“La sangre de los Padilla, Bravo y Maldonado que corren por vuestras venas y el ardimiento de que guardan memoria estos pueblos de las comunidades, garantizan el éxito de nuestras aspiraciones y deseos.” Pacto Federal Castellano, s. XIX
“…bajo la lluvia que había atrapado a los ejércitos rebeldes, entre los vencidos, yacía también Castilla, primera víctima de la empresa imperial (…) “ (Fernando Gª de Cortázar)
"Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor» (en la puerta de las iglesias de Castilla en 1521)
“Traidores y criminales contra nosotros cabalgan” (del Poema “los Comuneros” Luis López Álvarez, s. XX)
----------------------------------------------Intro: Castilla, Madre de Naciones-------------------------------
Érase una vez que se era un país de vastas dimensiones. que abarcaba las regiones de Castilla, León, Extremadura, Andalucía y muchas más, cruzando sus fronteras el ancho mar.
Heredó este país un príncipe flamenco que lo entregó como administradores a un regente y un cortejo de nobles extranjeros. El joven monarca, con sueños de Imperio universal, desconocía el idioma, ignoraba las leyes y usos seculares de su pueblo, y pretendía imponer su voluntad sobre una población educada en la filosofía del pacto entre rey y ciudadanos.
El rey, más preocupado de sus aventuras europeas y de conseguir la corona imperial que de sus propios súbditos, pretendía que los pueblos bajo su dominio sufragasen unos proyectos ajenos a sus intereses.
El malestar creció paulatinamente en sus reinos hasta que una chispa prendió en Toledo. Tras la capital del Tajo se sublevarían las principales ciudades de Castilla. Los nobles, alarmados por el cariz igualitario que iba tomando la revuelta, se pondría al frente de las tropas imperiales contra las milicias ciudadanas, burguesas e incluso algún eclesiástico como el Obispo Acuña.
Tras duros combates el sueño comunero veríase frustrado en las campas de Villalar, aunque algún foco de resistencia perviviría poco más, como la antedicha Toledo, que heroicamente defendió la brava María de Pacheco , esposa de Juan de Padilla, uno de los líderes de la rebelión.
Villalar (de los Comuneros). 23 de abril de 1521. Honor y patriotismo. Padilla, Bravo y Maldonado.
Hasta aquí el breve resumen de los hechos. Desde entonces, la leyenda y la historia irán entretejiendo el tapiz de lo que fue la revuelta de las comunidades de Castilla.
----------------El S. XIX y los Comuneros----------------------------------------
Ya en el convulso siglo XIX el mito comunero fue recuperado y reivindicado por gentes de lo más dispar: sociedades secretas, republicanos, liberales, nacionalistas… Diversos fueron los actores que reivindicaron su valor. Los comuneros pasaron a ser iconos de los nuevos movimientos políticos, viéndoseles como precursores en la lucha por la Libertad frente al Absolutismo monárquico, y su levantamiento como la primera revolución de la Edad Moderna. Pero en el otro extremo. parte de la Tradición también reivindicaría la gesta de las Comunidades como ejemplo de la lucha por la patria contra elementos extranjerizantes. Fueros y Libertades.
Decimonónicos son asimismo algunos errores que perdurarían hasta bien entrado el S. XX, como la creencia del morado “comunero” o falso color de Castilla (nuevamente, remito al paciente lector a toda la bibliografía publicada al respecto, o al brillante resumen del tema que se hace en la Web de asc-castilla.org. ). Dicho error cromático tendría su trascendencia en el S. XX, al pasar en forma de franja al escudo del Real Madrid o a la tercera franja de la bandera de la II República (en ambos casos, en honor de Castilla y/o de los Comuneros).
“…1521, en abril para más señas, en Villalar ajustician quienes justicia pidieran (…) “ (Los Comuneros, Luis López Álvarez)
------------Transición=Traición-----------------------------------------------------------------------------------------
Volvamos al 23 de abril de 1521 y a sus reivindicaciones. Habrá que esperar a la transición para que el tema de las Comunidades de Castilla vuelva a estar de moda. Pongámonos en contexto: la muerte de Franco abre la caja de Pandora de los nacionalismos e identidades regionales de esta nuestra plurinacional patria. Los nacionalistas periféricos consiguen, con la excusa de la reconciliación y el consenso, sacar la mejor tajada del nuevo Estado que se pergeña en los despachos y que se venderá al pueblo español debidamente desnaturalizado, procesado y empaquetado.
Se crea así una suerte de Estado cuasi-federal, o más bien de federalismo asimétrico, que dará en llamarse de “Comunidades Autónomas”. Los nacionalismos centrífugos logran convertir lo que en principio iba a ser un sano ejercicio descentralizador en una reivindicación del “hecho diferencial”. Vascos, catalanes, gallegos e incluso andaluces consiguen que se fabrique una nueva España a su medida, con dos tipos de autonomías y de españoles: los de 1ª (las mal llamadas nacionalidades históricas) versus “resto-España”.
En ese “resto-España” terminará precisamente, no de modo casual, el principal artífice de la unidad de las tierras peninsulares (salvo Portugal). Sí, avezado lector, Castilla, columna vertebral de España, pasa así, de la noche a la mañana, y gracias a las hábiles jugadas de todos sus enemigos (1) de ser dos regiones históricas a 5 engendros autonómicos. Sobre este tema del troceamiento de las dos Castillas, la segregación de Madrid (motor económico de Castilla) y la anexión de la región leonesa a los restos de Castilla la Vieja, ya hemos hablado en otras entradas y remito al lector a otros blogs y páginas.
-----Las verbenas de Duerolandia, Madroñistán, Quijotelandia y otras taifas del montón --------------
¿Qué tiene que ver todo esto con la “celebración” de la derrota de Villalar? Llegamos por fin al quid de la cuestión. Las nuevas comunidades autónomas coincidieron en toda España con las regiones que algunos estudiamos en el colegio. ¿Todas? NO. Las dos Castillas y León, como ya hemos señalado, se vieron “castigadas” y convertidas en víctima propiciatoria del nuevo régimen sacrificadas en nombre del “bien común”.
Los diversos engendros resultantes de la partición de Castilla reivindicaron sus propias banderas, señas de identidad y rasgos diferenciales. Los cántabros se inventaron un comic a lo Astérix sobre un pueblo prerromano que nada tenía que ver con los actuales montañeses. Los riojanos hacían de una D.O. vinícola una región medio vasca, medio navarra, renegada eso sí de sus raíces castellanas. El invento (Bono dixit) “cajtellano-manchego” (sic) echó mano de Don Quijote, los molinos y las “tres culturas”. Aunque todos esos ingredientes, salvo el queso manchego, se hallaban presentes en Madrid, la provincia expulsada de su propia región histórica y geográfica. Por no hablar de Guadalajara y las comarcas no manchegas de Cuenca, Toledo o incluso Alabacete. Por su parte, el Madroñistán se apropió de una gesta, la del “Dos de Mayo”, patrimonio de toda la nación, creando o magnificando sus propios mitos y hechos diferenciales.
Los restos de Castilla la Vieja y el anexionado León se creyeron (más bien les hicieron creer) herederos legítimos y únicos de lo que fue una corona plural. De esta manera, se apropiaron para el invento autonómico de una bandera, la cuartelada, común a todos los pueblos de la Corona de Castilla y León, desde Finisterre hasta Cabo de Gata, desde Villaviciosa hasta Nueva Granada y Filipinas.
Del mismo modo, la reivindicación de la gesta comunera, patrimonio común de todos los castellanos y leoneses (y buena parte de andaluces, extremeños…) se convirtió en monopolio de la recién creada taifa “duerolandesa”. De nada serviría que en los primeros “villalares” subiésemos gentes de Madrid, Guadalajara o Cuenca. De nada sirvió que fuesen comuneras ciudades no castellanas como Plasencia, Murcia, Baeza…
El que la revuelta naciese y muriese en Toledo, tampoco importó. El 23 de abril se convirtió en “fiesta regional” del invento castellanoleonés, al igual que el Dos de Mayo de la “Autonosuya chupiprogrecañíespañolaymultigutural".
De este modo, el "café para todos" en las comunidades castellanas y en la hermana leonesa se convirtieron en una achicoria aguada.
Algunos desde el castellanismo creemos que el “Día Nacional” de Castilla debería ser otro, por diversos motivos, algunos ya citados. San Millán, por ejemplo. Pero sentimos como nuestra una festividad que se nos hurtó a todos los que vivimos al sur del Sistema Central.
Hoy día, los mismos que dividieron y ningunearon a nuestra tierra, lucen palmito en la campa. Orgullosos de su mentira, desde la ignorancia o el interés. Mentiras, mentiras, mentiras. La transición se edificó sobre mentiras, mentiras sobre nuestra Historia, mentiras sobre nuestra identidad. No sé cuál será el modelo territorial de la España del S. XXI. Ignoro si seremos República, Monarquía, República Federal o Califato. Pero desde luego tengo muy claro que hasta que no se reconozca a Castilla como parte esencial y diferenciada dentro de la Nación, no sólo no se hará justicia a la sangre derramada por los Padilla, Bravo y Maldonado, sino que España se convertirá en el Estado más absurdo de toda Europa, con unos territorios periféricos y egoístas que seguirán aprovechándose de la sangría y despoblación de las tierras del interior. Eso si no se independizan definitivamente y nos convierten a los demás españoles en protectorado.


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(1) Independentistas periféricos, oligarquías locales, y todos los “trepas” del nuevo régimen que se venía.