
Pero como uno de los últimos blogueros del castellanismo os debía una explicación, y, parafraseando la eterna película de Berlanga, esa explicación os la voy a pagar.
El año pasado , 2025, nos dejaron dos de los miembros fundadores de una agrupación musical sin la cual muchos no seríamos como somos, no pensaríamos como pensamos respecto a nuestra idea de España, nuestra idea de nuestras raíces, lo más esencial. Lo único que nos queda cuando todo el mundo en el que creimos haber vivido se tambalea ante una realidad cambiante en la que día tras día se nos intenta convencer de que todo lo que creimos seguro eran una sucesión de mentiras.
Ese grupo, fundamental para la supervivencia del Folk castellano y su difusión entre la juventud de una etapa decisiva de nuestra Historia fue el Nuevo Mester de Juglaría, Primero nos dejó Milagros Olmos, una de las dos voces femeninas del Mester, que participó en 15 de sus discos y en cientos de actuaciones.
Meses después el que pasó a la Castilla eterna fue Luis Martín.
Poco puedo decir sobre ellos o sobre el Mester que no pueda leerse en internet o en la muy completa biografía sobre sus años fundamentales escrita por José Aldea: "Nuevo Mester de Juglaría: 25 años de canción tradicional (1969-1994)"
Estas torpes y escasas líneas quieren rendir homenaje a estas dos personas y al grupo que integraron. En realidad van a constituir un canto fúnebre por el más influyente e importante grupo de Folk castellano y por toda una época que no volverá.
El Nuevo Mester de Juglaría desde su fundación en 1969 formó parte de esa "nueva ola" del Folk en España entre los años 60 y 70 agrupaciones como Jarcha, Nuestro Pequeño Mundo, Aguaviva, Jubal, La Compañía, Vino Tinto y otras muchas.
En esa época este era un género popular, que sonaba en las radios. Los niños aprendíamos folklore de las distintas regiones históricas de las Españas. Años antes del invento de las autonomías que fragmentaron Castilla en cinco partes la música sirvió de nexo de unión y concienciación de nuestras músicas tradicionales. Y en ese renacimiento cultural fue fundamental el Mester, siguiendo la senda que en los años 60 habían iniciado Joaquín Díaz o Ismael (con o sin Banda del Mirlitón) y que en el caso de Castilla había tenido pioneros tan importantes como Agapito Marazuela.
Como en otros casos, estos jóvenes recorrieron buena parte de las Castillas (y León) recopilando canciones tradicionales.
"Durante estas recogidas de canciones, era frecuente ver a algún miembro del grupo con una casete y una grabadora en la mano junto a un equipo periodístico, recogiendo instantáneas o vídeos de algún miembro del Mester grabando canciones como mayos o jotas. El Mester, debe todo lo que es, a esas personas que desinteresadamente cantaron esas canciones para que el grupo las recogiera" ( Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Nuevo_Mester_de_Juglar%C3%ADa )
El Mester contribuyó significativamente a mantener viva la llama de una cultura agonizante por la falta de interés de los propios castellanos y los poderes políticos. Además abrieron una puerta por la que muchos otros entraron, como Candeal , La Musgaña, Aljibe...hasta llegar a nuestros días con Vanesa Muela. Incluso influyendo a jóvenes músicos de otros ámbitos, como los abulense-madrileños Ars Amandi (creadores del "Rock castellano") o los peculiares Hermanos Cubero (una pareja de arriacenses emigrados a Cataluña).
En todo caso, aparte de su importante papel de recuperación y difusión del folk de las Castillas, el Mester fueron, son, algo más que un grupo Eolk. Para muchos adolescentes y jóvenes de Segovia, pero también de Madrid y de otras partes de Castilla fueron un referente no solo cultural, sino identitario en una etapa de transición entre el franquismo y el régimen autonómico. Una época en la que aún era fácil encontrar banderas castellanas en la Metrópoli madrileña, sobre todo moradas . Ese morado erróneo como color de Castilla (1) pero que había pasado a la bandera de la 2ª república y a la franja morada del escudo del Real Madrid, al ser este um equipo castellano (2).. Eran tiempos preautonómicos en los que el mapa de las regiones históricas recogía solamente dos Castillas, la Vieja y la Nueva. Para los mças jóvenes: Castilla la Vieja, integrada por Rioja, Cantabria y la parte castellana de la actual Castilla y León. Y Castilla la Nueva, compuesta por las actuales comunidades de Madrid y Castilla-La Mancha.
En todo caso reivindicación, identidad, ilusión y tradición estaban sobre la mesa en aquellos años de transición. Y el Nuevo Mester formó parte de todo aquello. Incluso en el "rompeolas de las Españas". Recuerdo haber asistido a conciertos multitudinarios en el marco incomparable de la Plaza Mayor de Madrid (que yo recuerde, les vi allí en 1982 , en 1988 con mi queridísimo amigo M. Montes, en 1990 con una amiga manchega, y alguna vez más) en los que cientos de banderas castellanas agitábanse al viento (¿dónde están hoy día sus portadores, me llevo preguntando desde entonces). En alguno de aquellos conciertos el Mester nos recordaba cómo los comuneros madrileños, Juan de Zapata en cabeza, habían auxiliado a los segovianos o denominaban jocosamente a Madrid como "el mayor pueblo de la provincia de Segovia". Todo eso entre gritos de "Castilla entera se siente comunera"
Parece que hayan pasado siglos desde aquellos días. Décadas de "lavado de cerebro" autonómico dividiendo a madrileños, segovianos, toledanos o arriacenses en unos entes que nos vendieron como meramente administrativos pero que han ido imponiendo una agenda identitaria mediante los medios de comunicación y el sistema educativo (adoctrinador más bien) , de tal manera que tras cuatro décadas el madrileño ignora cuando no desprecia a sus hermanos de provincias limítrofes , desde la superioridad del "cosmopaletismo" y engreimiento más atroces. Décadas en las que los hermanos "castellanoleoneses" se han apropiado del concepto de únicos castellanos, a veces, y otros como auténticos castellanos con pedigrí y pureza étnica. Años en los que se ha querido convertir en manchegos a los no manchegos de amplias zonas y comarcas de Toledo o Cuenca, y qué decir de los para nada manchegos de la provincia de Guadalajara. De las invenciones de Cantabria o la Rioja ni me apetece hablar. Quien quiera, que consulte la bibliografía al respecto, desde don Claudio Sánchez Albornoz a la Asociación Socio-Cultural Castilla.
Pues eso. Parece que hubiesen pasado siglos. Tuve el honor y el placer de conocer a los miembros del Nuevo Mester en los Homenajes castellanos a Labordeta en Burgos (2013) y Madrid (2014) (3)
En el de Burgos incluso hubo un joven que creyó que yo formaba parte del grupo, mientras charlaba en la barra del "Hangar" con Fernando y Llanos.
En todo caso, como decía mi abuela Victoria, en una vida hay muchas vidas. Y en una de ellas el Mester ha sido pieza fundamental.
Por tanto y por tantos que ya no están
(1) Sobre el error de considerar erróneamente el morado como color del pendón de Castilla, recomiendo los siguientes enlaces:
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