ver qué podrían ganar.

En fin, que, especulaciones y elucubraciones historicistas aparte, hay varias cuestiones que parecen claras. Como que los separatas han conseguido uno de sus objetivos después de muchos años de insistente labor (3): no ya que la mayoría de su pueblo quiera la independencia, sino que media España quiera que se vayan. Ese objetivo puedo comprobar día a día desde hace mucho que está más que conseguido.

Pero intentemos analizar qué posibles escenarios pueden darse en el futuro . Y siento no ser la alegría de la huerta, pero desde mi molesta opinión creo que pase lo que pase, será malo:

Escenario A) las cosas puede que queden como están, pero con una creciente ruptura entre unos y otros que derive, tarde o temprano, a que se salgan con la suya los independentistas. Llevan décadas preparando el terreno: suya es la televisión autonómica, el sistema educativo, suyo es, me temo, el futuro.

Como decía Goebbels, “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” , y así ha acabado pasando no sólo en Cataluña o País Vasco, sino en Andalucía (con el blasinfantismo proafricano) , o con la leyenda negra en todo el mundo, países hispanos inclusive. Incluso en CCAA como Madrid, La Rioja o Cantabria, donde llevan 30 años descastellanizando sus respectivas provincias, enseñando a los escolares una Historia reinterpretada al gusto del poder , inventando unas identidades “ad hoc” y unas autonomías a mayor gloria de los enemigos periféricos de Castilla y de la misma España.

En resumen, este escenario A supondría una prórroga quizá en las formas, pero en vez de una ruptura traumática para hoy, una agonía larga o breve para mañana.

Escenario B) Cataluña sigue en una España aparentemente unidaº, pero con mayores privilegios. Con un régimen fiscal como el de vascos y navarros y otro tipo de prebendas y mercedes. Esto es lo que a mi modesto juicio va a pasar. Saben que la ruptura total hoy día es imposible, así que siguen con el juego que tan buenos resultados les ha dado: amenazar, amagar, asustar y chantajear al Estado central con la aquiescencia o el silencio del resto de españoles. Como suele decir otro amigo. “ellos pactan, Castilla paga “ (y Extremadura, León, Aragón, Asturias…)
( Continuará)


(1) Separatistas que quieren irse además echando estiércol sobre el resto de regiones o territorios que constituyen este Estado. Por más que vayan de liberadores de pueblos y de amigos del “Pueblo español” (del que ellos forman parte) en el fondo hay odio, desprecio y sentimiento de superioridad sobre el restospaña-

(2) entre los que se les llena la boca con la palabra España tampoco faltan los del torito de Osborne y éxitos deportivos a los que les importa uma mêrde la agonía del campo y de los pueblos de Castilla o Extremadura, los señoritingos varios y, cómo no, separadores tan perniciosos como los separatistas: gentes que identifican España con el idioma castellano (al que, por cierto, niegan su denominación y filiación) mientras desprecian los demás idiomas y culturas ibéricas. Tan prepotentes y supremacistas como los independentistas, los separadores, se retroalimentan con estos. Pero sobre separatistas y separadores ya he escrto muchas veces. Busquen en este blog, hay hasta una entrada llamada así.

(3) vivencias mil al respecto tengo: como hace 31 años en el Ponte Rialto de Venezia, unos jóvenes de mi edad cantando un himno a Terra Lliure. Esos jóvenes ahora serán cincuentañeros como el autor de estas torpes líneas.


domingo, 19 de marzo de 2017

Visita a Almagro de la Asociación S.C. Castilla



Publicado originalmente en
http://www.asc-castilla.org/contenido/index.php/eventos/424-cronica-de-la-jornada-en-almagro

por Vicente Hernández

Vocal Honorario de la Junta Nacional de la Asociación Socio-Cultural Castilla


El pasado sábado 11 de marzo, fecha de triste recuerdo, algunos socios visitamos la manchega ciudad de Almagro.


Comenzamos la visita desayunando en la Plaza Mayor. De gran originalidad en sus lados mayores, sobre los soportales característicos de las plazas castellanas, "se levanta un armónico conjunto de viviendas dispuestas en dos alturas, sostenidas por ochenta y cinco columnas de piedra de orden toscano, sobre las que descansan la gruesas zapatas y vigas de madera. El doble piso de galerías acristaladas proporciona un característico sabor y notable originalidad al conjunto por tratarse de un caso singular de la arquitectura castellana."



Estas galerías, inicialmente abiertas, tenían originalmente sus ventanas y balconcillos pintados de color almagre (arcilla rojiza que da nombre a la población, rica en un óxido rojo de hierro muy abundante en la naturaleza), pero posteriormente, con motivo de la proclamación del rey Carlos IV en 1788, se pintaron de azul.

Después visitamos el mundialmente famoso Corral de Comedias, único que se ha conservado intacto y en activo desde principios del siglo XVII hasta nuestros días. Descubierto en 1954 y declarado Monumento Nacional en 1955, sigue funcionando como teatro y desde 1977 en su recinto se celebra el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.




“Los Corrales de Comedias solían coincidir con los patios de mesones, posadas o casas de vecinos que se adaptaban para las representaciones de comedias durante el Siglo de Oro”. Por sus estancias (Zaguán, Patio, Galerías, Alojería…) departimos, paseamos e incluso imaginamos sobre su escenario alguna representación del gran Lope o del no menos grande Calderón.

"...concurren en ellos con su capa, espada y daga y todos se llaman caballeros, hasta los zapateros, y éstos son los que deciden si la comedia es buena o mala; y a causa de que la silban o aplauden, son llamados Mosqueteros, de suerte que la fama y opinión destos poetas depende dellos..." (sobre el Patio de “los Mosqueteros”)

“Cada teatro es un espejo de la sociedad que lo construyó como su lugar de encuentro, los detalles de la arquitectura y el diseño cuentan la historia de tiempos pasados – y nos iluminan, a modo de comparación, sobre nuestro propio tiempo” Carsten Jung

Tras salir del mítico espacio escénico, dimos un paseo por parte del barrio noble de Almagro, bajando por la Calle de Nuestra Señora de las Nieves y pasando por delante de las blasonadas fachadas monumentales de algunos de los edificios más representativos de la arquitectura civil de los SS XVI y XVII, como la Casa de los Xedler o los Wesel, banqueros alemanes, o la casa del prior de San Bartolomé, perteneciente a la Orden de Calatrava. 
Después nos acercamos al Palacio de los Fúcares.  Aunque se le denomina así, su primitiva función fue la de servir de almacén para guardar el mercurio procedente de las minas de Almadén, arrendadas a los Fugger (Fúcares) por el Emperador Carlos I.

A continuación, comimos como es ya costumbre degustando las especialidades locales (“duelos y quebrantos”, bizcochada, pisto manchego…acompañados de los buenos caldos de la tierra)
Finalmente a la tarde visitamos el Convento de la Asunción Calatrava, maravilla del plateresco y el gótico tardío. El Claustro, uno de los más bellos y desconocidos del Renacimiento español, es de una bella factura plateresca. De proporciones ejemplares (asentadas en el conocimiento de la obra de Serli “Las reglas generales de arquitectura”, basada a su vez en la de Vitrubio) resulta paradigmático del Renacimiento más puro, pareciendo más que castellano, florentino.

Subimos por su escalera, balaustrada a lo gótico flamígero, visitando la galería superior y el coro de la espectacular iglesia, con bóvedas de crucería de muy bellas nervaduras, también a lo “flamboyant”.

Tras la visita al Convento y un breve recuerdo a los compatriotas y foráneos asesinados en esta fecha, regresamos a nuestras respectivas localidades tras un día de camaradería en este marzo “mayeante” de 2017.

domingo, 6 de noviembre de 2016

La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

 Publicado en  http://marioblancov.es/la-rioja-es-castilla/

la Rioja, esa sucesión de valles en torno al río Ebro, fue primero poblada por tribus relacionadas en mayor o menor medida con los vascones. La proximidad, y mejor comunicación, hizo que tras la conquista del Islam y la posterior reconquista, el primer reino cristiano que puso sus pies esta tierra fuera el reino de Pamplona, primero, de Navarra después. También hay quién lo llama Reino de Nájera-Pamplona, porque los reyes de Navarra están enterrados en Santa María la Real de Nájera, y porque uno de estos reyes trasladó su corte a Nájera…bueno. Cada uno llama a las cosas como quiere.

El caso es que antes del año 1.100 la región situada entre los Cameros y el Ebro pasa bajo dominio castellano. No es que Castilla no hubiese tenido ya influencia en la región, pero a partir de entonces La Rioja será para siempre castellana, aunque el pasado navarro nunca se borró del todo.


A ello contribuyó además la especial configuración geográfica de La Rioja. La Rioja, junto con Cantabria, son las únicas provincias castellanas que no son de la meseta, lo que se nota en las comunicaciones. Es de entender en que en el siglo XI un viaje de Logroño a Burgos fuera bastante más complejo que de Logroño a Pamplona. En todo el oeste y sur de La Rioja las montañas nos aislan de la meseta, lo que supone un problema. Tan solo bordeando el Ebro y entrando por La Bureba se tiene una ruta sin demasiadas complicaciones orográficas, aunque tampoco estamos exentos de ellas, como prueba el desfiladero de Pancorbo, o la sinuosa zona del Alto de Altable desde la Rioja, camino precisamente de Pancorbo.
El caso es que La Rioja se convirtió, mire usted por donde, en cuna de la lengua castellana, y lo fue, no creo que se casualidad, por o gracias a la “lingua navarrorum” que todavía se hablaba en gran parte de la región, es decir, al vascuence y al euskera. El castellano toma muchos elementos prestados del vascuence, y lo hace porque la zona en la que nace está en contacto directo con esta lengua.
La pertenencia de La Rioja a Castilla queda reflejada a lo largo de los siglos entre otras cosas en la heráldica riojana. Escudos de localidades como Santo Domingo de la Calzada, Alfaro o Haro llevan elementos típicamente castellanos, como el rojo carmesí, el castillo, o los dos juntos.
Escudo de Santo Domingo de la Calzada Castilla
Escudo de Santo Domingo de la Calzada. Castilla, León, y el motivo propio de la localidad.
Escudo de Haro Castilla
Escudo de Haro. El típico pendón castellando flanqueado por dos ¿leones?
Alfaro es la llave de Castilla
Escudo de Alfaro, clavis castellae, o llave de Castilla.
Escudo de Alfaro, el pendón castellano y una llave ¿puerta de Castilla? No en vano es la primera ciudad castellana entre Navarra y Aragón

Escudo de Nalda.
Escudo de Nalda, en el valle del Iregua.

Escudo de Ausejo.

Escudo de Quel.

San Millán, patrón de Castilla.
Bandera de San Millán de la Cogolla. San Millán es el patrón de Castilla.