Zocodover. Homenaje Comuneros 2011

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sábado, 17 de abril de 2021

Breve Historia de Castilla a través de sus mujeres (del blog "Alicia a través de la pantalla")

 

Breve Historia de Castilla a través de sus Mujeres


Publicado en "Alicia a través de la pantalla"



      Doña Urraca
      • Doña Urraca "La Temeraria"  (León, 1081-1126) Reina de León (firmaba como "Emperatriz de León y Reina de Toda España"), fué la primera mujer de la que se tiene constancia documental que gobernara en todos los reinos hispánicos.  
      Se casó en primeras nupcias con Raimundo de Borgoña (1070 - 1107), con el que tuvo un hijo que heredaría finalmente el reino. Tras enviudar -y buscando unir territorios- se casó de nuevo, con Alfonso I de Aragón (1073 - 1134). Después de una tormentosa relación que dejó de él un mal recuerdo en Castilla, consiguió la nulidad en 1114 y demostró en la última etapa de su reinado que era una mujer de carácter. Murió dando a luz a uno de los hijos que tuvo con el Conde Pedro González de Lara.
      Doña Urraca fué primogénita y sucesora de Alfonso VI de (Castilla y) León (1040-1109), quien tras la muerte de su hermano, heredó el reino de León de su madre Sancha I de León,  hija de Alfonso V de León. Sancha I, transmitió pero no ejerció la regencia de sus territorios, ya que se la cedió a su marido Fernando I de Castilla, quien había recibido sus derechos dinásticos de su madre Doña Munia de Castilla.  Con este matrimonio quedaron unidos ambos territorios (Castilla y León), por lo que unidos los recibió Urraca y se los legó a Alfonso VII de (Castilla y) León (1105–1157), su primogénito.
      Ximena Blázquez, gobernadora de Àvila, en 1108 lideró la defensa de la ciudad contra el ataque musulmán.

      Berenguela de Castilla y Alfonso IX de León
      • Berenguela de Castilla (Segovia, 1179 - Burgos,1246).
      Península Ibérica en torno al año 1200
      Berenguela era tataranieta de Doña Urraca y bisnieta de Alfonso VII de Castilla y León, quien volvió a dividir el reino: León para Fernando II y Castilla para Sancho III, el abuelo de Berenguela, cuya corona heredó su primogénito Alfonso VIII de Castilla (1155-1214), y finalmente Berenguela, primogénita de éste último.

      Berenguela fué Reina de Castilla y ejerció la regencia desde 1214 hasta que en 1227 abdicó en favor de su hijo Fernando III de Castilla y León (1199-1252), aunque ejerció como Consejera real hasta su muerte.  Su primer matrimonio fué en 1118 con Conrado, duque de Rothenburg, pero al poco se separaron y solicitaron la nulidad matrimonial; él murió en 1196.
      Como hiciera su tatarabuela, se propuso unir reinos, por lo que se convirtió también en reina consorte de León, a partir de su matrimonio en 1197 con Alfonso IX de León (1171-1230), con el que tuvo cinco hijos. En 1204, el papa Inocencio III anuló el matrimonio alegando parentesco de los cónyuges, denegando las dispensas que ambos solicitaron. Pese a ello, ambos reinos (el de Castilla y el de León) quedaron definitivamente unificados en su hijo Fernando III "el Santo" (Zamora, 1199​-Sevilla, 1252), al que sucedió Alfonso X "el Sabio" (Toledo, 1221​-Sevilla, 1284).


        María de Molina
        • María de Molina (Valladolid, 1264-1321) Reina consorte y regente de Castilla por su matrimonio con Sancho IV de Castilla, quien murió en 1295, momento en el que asume la regencia hasta la mayoría de edad de su hijo Fernando IV (1285 - 1312) en 1301. A este le sucedería su hijo con Constanza de Portugal, Alfonso XI de Castilla "el Justiciero" (Salamanca, 1311 - Gibraltar 1350), que asumiría el trono una vez declarado mayor de edad en 1325. Hasta entonces, volvería a asumir la regencia su abuela María de Molina hasta su muerte en 1321
          En 1388, se hizo famosa la resistencia de las palentinas que lucharon contra las tropas de Juan de Gante Duque de Lancáster, razón por la cual su traje regional lleva una banda amarilla como reconocimiento a su valentía.

          Catalina de Lancáster
          • Catalina de Lancáster  (Hertford, 1373 – Valladolid, 1418) Reina consorte y regente de Castilla por su matrimonio con Enrique III de Castilla (de la casa de Trastámara), que murió en 1406; momento en que ella asumió la regencia hasta que muere en 1418 y la hereda, con 14 años, su hijo Juan II (Zamora, 1405 - Valladolid 1454). Éste tiene varios hijos con María de Aragón, de los que sólo sobrevive Enrique IV (1425-1474), y dos con Isabel de Portugal: Isabel I, y Alfonso (1453-1468)

          Isabel I de Castilla
          • Isabel I (Ávila 1451, Valladolid 1504), Reina de Castilla desde la muerte de su hermanastro Enrique IV en 1474, hasta que muere en 1504.

          Siguiendo la política de sus tatara...abuelas, se casó con Fernando II de Aragón, uniendo así los reinos. Fué sucedida por su hija Juana I. Reorganizó el sistema de gobierno y la administración, centralizando competencias que antes ostentaban los nobles; reformó el sistema de seguridad ciudadana y llevó a cabo una reforma económica para reducir la deuda que el reino había heredado de su hermanastro Enrique IV. Tras ganar la guerra de Granada los Reyes Católicos expulsaron a los judíos de sus reinos​ y, años más tarde, también a los musulmanes. Isabel concedió apoyo técnico a través de la Universidad de Salamanca y económico, a Cristóbal Colón en la búsqueda de las Indias occidentales, lo que llevó al descubrimiento de América. Se hizo célebre la frase "Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando", que viene de la que Fernando incorporó a su escudo de armas: "Tanto monta cortar como desatar", en referencia a la leyenda de Alejandro Magno y el nudo gordiano del yugo, símbolo que incorporó también por coincidir su inicial con el de Ysabel, a lo que ella correspondió añadiendo unas flechas al suyo, por coincidir igualmente su inicial con la de Fernando.
            Beatriz Galindo (Salamanca, 1465-1535) Humanista y filóloga conocida como "La Latina" (llamada así porque daba clases de latín, por lo que la reina Isabel I la requirió en la corte, dando nombre al barrio madrileño en el que se asentó) fue universitaria y profesora en el siglo XVI.
              Lucía/Luisa de Medrano (Guadalajara, 1484- Salamanca, 1525?) Filósofa, filóloga y poeta impartió clases en la Universidad de Salamanca. Ocupó su cátedra en 1508, con 24 años,  sustituyendo nada menos que a Antonio de Nebrija.

              Juana I de Castilla
              • Juana I de Castilla (Toledo, 1479 - Valladolid, 1555), considerada la última Trastámara.
              Tercera en la línea de sucesión, se convirtió en heredera tras la muerte de sus hermanos. Proclamada, tras la muerte de su madre Isabel I en 1504, reina de Castilla y tras la muerte de su padre en 1516, también reina de Navarra y soberana de la corona de Aragón, por lo que se convirtió teóricamente en la primera reina de las coronas que conformaron la actual España.        Sin embargo, su poder sólo fue nominal, siendo de facto su marido, Felipe I "el Hermoso" (1478 - 1506) Duque de Borgoña de la casa de los Austria, que finalmente consiguió incapacitarla, y después su segundogénito Carlos I de España y V de Alemania (1500-1558) (la primogénita fué Leonor de Austria 1498 - 1558), quienes ejercieran la regencia.          Los desmanes y las políticas de expolio que los asesores de Flandes  implementaron en Castilla, llevaron en 1518 a las Cortes de Valladolid a reivindicar "Las 88 peticiones" (Que se le diera un trato respetuoso a la Reina Juana, recluida en Tordesillas; que se prohíbiera la extracción de metales preciosos, monedas y caballos de Castilla; que no se enajenasen más tierras del patrimonio real; que no se otorgasen cargos públicos, dignidades eclesiásticas ni cartas de naturaleza a los extranjeros...).           Al no ser atendidas, se produjeron los levantamientos de los Comuneros de 1520, que pretendieron liberar a la reina y acabaron masacrados en Villalar.
              Los comuneros visitando a doña Juana
              Juana tuvo 6 hijos:  Leonor (1498–1558), reina consorte de Portugal; Carlos (1500–1558), rey de España (1516-1556), con el nombre de Carlos I, y emperador del Sacro Imperio (1519-1558) con el nombre de Carlos V; Isabel (1501–1526), reina consorte de Dinamarca; Fernando (1503–1564), emperador del Sacro Imperio, con el nombre de Fernando I, al suceder a su hermano Carlos, creándose así la línea austriaca y española de los Habsburgo; María (1505–1558), reina consorte de Hungría y Bohemia y gobernadora de los Países Bajos; y Catalina (1507–1578), reina consorte de Portugal, y abuela del rey Sebastián I de Portugal.
              Maria de Pacheco y Mendoza (Granada, 1497 - Oporto, 1531), la Leona de Castilla, lideró la revuelta comunera en Toledo (1520-1522)
              • Heroínas de la Guerra de la Independencia
              Durante la guerra de la Independencia contra el ejercito de Napoleón (1808-1814),  también fueron conocidas Clara del Rey (Valladolid, 1765-1808) o Manuela Malasaña. (Madrid, 1791-1808), lo mismo que Juana Galán (Valladolid, 1787-1812), que en la Contienda de Valdepeñas lideró a las mujeres en la defensa del pueblo.
                  • Derecho de las mujeres a la regencia.
                  En 1713, Felipe V (1683-1746), primer rey de la Casa de Borbón en España consigue aprobar una ley de sucesión dinástica según la cual las mujeres sólo podían heredar el trono si no hubiera herederos varones en la línea principal (hijos) o lateral (hermanos y sobrinos). 
                  Se deroga pues, con la llegada de los Borbones, la ley dinástica establecida en "las Siete Partidas", el cuerpo normativo redactado en la Corona de Castilla durante el reinado de Alfonso X (1252-1284), dificultando con ello el acceso al trono a las mujeres.
                      • Estatus de las mujeres en la sociedad Catellana. Los Concejos y las desamortizaciones.
                      En los Concejos castellanos, las mujeres tenían el mismo derecho al voto que un hombresiempre que tuvieran casa puesta en el término municipal y habitaran en los términos del mismo. Los Concejos eran propietarios de enormes extensiones de tierras, bosques, hornos, molinos, etc, que además de ser utilizadas por los habitantes del concejo, también eran aprovechados para sacar rentas con las que se sufragaban gastos como empedrado de calles y mantenimiento de caminos, encauce de aguas para regadío, los sueldos del maestro o el médico, etc...

                      Pero en 1855, con la desamortización de Madoz, se pusieron en venta propiedades comunales de los concejos y de los ayuntamientos. Pasaron, por tanto, recursos naturales a manos privadas. Esta medida trajo la ruina y quiebra a muchos municipios rurales castellanos y supuso una diáspora hacia cualquier sitio que les ofreciera trabajo, incluidas Las Américas, con el consiguiente desarraigo, y progresivo olvido de lo comunal, que había existido durante tantos siglos en Castilla.
                      Las desamortizaciones del siglo XIX fueron también una enorme catástrofe ecológica, ya que la mayor parte de los oligarcas que compraron las tierras hicieron carbón vegetal del bosque mediterráneo, esquilmando así todos los recursos y causando la extinción de gran número de especies vegetales y animales en esas regiones. Buena parte de la deforestación ibérica se originó en esa época.

                      En 1856, un año después de la privatización, unas doscientas mujeres de Valladolid, además de otras en Benavente, Palencia, y otros puntos de Castilla, iniciaron las llamadas "Revueltas del pan", denunciando su alto precio y su escasez en los mercados. En las revueltas, resultó apuñalado el Gobernador Civil en Valladolid y en Palencia se quemaron molinos, fábricas y almacenes de harinas. Fueron ajusticiadas Dorotea Santos, Tomasa Bartolomé y Modesta Vazquez, entre muchas otras.

                      Inspiración en algunos post de https://www.facebook.com/descubre.castilla/ "Descubre Castilla",  + algunos datos de la wiki y https://www.abc.es/historia/abci-dona-urraca-indomable-reina-leon-no-dejo-pisar-maltratar-ningun-hombre-201903260219_noticia.html

                      lunes, 28 de diciembre de 2020

                      La Dulzaina Castellana

                       La Dulzaina

                      EXTRAIDO DE LA CONFERENCIA: FABRICACIÓN DE LA DULZAINA Y OTROS INSTRUMENTOS DE VIENTO-MADERA.


                      Concejo Dulzaineros Toro de la Vega. Tordesillas 1993

                      La dulzaina es un instrumento de viento-madera de forma troncocónica en la que el sonido se produce por la vibración de una doble lengüeta de caña vegetal.

                      La Dulzaina es un instrumento musical tradicional en Castilla, si bien está extendida por todo el mundo y en España también se toca en otras regiones con distintas afinaciones, por ejemplo: en Valencia y Alicante se están afinando en SOL y en FA, y en MI bemol actualmente para tocar en las bandas, en Barcelona en FA (gralla), en la Rioja en FA,... 

                      Sin embargo, es en Castilla donde la dulzaina se perfecciona y alcanza unas características propias. La dulzaina castellana se diferencia de todas en que con ella se puede conseguir una escala cromática, al poseer llaves para los medios tonos, tiene más extensión (aunque podría agregársele aún dos llaves más), y su sonido es más grave que las de otras regiones.

                      La dulzaina castellana antigua no tenía llaves o registros y fue el constructor de Valladolid Ángel Velasco el que en los últimos años del siglo XIX la adaptó dos llaves de clarinete y a partir del siglo actual ocho, pasando el instrumento de la escala diatónica a la cromática que es la que actualmente disfrutamos.





                      En la dulzaina podemos distinguir tres partes:
                      1.- La caña, pita o pipa.
                      2.- El tudel
                      3.- El cuerpo de la dulzaina
                      1.- La caña, pita o pipa:
                      Es la que se encarga de producir el sonido. Consta de dos palas o lengüetas atadas y que posteriormente se unirán al tudel.
                      La materia prima que se usa para su construcción es la caña vegetal. No sirve cualquier caña, las que se usan están plantadas especialmente para música. La tierra se ara, se siembra y se planta de tal manera que estén aireadas. Ha de tener como mínimo dos años para ser cortada. Dicen los expertos que debe de ser cortada en luna llena en la primera quincena de enero (porque es cuando la savia está más muerta), normalmente no se hace así. A la hora de cortarlas se calibran.
                      Las cañas las venden ya cortadas y secas. Después de cortadas tienen que estar por lo menos un año soleándose. El soleado les va a dar un temple especial.
                      Cuando ya se han soleado se cortan en canutos y se procede a hacer la tablilla. De un canuto salen dos o tres tablillas. Se calibra la tablilla a unos dos milímetros y luego se cortan con plantilla los trozos que se van a usar.
                      Se seleccionan dos palas de la misma dureza, se les da forma a máquina y se procede al atado. Tradicionalmente el atado se ha hecho con cabo de zapatero, actualmente hecho a máquina, se ata con alambre y luego se forran con hilo.

                      El alambre sirve para preparar la abertura, se usa un alambre dócil y que no oxide. El hilo actualmente sirve para que no se escape el aire, suele ser un hilo fuerte y de grosor normal. En la fabricación de las pitas intervienen seis máquinas, tres para cortar y preparar la caña, dos para hacer más fina la paleta (dos calibres) y una para atar (antes lo hacía con una sola máquina y tenía que montar, desmontar y calibrar muchas veces lo que hacía que el trabajo fuera incómodo por lo que el uso de seis máquinas hacen un trabajo más especializado). Todas las máquinas que utilizo para esto son de invención propia.

                      2.- El tudel

                      Es la pieza de metal que va a servir de puente de unión entre la pita y el cuerpo de la dulzaina.

                      Es uno de los elementos más importantes de la dulzaina. Normalmente los hago torneados y a veces soldados, de lata, y repasados al torno (Si están bien hechos da lo mismo).

                      Sirve para afinar ciertos tipos de dulzaina. Puede ser más largo o más corto según el constructor. Una vez torneado se hace el vaciado, que es una continuidad del pabellón de la dulzaina y ha de tener el mismo calibre.

                      En la parte de unión con el cuerpo lleva una banda de corcho o hilo con el fin de que no pierda aire el instrumento.

                      3.- El cuerpo de la dulzaina

                      Se pueden usar distintos tipos de madera para su construcción. Hay que buscar maderas que tengan sonoridad. No importa la dureza pues hay maderas blandas que suenan bastante bien y a la inversa.

                      El ébano para mí es el que ofrece mejor sonido. Otras maderas que dan buen sonido son: granadillo, wengué, palorrosa, bubinga, boj canadiense (el nacional no porque se tuerce), algarrobo macho, guayacán y olivo. Casi todas son de importación. Un ejemplo de madera dura que no suena bien es el palorrojo.

                      Antes de la fabricación y una vez comprada la madera, bien a medida o en tablones, hay que seleccionarla ya que no toda es aprovechable. El ébano ha de secar a la sombra durante muchos años, es muy delicado. Es el ébano un árbol de corteza blanca y negro el interior, de él se suele aprovechar todo. Del wengué el corazón no sirve y de la bubinga se puede utilizar todo.

                      Una vez cortada la madera a la medida se sierra y se cilindra, después del cilindrado suelo hacer el vaciado. Para hacer éste uso el torno; se meten distintos tipos de brocas y por último la pieza (escariador) que va a dar forma final al pabellón de la dulzaina. Esta pieza está diseñada por ordenador.

                      Una vez hecho el vaciado hago la parte externa usando un torno copiador y automático y antes de hacer las ventanas o agujeros se afina la última nota (SI), acortando un poco si es necesario.

                      Para hacer las ventanas (agujeros) hay que tener en cuenta tres variables que son:

                      · Punto en el que va situada en el cuerpo de la dulzaina y anchura del pabellón en ese punto.

                      · Diámetro de la ventana.

                      · Distancia entre ventanas.

                      Para hacer todo esto me ayudo del diseño del ordenador.

                      Se afina después la escala diatónica y luego, al poner las llaves, la cromática.

                      Las llaves que se montan sobre la dulzaina y que tienen como fin el poder tapar determinadas ventanas suelen tener tres piezas:

                      · Cazoleta,

                      · Eje

                      · Rabo de la llave

                      Se emplea para su fabricación latón. Al trozo de metal se le da forma limándolo y soldando con plata las distintas piezas. También podrían hacerse fundiendo el metal y usando un molde. Después de lijadas y pulidas se les da un baño de cromo.

                      Para fijar las llaves sobre el cuerpo de la dulzaina se usan unos pilares (hechos a torno) que van roscados. Entre estos pilares se asentarán las llaves que llevan un muelle para que realicen su función. Suele ser el muelle un alambre de acero que sale del pilar taladrado al tetón de la llave para hacer girar a éste. Hay otros tipos de muelles en espiral, sobre todo en las llaves largas.

                      En las cazoletas van montadas las zapatillas que están construidas con un cartón recubierto de badana. La función de las zapatillas es tapar los agujeros.

                      Hay ocho o nueve llaves distintas en cada dulzaina.

                      También llevan las dulzainas varios cerquillos de adorno y algunas casquillos de metal en los agujeros.

                      Una vez terminada la dulzaina se comprueba su afinación usando para ello un afinador electrónico.

                      Las dulzainas de ébano y granadillo no se barnizan para que se vea su acabado. Las otras sí.

                      EVOLUCIÓN DE LA DULZAINA

                      Se está consiguiendo mejorar la dulzaina en muchos aspectos:

                      · Las pitas son mejores, no se cierran con la humedad como las antiguas, son más finas y de mejor sonido.

                      · Introducción de llave de agudos y de rodillos que mejoran la digitación.

                      · Realización de dulzainas en cualquier tipo de afinación.

                      · Tendencia a obtener sonidos potentes con el mínimo esfuerzo.

                      Ya no se parecen a las antiguas, han ganado considerablemente, aún así nunca se llega al perfeccionamiento máximo. Hoy por hoy la dulzaina puede ser mejorable.




                      domingo, 3 de diciembre de 2017

                      Asccas contesta a los insultos de Ramón Cotarelo

                      Publicado en la web de Asociación Socio-cultural Castilla: 
                      http://www.asc-castilla.org/contenido/index.php/concejoabierto/439-contra-el-rencor-de-ramon-cotarelo-hacia-castilla


                      Desde la Asociación socio-cultural Castilla querríamos empeñar unas palabras en contra de los anacronismos históricos y las supercherías xenófobas del nacionalismo catalán. Aprovechan las mancas descripciones de Ramón Cotarelo sobre nuestra amada tierra de Castilla, pero hablan frente a todos los vilipendios del catalanismo contra el resto de España (especialmente contra Castilla).


                      Ha sido común en la literatura de algunos nacionalismos españoles usar en sus retóricas un chivo expiatorio al que cargar los males, acaecidos en el proceso de constitución de un Estado liberal, que al parecer se cernían sobre su tierra. Este papel literario lo desempeñó en sus discursos nuestra querida Castilla, ¡parece que a los castellanos siempre nos toca bailar con la más fea!


                      En muchos de estos relatos nacionalistas opuestos al nacionalismo decimonónico español, al defenderse la condición postiza de la unidad española (en realidad, aglomerado de naciones, a veces puras; sin mezclas culturales o raciales ni uniones políticas, más que por la fuerza), había que darle el guión de potencia acaparadora, represiva, a alguno de los agentes históricos para explicar la Historia de España, sambenito colgado a Castilla en estas literaturas, sobre todo en la catalanista.


                      A estas peregrinas tesis recreacionistas de la Historia acompañaba la imperiosidad de presentar una cultura especial y propia, que se pretendía como dotada de particularidades inconfundibles, plenamente reconocible y distinguible de las otras, y, además, de condición superior (tesis que implican el anacronismo de una multitud naciones preestatales al estilo moderno, post Revolución francesa, en la Península Ibérica: con unicidad territorial, lingüística y cultural). A esta tesis le seguían también los epítetos que habían de acompañar a la unidad histórico-política que había tratado de obnubilar esas culturas. Castilla, entonces, eran los brutos, los cabreros, los charnegos, los destripaterrones, aquellos bárbaros más burros que un arado, a quienes la falta de inteligencia y su amorfidad cultural les dejaba como único recurso de dominación la fuerza, y cuyo envidioso oscurantismo empujaba a borrar cualquier rastro de cultura y de diferencia ajeno, hasta refundir a los otros pueblos, como ya lo era el castellano, en una mediocre y mesetaria imbecilidad.


                      A nadie se le escapa ya la contradicción esquizofrénica que habita en esta visión de la Historia de España y de los pueblos que la hollan, más allá de que la verdad histórica repulse como falso este relato: ¿Venció Roma o los galos? ¿El Imperio macedónico o las tierras que fueron luego Alejandrías? ¿Vencieron los fenicios, que poblaron Cartago y su república, o los habitantes anteriores? Nuestra visión de la Historia y la unidad de España, realmente existente, la cual no nos cabe exponer aquí, no tiene nada que ver con el delirio que fabulan los nacionalismos fragmentaristas. Si lo diésemos por supuesto, toda la Historia Universal habla en contra de que pudiese suceder algo así: que un pueblo de salvajes, sin cultura, pueda domeñar a una civilización a través de un proceso de vaciado cultural y someterlos por largo tiempo, sin otro proyecto político que una estulta sujección a la ignorancia y a la inanidad. En los casos mencionados arriba (Roma o Alejandro, por ejemplo), triunfaron sobre sus pueblos rivales no por superioridad bélica, por mera fuerza, sino por ser capaces de incorporarlos junto con sus pueblos en una unidad mayor. Para lo que, se apoyaron en una sutileza cultural sin par, que sobrepujaba a la de los pueblos rivales; por ejemplo, estaban en la perspectiva de poder asumir innovaciones culturales de éstos y engrosar una cultura que comenzaba a ser común (por cierto, que es el origen del legado cultural de Occidente).


                      Así, la Historia demuestra en su andadura lo falaz de la visión del independentismo. Castilla es una unidad histórico-política que se constituye como condado, luego como reino y finalmente funda una Corona, que se hermanará con la de León. Un pueblo capaz de desarrollar estas formas políticas y de trabar relación con sus pueblos vecinos y hermanos de manera tan diversa y profunda, no parece una mera banda de iletrados salidos con lo puesto de una cueva en la Peña Amaya. Castilla, sus albores en la Bardulia, es mentada en documentos en el temprano año 800 d.C.


                      Poco después, tendrá el honor de poner el origen del primer municipio español de nuestros días, Brañosera, por su carta puebla, precedente del derecho foral y de todo el hispánico, y primer paso de todo el orden municipal peninsular. No realizaremos aquí una colección de anécdotas históricas: referiremos datos que señalan realidades estructurales materiales, apreciables en la Historia, que desmienten el mito de que Castilla no tuvo cultura. Castilla fue cultísima: las tempranas glosas silenses y emilianenses, allá por los ss.X-XI, recogen los primeros pasos en la constitución de una de las más tempranas lenguas romances, europeas y peninsulares, que se ha definido como una de las más importantes a día de hoy a nivel mundial (que hablan 500 milones de personas), a la par con el inglés, con el mandarín y con el portugués.


                      Estas glosas aluden a otra realidad estructural fundadora de riqueza cultural: la red de monasterios precedentes de las universidades, como la de Palencia (1212) o la de Valladolid (1247), pioneras de toda una herencia de alta cultura y avanzados estudios (de las primeras de Europa) que tendría su apogeo con la de Alcalá. Ésta, junto con Salamanca, contribuyó de modo importantísimo a la escuela hispana, no sólo con la afamada neoscolástica, sino con todo un arsenal de estudios técnicos y científicos (con los que se demostró, entre otras cosas, la circularidad del orbe, y que permitieron el desarrollo de unas tecnologías que posibilitaron una Monarquía que se extendía por la mitad del Mundo). Amén de un desarrollo de teoría y técnica jurídicas sin parangón, representado muchas veces por el burgalés Francisco de Vitoria. Nombres como el de Gonzalo de Berceo, o el Arcipreste de Hita, o el toledano Garcilaso, o el madrileño Quevedo, o el albacetense Alonso Carbonel o el también madrileño José de Churriguera, no podían despuntar en un erial cultural.


                      Lo excepcional de sus obras implica una formación intelectual de primer orden, que sólo puede darse en una sociedad con un legado histórico suficiente y potentísimas escuelas donde se atesora, se selecciona críticamente, se desarrolla y se imparte el saber: de la ingeniería a la pintura, de la lírica a la ciencia jurídica, de la náutica a la filosofía más fina (hasta el XIX, las escuelas de filosofía o teología europeas aprendieron ontología con el manual del granadino De Suárez).


                      Para finalizar, como postilla, no querríamos dejar pasar la ocasión para apreciar el absurdo histórico que supone el unicismo sustancialista que propone el catalanismo para su nación y cultura, cuya versión más histriónica es esgrimida hoy por el Institut Nova Història (nueva, pero de verdad). El fragmentarismo catalanista plantea el anacronismo de que pueblo y cultura catalanes conforman una esfera cerrada y perfecta, que se puede remontar casi hasta el Pleistoceno. Cataluña, así, estaría llamada a su esplendor cultural, como un destino manifiesto, desde las primeras bandas de homínidos que poblaron lo que es hoy su territorio. Como tal, a ella pertenecerían las primeras muestras culturales o de progreso en la Hª de España (incluso, en la Hª del continente europeo o, aún, la Hª Occidental, la universal) y las más relevantes de la Humanidad. Un cuento insostenible.


                      Nos gustaría rubricar esta carta, antes que con ningún nombre, con la bandera de Castilla, patria nuestra tan afrentada y olvidada hoy por muchos.


                      domingo, 6 de noviembre de 2016

                      La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

                      La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

                       Publicado en  http://marioblancov.es/la-rioja-es-castilla/

                      la Rioja, esa sucesión de valles en torno al río Ebro, fue primero poblada por tribus relacionadas en mayor o menor medida con los vascones. La proximidad, y mejor comunicación, hizo que tras la conquista del Islam y la posterior reconquista, el primer reino cristiano que puso sus pies esta tierra fuera el reino de Pamplona, primero, de Navarra después. También hay quién lo llama Reino de Nájera-Pamplona, porque los reyes de Navarra están enterrados en Santa María la Real de Nájera, y porque uno de estos reyes trasladó su corte a Nájera…bueno. Cada uno llama a las cosas como quiere.

                      El caso es que antes del año 1.100 la región situada entre los Cameros y el Ebro pasa bajo dominio castellano. No es que Castilla no hubiese tenido ya influencia en la región, pero a partir de entonces La Rioja será para siempre castellana, aunque el pasado navarro nunca se borró del todo.


                      A ello contribuyó además la especial configuración geográfica de La Rioja. La Rioja, junto con Cantabria, son las únicas provincias castellanas que no son de la meseta, lo que se nota en las comunicaciones. Es de entender en que en el siglo XI un viaje de Logroño a Burgos fuera bastante más complejo que de Logroño a Pamplona. En todo el oeste y sur de La Rioja las montañas nos aislan de la meseta, lo que supone un problema. Tan solo bordeando el Ebro y entrando por La Bureba se tiene una ruta sin demasiadas complicaciones orográficas, aunque tampoco estamos exentos de ellas, como prueba el desfiladero de Pancorbo, o la sinuosa zona del Alto de Altable desde la Rioja, camino precisamente de Pancorbo.
                      El caso es que La Rioja se convirtió, mire usted por donde, en cuna de la lengua castellana, y lo fue, no creo que se casualidad, por o gracias a la “lingua navarrorum” que todavía se hablaba en gran parte de la región, es decir, al vascuence y al euskera. El castellano toma muchos elementos prestados del vascuence, y lo hace porque la zona en la que nace está en contacto directo con esta lengua.
                      La pertenencia de La Rioja a Castilla queda reflejada a lo largo de los siglos entre otras cosas en la heráldica riojana. Escudos de localidades como Santo Domingo de la Calzada, Alfaro o Haro llevan elementos típicamente castellanos, como el rojo carmesí, el castillo, o los dos juntos.
                      Escudo de Santo Domingo de la Calzada Castilla
                      Escudo de Santo Domingo de la Calzada. Castilla, León, y el motivo propio de la localidad.
                      Escudo de Haro Castilla
                      Escudo de Haro. El típico pendón castellando flanqueado por dos ¿leones?
                      Alfaro es la llave de Castilla
                      Escudo de Alfaro, clavis castellae, o llave de Castilla.
                      Escudo de Alfaro, el pendón castellano y una llave ¿puerta de Castilla? No en vano es la primera ciudad castellana entre Navarra y Aragón

                      Escudo de Nalda.
                      Escudo de Nalda, en el valle del Iregua.

                      Escudo de Ausejo.

                      Escudo de Quel.

                      San Millán, patrón de Castilla.
                      Bandera de San Millán de la Cogolla. San Millán es el patrón de Castilla.

                      viernes, 1 de abril de 2016

                      Sobre el Origen de Fueros y Privilegios

                      Publicada en enero de 2016 en


                      http://voz-castellana.blogspot.com.es/2016/01/sobre-el-origen-de-fueros-y-privilegios.html
                      El fuerismo del siglo XIX y posteriormente el nacionalismo vasco sostuvieron la teoría de que los fueros derivaban de las libertades ancestrales y de los usos jurídicos espontáneos de los vascos de tiempos inmemoriales y que los señores y los reyes no hicieron otra cosa que confirmarlos porque así se les exigía como requisito para aceptar su autoridad. En rigor, esta visión idealizada y mítica de los fueros surgió en el seno de la pequeña nobleza derrotada por la alianza de la corona castellana y las villas a finales del siglo XV.
                      Jon Juaristi. Historia Mínima del País Vasco.


                      Para hallar el origen de las "asimetrías"  conocidas como fueros, debemos remontarnos hasta la Edad Media. En aquella época no existía el concepto de igualdad ante la ley que disfrutamos actualmente, y los monarcas y demás señores feudales concedían a voluntad mercedes y regalías a individuos, grupos sociales y territorios.  

                      Esta forma de proceder tiene su justificación. Y es que a pesar de sus amplios poderes y la discrecionalidad para utilizarlos, los reyes medievales rara vez tenían motivos para sentirse seguros en sus tronos. Estaban expuestos a que cualquier intriga palaciega, conjura nobiliaria o guerra desafortunada les dejara a ellos y a sus descendientes sin corona, y puede que también sin vida. Y ni que decir tiene que mantener ambas era el objetivo principal, cuando no el único, de todo soberano.

                      Por ello resultaba normal que con frecuencia buscaran ganarse  la lealtad de individuos y colectivos concediéndoles privilegios como títulos, rentas, y exenciones. Así, la regla básica a la hora de distribuir prebendas era que cuanto más se manifestase la debilidad del rey y más estratégica resultara la cooperación de determinados súbditos, mayores ventajas arrancaban estos.

                      Naturalmente, los beneficiarios no solían explicar el asunto de manera tan descarnada, sino que procuraban adornar la historia y pintarla con tintes heroicos y legendarios. Si la época se prestaba a ello, incluso echaban mano de la mitología. Tal es el caso de  Jaun Zauría, el fabuloso primer señor de Vizcaya, al que con objeto de ensalzar la posición de sus presuntos sucesores, algunos cronistas querían  hacer hijo de un duende y una princesa escocesa. Ya a mediados  del siglo XIX,  "El Vigilante Cántabro", contrario al mantenimiento de los fueros vascos, se expresaba así:
                      ¿Quien ignora ya que el origen que se les atribuía fue lanzado al país de las fábulas desde fines del siglo pasado? ¿Que se fundaba en narraciones de autor de cuentos ridículos de duende íncubo, que sacó gravida a una princesa errante, como las hadas, en las altísimas montañas vascongadas, y que las olas habían lanzado a sus costas? En el reinado de Carlos III algunos sabios de la Academia de la Historia desmoronaron este edificio levantado sobre los duendes y las hadas; en el de Carlos IV acabó de venir a tierra; y en las dos restauraciones de Fernando VII brilló sobre sus ruinas la luz de la sana crítica y de la verdad; poniendo fuera de combate las exageradas pretensiones de los que se atribuían el origen de los fueros a una soñada e imposible independencia y soberanía. 
                      Besamanos de las Juntas de Vizcaya a Fernando el Católico en 1.476, tras la jura de los fueros. Obra de Vazquez de Mendieta (1.609)

                      No siempre los privilegios se concedían a cambio de lealtad militar. También las peculiaridades  de una zona animaban a los soberanos a hacerlo. Por ejemplo, es conocido que los habitantes de Leitariegos estaban exentos de tributos y servicio militar a cambio de mantener una hospedía para los viajeros que atravesaban el puerto, así como de salir a buscar a los que se perdieran durante alguna de las frecuentes nevadas.  El escritor y filólogo vasco Jon Juaristi describe así la situación:
                      Los fueros medievales son privilegios concedidos por los reyes y por los señores a villas, estamentos y comarcas, por motivos diversos y con diferentes propósitos. Hubo fueros para hidalgos y fueros para villanos, fueros para estimular determinadas actividades económicas o para impedirlas. Las fundaciones de villas iban generalmente acompañadas del otorgamiento de un fuero a sus moradores, porque la economía de las villas representaba una fuente de ingresos fiscales para la corona y los señores, mientras la pequeña nobleza que dominaba los campos estaba exenta de impuestos. 
                      Refiriéndose en concreto al País Vasco y Navarra añade:
                      Además de los fueros  de villas, existían en la Vasconia medieval fueros estamentales (de hidalgos), corporativos (de ferrones y mareantes) de castas (fueros particulares para judíos o mudéjares), eclesiásticos, etcétera. Lo característico del entramado jurídico medieval fue una enorme dispersión. No hay  nada parecido a una legalidad uniforme. El llamado fuero viejo de Vizcaya, que regía en la tierra llana, era un fuero de hidalgos, de codificación tardía (siglo XV) y, por supuesto, no se aplicaba a los labradores, que carecían de privilegios. Hasta las codificaciones forales del siglo XIV no existieron fueros provinciales, los llamados fueros nuevos que, como se verá, tienen carácter y función muy distintos de los privilegios medievales.
                      Y en lo concerniente a las juntas de gobierno de Vizcaya, Guipúzcoa o Álava, que tienen su origen en esa misma época:
                      Las instituciones representativas de los territorios aparecen históricamente en conexión directa con la conflictividad derivada de la dispersión foral. La visión romántica del fuerismo decimonónico contemplaba una Vasconia anterior a la Edad Media organizada en aldeas o "repúblicas" independientes cada una de las cuales se regia por su propia junta o "biltzar". Sobra decir que tal visión carece de fundamento. Las juntas no son anteriores al siglo XIV, y surgieron al mismo tiempo que otras estructuras afines en Europa occidental.
                      En cualquier caso, con el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón  cambiaron muchas cosas en España. El rey Católico impuso la política exterior propia de sus reinos patrimoniales, para los cuales el principal enemigo era desde hacía centurias Francia. Castilla y la poderosa Francia, hasta entonces  aliados, se verían así arrastradas a dos siglos de continuas guerras. 

                      Cataluña y Vasconia, donde se encuentran los principales pasos para atravesar los Pirineos, se convirtieron en zonas estratégicas de primer nivel. Y fueron consiguientemente mimadas por los monarcas, para los que una rebelión en estos territorios, que inmediatamente recibiría el apoyo militar y económico del vecino francés, suponía la peor de las pesadillas. Por contra, una fuerte lealtad de sus habitantes, aunque fuera comprada a precio de oro, facilitaría tanto la defensa de la península en caso de invasión, como las expediciones a territorio enemigo.  

                      Las instituciones de Cataluña comprendían perfectamente las enormes ventajas que les ofrecía su situación geográfica. Se pone de manifiesto en un panfleto catalanista de 1.697 conocido como "Luz de la Verdad", en el que el protagonista, un tal Joan Roca, hace una encendida defensa de los privilegios de los que gozaba su tierra. Ante las quejas de sus compañeros por el diferente trato fiscal, compara a Cataluña con una muralla, en la que es justo y conveniente gastar el dinero del Estado, por mucho que no se reciba nada de ella: 
                      ¿De qué aprovecha el muro a la ciudad? Mucho. ¿Qué saca la ciudad dél? Nada, antes gasta en conservarlo y con todo le es de provecho. ¿Por qué? Porque la defiende, pues así Catalunya por España, que aunque Magestad no sacase cosa della y gastase en conservarla, le es de provecho, porque es el muro de España.
                      He aquí pues la causa principal de que, al mismo tiempo que los fueros y particularidades  de la mayor parte de España languidecían y desaparecían, los de Vasconia y Cataluña se renovaran, reforzaran y adquirieran  mayor lustre y protagonismo. Naturalmente, y siguiendo esa misma lógica, cuando  Francia dejó de convertirse en el enemigo por antonomasia,  carecía de sentido la metáfora del muro. Y más aun cuando los ideales de la Ilustración y del liberalismo se extendieron, acorralando y eliminando las rémoras feudales, de las cuales una de las más sangrantes era la desigualdad legal de personas y territorios. Los países europeos fueron racionalizando su administración y equiparando la situación legal de sus ciudadanos y provincias.

                      Ilustración del diario republicano barcelonés "La Madeja Política". Una España revolucionaria tala el árbol de los fueros, que tiene la cara del pretendiente carlista y las raíces "Absolutismo", "Intolerancia" y "Fanatismo".
                      Pero naturalmente, y como cabía esperar, los beneficiarios hispanos de los privilegios se resistían con uñas y dientes a desprenderse de ellos. Después de siglos gozando de determinadas ventajas, nadie les iba a convencer de que éstas ya no tenían sentido.  Presentaron los fueros como derechos ancestrales, de origen cuasi divino, con preeminencia sobre cualquier otra legislación, y por tanto, absolutamente blindados e intocables. Que las desigualdades pudiesen suponer graves perjuicios o  evidentes agravios comparativos para con los vecinos era lo de menos. 

                      Sirva como ejemplo la situación del puerto cántabro de Castro Urdiales, cuyos comerciantes debían pagar impuestos a la importación de mercancías de los que sus competidores vizcaínos estaban exentos. Así rezaba una petición que los habitantes de la localidad elevaron a las Cortes
                      Los que suscriben, vecinos de Castro Urdiales, verían con honda pena la subsistencia y continuación de los privilegios de las provincias vascas. Hagan los representantes de la Nación que concluya de una vez para siempre el organismo y modo de ser de esas provincias y que igualándolas con las demás de España coadyuven a sobrellevar las cargas del Estado en la misma proporción. 
                      No es sorprendente que a lo largo del siglo XIX la defensa del fuerismo  encontrara eco y apoyo en los partidos españoles más refractarios a la modernidad: conservadores y carlistas Precisamente los que más se oponían a la libertad y la igualdad que preconizaban liberales y republicanos.   

                      Sin embargo, no puede decirse que aquella linea de argumentación, pese a estar basada como hemos visto en mitificaciones, inexactitudes y manipulaciones, no haya resultado tremendamente exitosa. Aun hoy se mantienen  privilegios en forma de concierto vasco y navarro. Y a juzgar por el interés con el que algunos, sobre todo desde Cataluña, pretenden convencernos de las "bondades" del federalismo asimétrico, no sería de extrañar  que, antes que desaparecer, dichos privilegios se extendieran a otras autonomías. Sobra precisar en que comprometida situación quedarían entonces los territorios "de segunda"... entre los que mucho nos tememos habrían de incluir a Castilla.

                      sábado, 12 de abril de 2014

                      Sobre el debate de las Cortes y Cataluña

                      Publicado en http://tierradeuceda.blogspot.com.es/2014/04/sobre-el-debate-de-las-cortes-y-cataluna.html
                      En esta ocasión, como acostumbro, voy a dar otra visión totalmente distinta de la mantenida por los diputados del Congreso y voceada por los distintos periódicos nacionales. Estoy de acuerdo en reglas generales con el veredicto de las Cortes al tema catalán, pero no con los argumentos que se han afirmado para sustentarlo.
                      El Presidente del Gobierno ha dicho una serie de frases cuanto menos curiosas: "No existen las soberanías regionales, provinciales ni locales", "No podemos ir contra las leyes".
                      "No existen las soberanías regionales"
                      Vayamos a los principios, y permítanme les obvie la munición de fogueo, yendo directamente a munición real. Quienes hoy se abrazan como amantes al respeto a la legalidad vigente actual son los herederos de quienes la violentaron en grado sumo en 1812. Me explico. España como concepto geográfico es toda la Península Ibérica. El actual Reino de España, como concepto político, es una realidad histórica que resulta de una serie de procesos convergentes entre diversos reinos fruto de la Reconquista. Reinos, por supuesto, soberanos (en cuanto a la soberanía del Príncipe que los regía). Quiere esto decir que la Monarquía Hispánica (origen político de España, porque no existe otro, duela a quien duela) es la consecuencia de un proceso de carácter federativo donde cada reino conservó sus leyes e instituciones, algo que es incuestionable. En este sentido se hace difícil (por no decir imposible) asumir que la realidad posterior (la Monarquía Hispánica, o peor aún, el Estado-Nación surgido en 1812) tiene preeminencia sobre las realidades fundacionales o federativas (es decir, más antiguas y que dan fundamento a la posterior). Vamos, que no. Lo siento mucho, pero no. Solamente basta con echar la vista atrás al proceso de construcción del Estado (o de cementación del concepto político de España) para darse cuenta de que efectivamente los cuerpos federativos fundacionales (los reinos) tienen todo el derecho del mundo, en tanto que pueblos depositarios de una cultura y una identidad, a formar parte voluntaria de un Estado o a dejar de formar parte del mismo cuando les plazca. Por tanto, no es que exista la soberanía regional, sino que lo que existe es la soberanía de los pueblos. Hay regiones que no son "pueblos", ejemplos de ello tenemos los pegotes administrativos de Francia (Languedoc-Roussillon o Centre) y Alemania (Rheinland-Pfalz) o en la propia España las estupideces administrativas de "Castilla-La Mancha" o "La Rioja", por poner ejemplos.
                      Carta de España en 1695
                      España, Hispania o la Península Ibérica es una realidad histórica formada por un conjunto de pueblos. Evidentemente, existe una cosmovisión peculiar en los pueblos hispánicos fruto del propio confinamiento geográfico y las relaciones históricas entre pueblos de la Península. Esa ligazón es lo que permite la creación de esa comunidad hermanada de intereses y sentimientos que llamamos España. Pero cuidado: no existe la "cultura española", ni el "idioma español", ni ninguna de esas estupideces. Existen las culturas españolas, y los idiomas españoles. Del mismo modo que no existe la "cultura británica", ni el "idioma británico", sino que existen las culturas e idiomas inglés, galés y escocés, que en conjunto son la realidad británica, pero dicha realidad no existe como algo unívoco. Ello es debido a que el proceso de formación del Reino de Gran Bretaña es similar al del Reino de España, de matriz federativa.
                      "No podemos ir contra las leyes"
                      Es muy graciosa esta frase, máxime viniendo de los herederos de aquellos que liquidaron las Leyes Fundamentales de las Españas en 1812 sin legitimidad alguna. Pongámonos en situación. Unos señores (sin duda principales e intelectuales de las diversas zonas) se reúnen y, dado el estado de tribulación y guerra reinante en el país, se articulan como Junta Central de Defensa para organizar la resistencia al invasor y planificar las operaciones militares en ausencia de Gobierno y del Rey. Hasta ahí todo bien, ya que inicialmente el objetivo era ganar la guerra y cesar en sus cometidos autoasumidos a la vuelta del orden legítimo (que guste o no, era el legítimo). En este sentido la Junta Central ejerce al principio una suerte de "servicio transitorio al Rey ausente", lo que es admirable. 
                      Cortes de Cádiz, 1812
                      Sin embargo, el problema surge cuando esos principales reunidos deciden, en ausencia del Gobierno legítimo y del Rey, derogar absolutamente todas las Leyes Fundamentales de la Monarquía y destruir legalmente el Estado, promulgando una Constitución (¿En base a qué derecho, si no habían sido votados por nadie?). Es decir, una serie de principales del Reino se arrogan voluntariamente la representación del mismo sin que nadie se la haya otorgado, ni el Rey ni el pueblo español (sugiero al lector que reflexione sobre el escándalo y la antijuridicidad de este hecho), y deciden ejecutar una maniobra de implosión derogando todas las Leyes Fundamentales del Reino. El problema es que, en efecto, una reunión turbulenta, como decía Jovellanos, o unas Cortes ilegítimamente convocadas y cuyos representantes no son elegidos por los reinos porque España estaba invadida y en guerra, se autoconfieren el poder para derogar todo el orden vigente hasta entonces, "en nombre de la nación española" (nación que andaba degollando franceses y a la que reitero nadie había preguntado nada).
                      Pues bien, los herederos de quienes cometieron tamaño desafuero están hoy sentados en el Congreso de los Diputados, y son los que dicen frases hipócritas del tipo "no podemos ir contra las leyes". Se olvidaron de decir "salvo cuando éstas no nos convengan". El Estado Liberal surgido en 1812 se configura hoy en día como una suerte de "Dictadura de la Ley", donde ésta ya no protege sino que coacciona, se aprueban leyes a diario sin el concurso del pueblo y en multitud de ocasiones contra los intereses del país, ya que los encargados de aprobarla son, en efecto, dignos herederos de quienes lo quebrantaron todo hace dos siglos. El Estado Liberal es quien aprueba hoy una Ley que dice "prohibido está llevar bigote" y mañana afirma "dentro de la Ley, todo, fuera de la Ley, nada". La Ley es efectivamente estúpida, pero es Ley. Y así andamos los españoles, cada vez más allanados jurídicamente ante todas estas barbaries que cercenan las libertades naturales de los hombres y los pueblos.
                      José Manuel Sanz

                      Non vnvs svfficit orbis / Un orbe no es suficiente