Zocodover. Homenaje Comuneros 2011

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viernes, 2 de mayo de 2025

2 de mayo: Madrid, el Berín oeste de una Castilla dividida

 




ICH BIN ein BERLINER” (J.F. Kennedy)



Dos de Mayo, un año más. Durante casi dos siglos el Dos de Mayo fue celebración nacional, entendida ésta como esta de todos los españoles. Pero desde 1983 se ha constituido en (mejor dicho, la han constituido) fiesta del lander, taifa o incomodidad autónoma de Madrid. 


Recordemos los hechos históricos. Un Dos de Mayo de 1808 el pueblo de Madrid se levantó en armas contra el invasor francés. Móstoles, la Moncloa, Manuela Malasaña, Daoiz y Velarde… son patrimonio madrileño, qué duda cabe. Pero sobre todo son patrimonio de todos los españoles, al igual que el tambor del Bruc o Agustina de Aragón.


Utilizar a los héroes del Dos de Mayo como algo exclusivo de Madrid y monopolizar su iconografía es algo tan sesgado y manipulador como identificar a los Comuneros y el 23 de abril con algo exclusivamente ”castellanoleonés” o el Ingenioso Hidalgo con el invento cagtellano-manchego (no lo digo yo, el propio José Bono reconocía que esa Comunidad era un “invento”). 


Este régimen autonómico que ha ninguneado y troceado a Castilla,  madre de la Patria,  ha inventado regiones que no existían hasta los años ochenta (Rioja, Cantabria, Madrid, qué casualidad, todas castellanas) . Y no sólo eso, sino que las ha dotado de unas fiestas y unos héroes, reales o ficticios (Comuneros, Dos de Mayo, don Quijote) que no deberían ser monopolio de ninguna región.


El Dos de Mayo ha quedado pues instituido como fiesta “regional” de la Comunidad de Madrid. Comunidad artificial donde las haya, con un himno que casi nadie conoce y que a muchos nos parece, ¿cómo decirlo?… Comunidad última en constituirse, forzada por las circunstancias de la sacralizada transición (1) y patrocinada por las presiones de los separatistas periféricos (2) aun contra la opinión de muchos de nuestros ilustres próceres (Tierno Galván, Tamames...). A tal respecto recomiendo encarecidamente el video que editó la Asociación Socio-Cultural Castilla sobre el proceso autonómico en Castilla la Nueva y que puede verse en youtube y al final de esta entrada.


En cualquier caso cuando las circunstancias y los intereses de los que mandan llevaron a la secesión de Madrid separándola de su región geográfica e histórica muchos, entonces imberbes púberes, pensamos ingenuamente cosas como “esto no tiene nada que ver con nuestra identidad”, ”seguimos siendo castellanos, aunque a nuestra manera” o “esta es una división administrativa, motivada por las diferencias socio-económicas”. El tiempo, implacable juez,  ha demostrado que todo fue mentira. 


Nos tranquilizaba que la bandera fuese rojo carmesí en honor de Castilla, aunque muchos lo ignoren o quieran ignorar (véase ley de la bandera y escudo). O que el escudo representase nuestra castellanidad al hacer clara referencia a las dos Castillas de las que se supone que Madrid iba a servir de puente (al final ni puente, ni viaducto). A día de hoy el escudo está proscrito “de facto”. Ni está ni se le espera en edificios públicos, caso único entre las comunidades autónomas. 


También acabaría falleciendo el “Consejo de las Castillas”, creado por los presidentes Bono, Ruiz-Gallardón y Lucas, sobre el que un tal Angel Pérez, de Izquierda Unida, recriminó a Gallardón “Usted quiere resucitar la España de los Reyes Católicos”. Qué se puede esperar de una supuesta izquierda que defiende todas las identidades y nacionalidades del Estado salvo la castellana. Para la izquierda jacobina Castilla es algo rancio, franquista o un invento de Onésimo Redondo. Para la derecha no pinta mejor, obsesionada con una imagen monolítica de una España uniforme precisamente desde la castellanidad que niega. Esa derecha liberal que dijo a los madrileños que no tenemos identidad, o que nuestra identidad es no tener identidad (Ruiz Gallardón dixit, y en esas han seguido Aguirre, Ayuso...). Finalmente, derechas e izquierdas madrileñas y estatales unidas en negar cualquier atisbo de castellanidad madrileña. 


Décadas de autonomía, lejos de suponer una mera cuestión administrativa y de servicio descentralizado al ciudadano, se han convertido en un proceso deliberado de descastellanización de la Villa y Corte y, lo que es más grave, de una provincia eminentemente castellana. Años de mentiras y ocultaciones .


Se nos dice que somos cosmopolitas, multiculturales y una especie de Nueva York mesetario. De hecho se nos ha convertido en una especie de Berlín Occidental rodeado no de comunistas, sino de “paletos campesinos”,  que es como muchos madrileños descastados ven a sus provincias limítrofes y hermanas. No hay nada peor que un nuevo rico. Y no hay nada más chulo y prepotente que un madrileño que reniega de su identidad, que aplaude todo lo que huele a “étnico” y folclórico cuando el folclore es de Alto Volta o Guatemala, mientras desprecia y ridiculiza sus propias raíces culturales.


No, no somos Nueva York. Ojalá fuésemos Londres o Barcelona. Un londinense se siente londinense, INGLÉS , británico y cosmopolita. Un barcelonés puede sentirse barcelonés, CATALÁN, (alguno) español y cosmopolitas. Pero el madrileño soñado por el régimen es capitalino, español a secas y sufre de Cosmopaletismo agudo.


En Madrid nadie es forastero. A todo el mundo acogemos con hospitalidad. Entonces, ¿por qué cualquier recién llegado nos viene a decir lo que somos o no? Mi abuela era madrileña, mi bisabuela era madrileña, mi madre era madrileña. No me considero por ello mejor que nadie. Pero a estas alturas del partido NADIE me va venir a decir lo que soy o lo que dejo de ser. En cierta ocasión un amigo dijo que no reconocía su “engendro” autonómico. Yo objeto también del mío.


Muchas veces me siento así, como un palestino que ve cómo los colonos ocupan su tierra y arrancan sus olivos. Y como un palestino, no reconozco a este Estado de Israel llamado Madroñistán. Tras años de lavado de cerebro colectivo desde Telemadrid, los medios de comunicación de la partitocracia, la “Educación” que sufren nuestros hijos… algunos no nos resignamos a ser un “departamento” napoleónico. En el Dos de Mayo reivindicamos el papel de Madrid como comunidad castellana, española, cosmopolita y orgullosa de sus raíces. Feliz Dos de Mayo a todos los madrileños y visitantes. 


VIVA MADRID CASTELLANO.

( Publicada originalmente en mi otro blog https://pepinillomutante.blogspot.com/2013/05/ich-bin-ein-berliner-soy-berlines-sobre.html ) 


(1) Rechazo de las dos CCAA castellanas “grandes”, CLM y CyL)
(2) Al igual que el nacionalismo vasco presionó para la secesión de Cantabria y la Rioja del engendro castellanoleonés, el catalán hizo lo propio para que Madrid quedase al margen de su región natural, Castilla la Nueva, que pasaría a llamarse con el estrambótico nombre de Castilla-La Mancha



 

domingo, 6 de noviembre de 2016

La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

 Publicado en  http://marioblancov.es/la-rioja-es-castilla/

la Rioja, esa sucesión de valles en torno al río Ebro, fue primero poblada por tribus relacionadas en mayor o menor medida con los vascones. La proximidad, y mejor comunicación, hizo que tras la conquista del Islam y la posterior reconquista, el primer reino cristiano que puso sus pies esta tierra fuera el reino de Pamplona, primero, de Navarra después. También hay quién lo llama Reino de Nájera-Pamplona, porque los reyes de Navarra están enterrados en Santa María la Real de Nájera, y porque uno de estos reyes trasladó su corte a Nájera…bueno. Cada uno llama a las cosas como quiere.

El caso es que antes del año 1.100 la región situada entre los Cameros y el Ebro pasa bajo dominio castellano. No es que Castilla no hubiese tenido ya influencia en la región, pero a partir de entonces La Rioja será para siempre castellana, aunque el pasado navarro nunca se borró del todo.


A ello contribuyó además la especial configuración geográfica de La Rioja. La Rioja, junto con Cantabria, son las únicas provincias castellanas que no son de la meseta, lo que se nota en las comunicaciones. Es de entender en que en el siglo XI un viaje de Logroño a Burgos fuera bastante más complejo que de Logroño a Pamplona. En todo el oeste y sur de La Rioja las montañas nos aislan de la meseta, lo que supone un problema. Tan solo bordeando el Ebro y entrando por La Bureba se tiene una ruta sin demasiadas complicaciones orográficas, aunque tampoco estamos exentos de ellas, como prueba el desfiladero de Pancorbo, o la sinuosa zona del Alto de Altable desde la Rioja, camino precisamente de Pancorbo.
El caso es que La Rioja se convirtió, mire usted por donde, en cuna de la lengua castellana, y lo fue, no creo que se casualidad, por o gracias a la “lingua navarrorum” que todavía se hablaba en gran parte de la región, es decir, al vascuence y al euskera. El castellano toma muchos elementos prestados del vascuence, y lo hace porque la zona en la que nace está en contacto directo con esta lengua.
La pertenencia de La Rioja a Castilla queda reflejada a lo largo de los siglos entre otras cosas en la heráldica riojana. Escudos de localidades como Santo Domingo de la Calzada, Alfaro o Haro llevan elementos típicamente castellanos, como el rojo carmesí, el castillo, o los dos juntos.
Escudo de Santo Domingo de la Calzada Castilla
Escudo de Santo Domingo de la Calzada. Castilla, León, y el motivo propio de la localidad.
Escudo de Haro Castilla
Escudo de Haro. El típico pendón castellando flanqueado por dos ¿leones?
Alfaro es la llave de Castilla
Escudo de Alfaro, clavis castellae, o llave de Castilla.
Escudo de Alfaro, el pendón castellano y una llave ¿puerta de Castilla? No en vano es la primera ciudad castellana entre Navarra y Aragón

Escudo de Nalda.
Escudo de Nalda, en el valle del Iregua.

Escudo de Ausejo.

Escudo de Quel.

San Millán, patrón de Castilla.
Bandera de San Millán de la Cogolla. San Millán es el patrón de Castilla.

domingo, 14 de diciembre de 2014

La destrucción de una Nación: Situación en el norte de Castilla (y II)


Y si la situación en el sur no es buena, en el norte no es mucho mejor. Al menos en parte de Castilla-La Mancha y de Madrid , muy tímida y minoritariamente , surgen voces, y no sólo en el castellanismo político o cultural que reivindican más Castilla (en el caso de clm) o recuperar nuestra identidad sustraída (en el caso de Madrid).
Al norte de la Sierra de Guadarrama, por contra a lo que muchos pensábamos en el sur, la cosa tampoco pinta bien. A pesar de que tanto oficiosamente como a nivel popular la mayoría de españoles y castellanos identifican a Castilla con la actual Comunidad autónoma de Castilla y León. La realidad, desde mi modesto punto de vista es la que sigue :
En Cantabria, sólo algunos mayores recuerdan a Santander como “el mar de Castilla” o “La montaña” .Décadas de regionalismo y reinvención de la Historia han conseguido prácticamente descastellanizar la provincia. La mitificación de un pasado prerromano completamente desaparecido o de un breve Ducado visigodo parece tener más peso que siglos de Historia común con el resto de Castilla. Así se llega a la paradoja de que la cuna de Castilla se encuentre fuera de la Castilla “oficial”. Y no hablaremos hoy de ciertos personajes súper-populares que “parieron” el invento antes de ser famosos mundialmente por llevar anchoas a la Corona. Personajes provenientes, curiosamente, del Régimen franquista. Tampoco hablaremos del interés que en la transición tenía el nacionalismo vasco porque Cantabria se segregase de Castilla la Vieja, como está bien documentado.
Ese interés vasco por no tener frontera con una Castilla fuerte también motivó la secesión de la Rioja.
Rioja que, al igual que media Cantabria, aparece en los mapas del primer nacionalismo vasco. Rioja que sustenta sus señas de identidad en el vino, la prosperidad económica y estar en el Valle del Ebro (al igual que Cantabria en su clima y paisaje netamente oceánicos) . Eso es todo. 40 tantos años de regionalismo han podido sobre siglos de Historia común (igual que en Madrid los “intereses nacionales” y 30 años de reinventar la Historia han podido con 9 siglos de castellanidad y muchos más de “toledanidad”) .Sólo señalaré que también es paradójico que nuestro idioma castellano naciese o se forjase en buena parte en la Rioja, es decir, fuera de las fronteras de la Castilla oficial. Medítese.
¿Y qué pasa con la comunidad autónoma con mayor “pedigrí” castellano? (o al menos, insisto, así se ven y los ven sus habitantes)
Castilla y León: ya sólo el nombre debería dar repelús no sólo al estudioso de la Historia. Es la única autonomía bicéfala, lo que queda reflejado en la misma conjunción “y”. Construida sobre  la unión forzosa (nuevamente en nombre de “razones de Estado” como dijo el leonés Martín Villa) de la región histórica de León y los restos de Castilla la Vieja, una vez despojada de Logroño y Santander.
Y mientras que en CLM se ha creado una identidad mancheguizante sobre mitos quijotescos y vinícola-queseros, en Cantabria sobre un comic a lo Asterix, en Rioja sobre el vino y la horticultura…en CyL se han apropiado, sí, ese es el verbo apropiado, de la Historia del Movimiento de las Comunidades de Castilla (o Comuneros de Castilla). Curiosamente, revolución que nació en Toledo (ahora Castilla-La Mancha) y que resistió heroicamente en la ciudad del Tajo una vez que Padilla, Bravo y Maldonado fuesen ejecutados tras Villalar.
Parece que sólo hubo comuneros en CyL gracias a la labor desinformadora de instituciones como la Fundación Villalar. Y encontrar una bandera roja carmesí de Castilla (o morada, aunque el tema del color de la bandera hoy no vamos a hablar) es tan difícil en Burgos como en Toledo o Madrid.
Y luego está la espinosa “cuestión leonesa”. León tiene una identidad diferenciada, una Historia como Reino antes que Castilla. Los movimientos leonesistas y cada vez más castellanistas lo tienen claro: León tiene derecho a seguir su propio camino al margen de Castilla. En cambio, para otros castellanistas la Historia de León y Castilla va unida definitivamente desde el s. XIII y es más lo común que lo que separa. Por no hablar del sentimiento castellano mayoritario en Salamanca y en parte de Zamora, tras décadas de “castellanización” cultural : No olvidemos que para mentes preclaras como las de Claudio Sánchez Albornoz, Julio Valdeón o los integrantes de la Generación del 98 , la Castilla “auténtica” se identifica con la meseta norte. Y hasta hoy.
En fin, que en medio de este berenjenal y con la incomprensión de la mayoría del personal (cuando no la hostilidad abierta) los castellanistas intentamos salir del ghetto en el que los poderes fácticos, mediáticos y políticos nos han desterrado, con la innegable ayuda de la ignorancia y el desinterés de la mayoría de castellanos (y castellanas), más preocupados de su provincia, su pueblo, España (toda menos las provincias castellanas limítrofes), el Mundo mundial o la Vía Láctea.
Unos nos llaman utópicos, otros directamente nos miran como marcianos. Para los españolistas torrentiano-nadalianos, hoy día mayoritarios en nuestras tierras, somos nacionalistas y por lo tanto separatistas y malos . Para las izquierdas internacionalistas y españolistas,  las mal llamadas “nacionalidades históricas” tienen todos los derechos habidos y por haber, pero Castilla es una cosa del pasado, de los Reyes Católicos y Franco, y por lo tanto facha y mala.
Pero, a pesar de todo, nos mueve una convicción. Y un sentido del deber. Si nosotros nos rendimos, se habrá perdido la Esperanza para nuestra Madre Castilla, y posiblemente para su desagradecida hija España.

viernes, 29 de noviembre de 2013

U.K. 4, Spain 0 ( o “Reino Unido versus Reino Hundido” las comparaciones son odiosas)

 

Publicado originalmente en el blog El Pepinillo Mutante

Si algo envidio a los británicos, es que tienen muy claro que son una unión de naciones, o un Estado plurinacional y quién es quién.

Me sigue pasmando el cómo se conducen conversaciones como las que están teniendo lugar entre el gobierno central y el escocés, y la posibilidad de que éstos se independicen. Sin malos rollos, que para eso toman el té y son tan flemáticos.

Independientemente de autonomías, federaciones o estados independientes, los ingleses podrán tener subyugados a los escoceses, pero éstos saben que son escoceses.Y los escoceses tienen clara su identidad.

Siempre recordaré una serie de TV en la que los galeses llamaban "extranjero" a un inglés. Pero, eso sí, luego unidos para lo importante. Crearon un Imperio bajo la bandera de la Union Jack. Tres selecciones de fúrbol y Su Graciosa Majestad.

Aquí es todo lo contrario: Castilla, que debería ser el equivalente a Inglaterra, o a Serbia, ha sido desguazada en 5 taifas absurdas: la Comunidad autónoma de Londres, que es multicultural y cosmopolita, y para nada inglesa, of course. La Comunidad autónoma de Inglaterra y Gales (que ni es Inglaterra ni es Gales), y la Comunidad autónoma de Inglaterra-Sussex, a cuyos habitantes generalmente se les llama "Suxxegos" y es conocida mundialmente por sus quesos y el Canal de La Mancha.

Luego, en el norte, y limítrofe a Escocia está la C.A. de Northumberlabria, que como todo el mundo sabe, tampoco es Inglaterra, porque sus habitantes lucharon contra Roma. O la Comunidad autónoma de Cornualles, conocida por sus vinos.

Ridículo, ¿verdad? entonces, ¿por qué nos parece tan normal en esta España de absurdas autonomías? Haga lo que haga, el escocés es un pueblo noble y orgulloso, independientemente de lo que haga por motivos pragmático-económicos. En ocasiones envidio a U.K...

sábado, 16 de noviembre de 2013

Castilla. La cuestión pendiente

Posted on octubre 3, 2013 en el blog Resistencia castellana

 

El pasado 28 de febrero se cumplieron 30 años de la entrada en vigor del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid. Evidentemente fue una celebración de esas que llaman “institucionales”, que es cuando se trata de hacerlo de espaldas al pueblo. En su discurso, el actual y no electo Presidente de la Comunidad de Madrid dijo entre otras lindezas que “durante estos treinta años Madrid ha servido lealmente a España y, paralelamente, aun careciendo de señas de identidad, ha brotado el orgullo de ser madrileño”. Ignacio González es un embustero, como casi toda la casta política a la que él y su partido pertenecen. Vamos a repasar los hechos:


1978 - Congreso UGT

 

La Transición consistió entre otras cosas, en liquidar a Castilla. Al menos hasta 1983 Madrid formó parte de la Castilla Sur o Castilla La Nueva (actual Castilla La Mancha). Hasta ese mismo año, en casi todos los municipios de la Provincia de Madrid ondeaba orgulloso junto a la bandera de España el Pendón de Castilla o bandera castellana, tanto en su versión carmesí o morada, según preferencia del alcalde de turno. Nadie ponía en duda la castellanidad de Madrid. Durante esos años, personajes de relevancia política como Enrique Tierno Galván o Ramón Tamames, expresaron la necesidad del reconocimiento de Castilla (Castilla La Vieja y La Nueva) como región histórica de España que siempre había sido. Contra esta pretensión se alzó la voz de Xavier Arzallus diciendo que una Castilla tan grande suponía una amenaza para el País Vasco. Palabras que fueron secundadas por Jordi Pujol desde Cataluña. En consecuencia los partidos del régimen naciente se confabularon para trocear a Castilla y dar gusto a separadores y separatistas. Todos, desde la UCD (PP), pasando por el PSOE hasta el PCE (IU), aunaron esfuerzos para romper a Castilla en 5 trozos y hacerla desaparecer junto con la Región Leonesa. 

 

En la actual Castilla La Mancha se llevaron a cabo varias reuniones de las diputaciones provinciales para formar la nueva región, de las que la diputación de Madrid fue expresamente excluida. Esta labor de exclusión corrió a cargo principalmente del PSOE del Sr. Bono. El mismo que siempre ha presumido en público de haberse inventado una región, una bandera y haberle salido bien (a juzgar por su patrimonio personal, yo diría que le ha salido perfectamente bien). Pero como decía, el PSOE no hubiera podido hacer nada sin el apoyo de la UCD (PP) y el PCE (IU). Entonces Madrid pidió su inclusión en la Castilla Norte, pero también le fue denegada. 

En la Castilla Norte, la misma clase política se afanaba en inventarse otra región de nuevo cuño formada por las provincias de Castilla La Vieja y la Región Leonesa (León, Zamora y Salamanca). La respuesta inmediata fue la segregación de Santander (Cantabria) y Logroño (La Rioja) al considerar ambas que aquello no era ya Castilla, sino un engendro al que algunos apodaban Duerolandia. Segovia también lo intentó, al igual que Guadalajara en el Sur, pero ambas fueron metidas a puntapiés por dictamen del Congreso de los Diputados. La razón con la que el Congreso justificó aquello fue por “interés nacional”. En León Capital, que es una ciudad pequeña, llegaron a salir hasta 90.000 personas protestando contra la nueva autonomía impuesta a la que en el colmo del sarcasmo se la pretendía llamar Castilla y León, cuando evidentemente no era ni lo uno ni lo otro. Pero los políticos se salieron con la suya y la autonomía se hizo realidad impulsada por un político leonés llamado Rodolfo Martín Villa (hoy en día una de las personas más detestadas en su propia tierra). En 1981 el Congreso de los Diputados hizo otro dictamen similar al que llevó a cabo contra Segovia y Guadalajara y por “interés nacional” se impuso la autonomía madrileña. La bandera roja de Castilla fue arriada en 1983 y sustituida por otra con 7 estrellas que tras 30 años, los madrileños siguen sin conocer y sin sentir como propia.

“1.En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos” (Artículo 143 de la Constitución Española 1978).

“Las Cortes Generales, mediante Ley Orgánica, podrán, por motivos de interés nacional:

a. Autorizar la constitución de una Comunidad Autónoma cuando su ámbito territorial no supere el de una provincia y no reúna las condiciones del apartado 1 del artículo 143.

b. Autorizar o acordar, en su caso, un Estatuto de autonomía para territorios que no estén integrados en la organización provincial.” (Artículo 144 de la Constitución Española)


madrid

 

Con la Constitución en la mano, no hace falta ser leguleyo para darse cuenta de que todo lo concerniente a las autonomías castellanas es un fraude de ley. Y son un fraude porque tanto las antiguas provincias de Castilla La Vieja y La Nueva tenían y tienen características históricas, culturales y económicas comunes. Son un fraude porque las autonomías castellanas se hicieron de espaldas al pueblo y en muchos casos por imposición (la Constitución habla del derecho a ser autonomía, no de la obligación). Y son un fraude, y esto es lo más grave, porque sus estatutos de autonomía jamás han sido refrendados por el pueblo. Las autonomías castellanas (Cantabria, Castilla y “León”, Castilla La Mancha, La Rioja y Madrid) son antidemocráticas. Y esto debería hacer sonrojar a muchos políticos de este régimen, que andan todo el día con la democracia en la boca, si hace tiempo no hubieran perdido la vergüenza.


Pero hay más. ¿Para qué han servido las autonomías castellanas? Para, silenciar, dividir, manipular y lobotomizar a los castellanos. En Cantabria un ex miembro de los sindicatos franquistas, Miguel Ángel Revilla, consiguió con la ayuda del nacionalismo vasco convencer a los alcaldes santanderinos de que no eran castellanos y que Cantabria era una nación antes de los romanos, ni más ni menos (lo mismo podrían argumentar en Ávila remitiéndose a los Vettones, los madrileños con los Carpetanos o los leridanos con los Ilergetes). En Logroño una de sus comarcas, La Rioja, dio nombre a la provincia entera pasando por encima de las demás (Haro, Logroño, Nájera, Cameros, etc.). Castilla y León se proclamó en su Estatuto ni más ni menos que heredera de los “históricos Reinos de Castilla y de León” (como si Toledo o Ciudad Real no fueran también Castilla). En Castilla La Mancha (el propio nombre es ya una reiteración, pues la Comarca de La Mancha siempre ha sido castellana como el Ampurdán es catalan) se inició un proceso similar al de La Rioja, la macheguización de toda la región, pasando por encima de otras comarcas como La Alcarria o La Sagra. ¿Y Madrid? El caso de Madrid es el más triste si cabe. Madrid es una provincia que se creó con trozos de Segovia, Guadalajara y Toledo. Todos los pueblos de la provincia son netamente castellanos. La propia Capital, la Villa de Madrid, gozó de su propio fuero castellano otorgado por Alfonso VIII en 1202. En 1520, tras sublevarse los castellanos en Toledo contra Carlos V en la Guerra de las Comunidades de Castilla, los madrileños fueron los siguientes en secundarles y el propio Regidor de la Villa, Juan de Zapata, participó en la Batalla de Villalar en 1521. Madrid rebosa Castilla por los cuatro costados, pero han bastado 30 años de mentiras reiteradas y de manipulación mediática a la población, para borrar la palabra Castilla de las mentes de los madrileños y de los libros de texto de los niños (he de suponer que a esto lo llama el Ministro Wert, españolizar). De no ser por los museos estatales de los que goza la capital madrileña, sería sin duda la autonomía con mayor pobreza cultural de todas. Una autonomía cuyos referentes son la España cañí más casposa, la gitana con peineta, el Flamenco y las Corridas de Toros. Eso es lo que los madrileños le debemos a esta autonomía impuesta (como las demás), pero que ha supuesto todo un negocio para todos esos 129 diputados regionales que se sientan en la Asamblea de Madrid y sobre todo para el Estado, que saca limpios de Madrid 66.000 millones de euros que no van a parar a los bolsillos de los castellanos precisamente. Pero lejos de hacer autocrítica, todos los presidentes de esta comunidad autónoma, excepto Joaquín Leguina, se han afanado en repetir el mismo mantra: “Madrid no tiene identidad”. Lo que viene a decir que los madrileños no tenemos historia, no tenemos cultura y no hablamos lengua alguna (precisamente el Castellano es ya la segunda lengua a nivel mundial detrás del Chino). Y todo esto lo ha estado repitiendo hasta la saciedad personajes como Alberto Ruiz Gallardón, Esperanza Aguirre o Ignacio González, pasándose por el arco del triunfo la propia Ley 2/1983 sobre la Bandera y Escudo de la Comunidad de Madrid que dice textualmente:

“La bandera de la Comunidad es roja carmesí. Madrid indica con ello que es un pueblo castellano y que castellana ha sido su historia, aunque evidentemente el desarrollo económico y de población haya sido diverso. La Comunidad de Madrid, formada en muchos casos por pueblos y municipios que pertenecieron a Comunidades Castellanas limítrofes, expresa así uno de sus rasgos esenciales. La previsión contenida en el artículo 32.3 del Estatuto de Autonomía no era más que un reflejo de aquéllos. La Ley incorpora este símbolo. Las siete estrellas, procedentes del escudo de la villa de Madrid, se hacen también susceptibles de verse extendidas al resto de la Comunidad Autónoma, de atender sobre todo a las dos leyendas que les dan origen. Los castillos de oro sobre gules del escudo escogen, recogen también, el más característico símbolo castellano. Las dos comunidades limítrofes los lucen como emblemas. El hecho de estar pareados simboliza la pretensión de la Comunidad de Madrid de ser lazo entre las dos Castillas, fundiendo el símbolo fundamental de una y otra, al tiempo que viene a proyectar su propia complexión extensiva hasta los límites precisos de las cinco provincias que la abrazan: Toledo, Guadalajara y Cuenca, pertenecientes a Castilla-La Mancha; Segovia y Ávila, integrantes de Castilla-León.”

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Sería difícil puntualizar cuando empezó a destruirse Castilla. En 1521 quedó reducida a una posesión más de los Austrias, que junto con los Borbones no cesaron en saquearla durante siglos. Pero aun en decadencia seguía existiendo. En 1812 unos diputados liberales, que nadie había votado, decidieron en Cádiz inventarse una España sobre los escombros de la anterior. Y para ello pasaron por encima de pueblos, reinos, comarcas e identidades. Las provincias, impuestas a la manera francesa jacobina en 1833 difuminaron a una Castilla previamente dividida entre La Vieja y La Nueva. Los liberales de 1978 solo han continuado esa labor. Castilla y el Reino de León fueron los principales impulsores de la Reconquista contra el Islam. Ambos reinos bajo un mismo monarca le dieron a España todo un Imperio. Como diría Azaña, León y Castilla son el nervio de la Nación Española. Su columna vertebral. Ahora entenderéis por qué Castilla no existe. Por qué se la ha dividido y por qué sus símbolos han sido liquidados. Sin Castilla España no tiene cabeza. No tiene armazón alguno y hay un interés en que España desaparezca. La mejor forma es neutralizar la reacción castellana. Nadie ama lo que no conoce y por tanto no lo defiende. Y a día de hoy, los castellanos de Madrid o del Norte y Sur no se tienen por tales. Se les ha convencido de que son exclusivamente españoles y que deben recelar de todos aquellos compatriotas que hablen otra lengua distinta del Castellano (rebautizado 1922 como Lengua Española o Español por el académico gallego Ramón Menéndez Pidal), cuando todas esas lenguas son patrimonio de toda España, así como el Castellano es patrimonio también de gallegos, catalanes y vascos.


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Llevamos más de 100 años hablando del problema vasco o el problema catalán. Y haberlos los hay, pero en esencia el problema de España se llama Castilla. España se ha estructurado de maneras diferentes a lo largo de su Historia, pero siempre ha sido una suma de hombres, pueblos, culturas y en definitiva, identidades unidas en un mismo destino. Desde la llegada a nuestro país del Liberalismo, España es una resta que niega su derecho a existir a leoneses y castellanos. El Liberalismo que trajo a nuestro país la pérdida de todo un Imperio, la división partidista, el separatismo (tanto el central como el periférico) y en general toda la decadencia e inmundicia que sufrimos hoy, es el mismo que niega a Castilla. No en vano partidos como el PPSOE-IU que ejercen de nacionalistas o regionalistas en Galicia, País Vasco, Cataluña o Andalucía, en Castilla son adalides del nacionalismo español más rancio y casposo.


Regenerar España comienza por reconocer el derecho de los castellanos a unirse como el pueblo que históricamente es. Unir España en su diversidad comienza por reconocer la singularidad castellana. España sin Castilla avanza a toda velocidad hacia el abismo. La defensa de la identidad castellana es un arma fundamental en la lucha contra la Globalización capitalista porque carecer de identidad es la primera regla del esclavo. Sin Castilla no habrá España. Sin España tampoco habrá Castilla. Y sin ambas, no tendremos la Europa verdadera que muchos anhelamos.


(Publicado en Tribuna de Europa el 7.03.13)