Zocodover. Homenaje Comuneros 2011

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domingo, 25 de septiembre de 2022

Ser y Razón de lo Castellano (6 de 7): Falseamiento y anulación del ser y la personalidad de Castilla

 


Ser y Razón de lo Castellano (6 de 7): Falseamiento y anulación del ser y la personalidad de Castilla
Publicado originalmente en Breviario Castellano  el lunes 18 de febrero de 2008


 ( http://breviariocastellano.blogspot.com/2008/02/ser-y-razn-de-lo-castellano-6-de-7.html ) 

Nos vamos a referir, seguidamente, al proceso histórico de falseamiento y anulación del ser y la personalidad del pueblo castellano.

La Castilla original y auténtica fue desnaturalizada. A mediados del siglo XIII, concretamente en la unión definitiva de las coronas de Castilla y de León que se produce en 1230 en la persona de Fernando III, se inicia un largo proceso de falseamiento y anulación de la personalidad castellana.

En esa unión de las dos coronas se ha querido ver una afirmación de la primacía de Castilla en la historia de España, una consolidación definitiva del poder castellano frente a los demás pueblos españoles.

La realidad es muy distinta. La nueva monarquía no es ya castellana, aunque comprenda el territorio de Castilla. En la larga relación de reinos que la componen en aquel momento histórico – Castilla (con los Señoríos de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, y Molina de Aragón) León, Galicia, Asturias, Extremadura, Toledo, Córdoba, Jaén, Sevilla, Granada y Murcia – ciertamente Castilla figura en primer lugar, sin duda porque fue la primera corona que heredó Fernando III, pero no hay un predominio de Castilla sino que, por el contrario, son los ideales, instituciones, esquemas sociales y espíritu señorial de la monarquía de León los que imprimen su carácter a todo el conjunto del Estado. Ya lo dijo certeramente el ilustre historiador catalán Bosch-Gimpera: “Aquella monarquía, a pesar de llamarse castellana, era propiamente ajena a Castilla, representaba la tradición visigoda a través de la monarquía leonesa y polarizaba a menudo en torno a empresas extrañas al verdadero espíritu castellano, fuerzas que lo desviaban de la trayectoria de sus raíces”.

La acción de los reyes de la nueva monarquía global se orienta a la descalificación del régimen popular castellano – la primera democracia que se había dado en Europa - , y a su paulatina suplantación por un régimen unitarista y señorial.

El Estado no es castellano ni se castellaniza. Simplemente secuestra el nombre de Castilla, pero su actuación es claramente opuesta al genio castellano. Rebasada la línea del Tajo, las grandes conquistas de Fernando III, la expansión por la Mancha, Extremadura, Andalucía y Murcia y los conflictos sucesorios, determinan la creación de enormes señoríos territoriales concedidos por los reyes en propiedad y jurisdicción a las grandes familias y a las Órdenes Militares, unas veces por vía de recompensa de servicios y otras como precio de su parcialidad en las discordias intestinas. Es decir, justamente el esquema contrario al planteamiento popular de la colonización castellana. La nueva monarquía exporta a esas fronteras – más tarde a América – el sistema feudal propio de las estructuras del reino leonés, e incluso, lo que fue más grave para los castellanos, en el mismo solar y corazón de Castilla – como ha denunciado el maestro Sánchez-Albornoz – llega a otorgar a los nobles sistemáticamente villas, tierras y jurisdicciones, cercenando las comunidades populares, expropiando los poderes concejiles, absorbiendo las propiedades libres y, en suma, destruyendo la sustancia democrática del país.

La política de los reyes de León-Castilla, apoyada en grandes señores, se orienta concienzudamente a restringir los derechos forales y la autonomía tradicional de las comunidades castellanas. Es un largo proceso que concluirá a fines del siglo XV con la destrucción de los concejos y la anulación del estado castellano pluralista, sustituido por la monarquía unitaria y centralizadora. La revolución comunera yugulada en 1521 es, en uno de sus aspectos, el último y desesperado esfuerzo de los castellanos para recuperar los derechos y libertades de la antigua tradición democrática de Castilla.

Un momento clave en este proceso va a ser la entrada de la Casa de Trastámara. En la guerra civil que lleva al trono a Enrique II, el rey Pedro, llamado el Cruel por los vencedores, estuvo apoyado por las Comunidades, mientras que la nobleza apoyó a Enrique, el bastardo. Pues bien, Enrique, que ha pasado a la historia con el título de “el de las Mercedes” repartió las Comunidades de Villa y Tierra entre la Nobleza que le había apoyado. Golpe decisivo contra las Comunidades y las libertades de los Concejos.

Así, Enrique II “el de las Mercedes” entregará Soria, Almazán, Monteagudo, Deza y Atienza, como recompensa, al hombre decisivo que le llevó al trono, Beltrán du Guesclin. La Comunidades de Soria conseguirá pronto liberarse y volver a ser de realengo; pero la mayoría de las Comunidades caerán definitivamente en manos de la Nobleza.

Aunque las Comunidades lucharon por no salir de la jurisdicción real, poco a poco, la Nobleza va imponiéndose a contrafuero sobre la mayoría de los Concejos comuneros. Esto se efectúa en detrimento del señorío de la Corona y daño de las Comunidades que pierden libertades y patrimonio colectivo. En las Cortes celebradas en Burgos el año 1367, el rey otorga algunas peticiones de los representantes que “pedían por merced que diésemos los dichos oficios a hombres buenos de las ciudades e Villa e lugares a pedimento de los Concejos que los pidiesen, y que no las diésemos a hombres poderosos ni que fuesen nuestros privados...”

A ello se acogió el Concejo de Madrid, al año siguiente, logrando que le fuera restituida la dehesa de Tejada y algunas aldeas usurpadas. Dicha dehesa había sido dada por el rey a “Ximén López”, nuestro Montero”. Sin embargo, al año siguiente, el mismo rey Enrique expide carta de donación de los pueblos de Alcobendas, Barajas y Cobeña a favor de Pedro González de Mendoza, mayordomo mayor del infante Don Juan, su hijo.

Como prueba del interés de las Comunidades por conservar su integridad territorial y su libertad bajo la jurisdicción realenga, son especialmente significativas las manifestaciones del Concejo de Madrid en el ayuntamiento celebrado en 1470. Donde afirman que:
“nos serán ni consentirán en que en esta Villa ni en sus términos e lugares e jurisdicción e propios, ni parte de ellos, sea enajenado en ninguna persona que sea por título de donación o merced...” añadiendo que, si por imposición así fuera, prefieren el exilio: “En el caso que tanta fuerza del Rey o de armas les viniere a que no lo puedan resistir, que ellos e cada uno de ellos, dejará la dicha Villa e se saldrá della e de sus arrabales a vivir e morar como hombres que desean vivir en libertad”... ¡He aquí el viejo espíritu castellano que prefiere el destierro a la sumisión desde los lejanos días de Mío Cid!

La imposición de la Nobleza, y posteriormente de los Corregidores, funcionarios que cada vez más van abandonando los fueros propios de las Comunidades para imponer el fuero real, contribuirán decisivamente al proceso centralizador y uniformador. La oposición popular a este extraño órgano de poder, se manifestará en muchas ocasiones, y especialmente con ocasión de la Guerra de los Comuneros. En los capítulos que la Junta Santa de la Comunidad ordena en 1520 y remite a Flandes para que sean confirmados por el rey, reinserta, en el cuadro de derechos y libertades que las comunidades reivindican, la petición de que “de aquí adelante no se provea de Corregidores a las ciudades y villas destos reinos, salvo cuando las ciudades e villas e comunidades de ellos lo pidieren; pues es conforme a lo que disponen las leyes del reino”

La derrota de los Comuneros marca, ciertamente, otro momento muy grave en el declinar del ser de Castilla. Pero, ante todo conviene observar que el nombre con que este acontecimiento político y social ha pasado a la historia es inapropiado y muy confundidor, porque el alzamiento no se limitó a Castilla y a sus tradicionales comunidades de ciudad o villa y tierra, sino que se extendió también por los reinos de León y de Toledo, así como por Extremadura y Murcia, aunque con muy distinto significado e intereses. También en Valencia y en Mallorca, se produjeron profundas conmociones políticas y sociales.

Las consecuencias de la llamada Guerra de las Comunidades fueron especialmente catastróficas para los vencidos de todos los lugares de los reinos de León y de Castilla, donde hubo fuerte oposición al emperador, y especialmente para las auténticas comunidades castellanas de ciudad o villa y tierra.

El movimiento de las “comunidades” se ha interpretado de muy diversas maneras según la época y el pensamiento político de los opinantes. Para unos esta rebelión fue una protesta nacionalista por la entrega del país a intereses extranjeros; para otros, una manifestación del descontento porque el nuevo rey otorgaba los principales cargos y las más jugosas prebendas a los forasteros de su séquito de flamencos; para los de más allá, un estallido de contiendas entre nobles por el predominio de su casa en la respectiva comarca; para la pequeña nobleza, los caballeros y el bajo clero, una reclamación frente a la prepotencia abusiva de los grandes magnates y prelados; para los países de auténtica tradición comunera, un intento de recobrar los viejos derechos y libertades perdidas; para los obreros de los diferentes oficios y las clases oprimidas, una revolución que los libraría de su miserable condición. Y de todo hubo en aquellos complicados acontecimientos políticos y sociales que hoy parecen aún más enredados por la confusión indiscriminada con que se presentan como una sola entidad reinos, países, pueblos e instituciones diferentes.

Para algunos autores el fracaso de los “comuneros” supuso la ruina de las Cortes y de los concejos democráticos; pero ya hemos visto que la consolidación del absolutismo real y la decadencia de las Cortes y de los Concejos ya se había iniciado mucho antes, fue acelerada por los gobernantes de las dinastía de los Trastámara y de hecho consumada por los Reyes Católicos.

El gran triunfador de aquel 23 de abril de 1521, dice Joseph Pérez, no fue tanto el poder real como la aristocracia, amenazada en su función política y desafiada como potencia económica y social.

Villalar, por todo lo dicho, tiene una significación histórica supranacional, pues afectó a varios reinos o pueblos de España. Por tanto, es una gran manipulación histórica la pretensión de identificar la celebración de Villalar como día de la región del Duero, lo que ahora se llama “Castilla y León”, que si bien incluye todo el antiguo reino de León, no incluye sin embargo toda Castilla.

Continuará, sin embargo, la vida de las Comunidades de Villa y Tierra, sobre todo en el aspecto económico. En la mitad del siglo XVIII, y en un pleito entablado en el lugar de Tarancueña (Soria), donde yo nací, se demuestra que seguía vigente en la Tierra de Caracena a la que pertenecía, el Fuero de Sepúlveda o de Extremadura, aunque, finalmente, se impuso la ley general uniformadora en la Cancillería de Valladolid.

Las leyes desamortizadoras del siglo XIX no alcanzarán solamente a los bienes de la Iglesia, sino también a los bienes comunales (de comunidades y de aldeas), perdiendo las Comunidades de Ciudad o Villa y Tierra , además del poder político y los fueros, el rico patrimonio que aún poseían.

Poco se salvó de aquel general expolio, yendo a parar el patrimonio comunitario a manos de una burguesía extraña al territorio, o al cacique, y siendo en otras ocasiones comprado en fuerte sumas de dinero por la propia Comunidad o la aldea. En ambos casos, el resultado es la ruina de las Comunidades y sus Aldeas.

La división provincial de 1833 y la supresión subsiguiente de las Comunidades de Villa y Tierra acabaron, definitivamente, con esta institución esencial que define el ser y la personalidad del pueblo castellano: Las Comunidades de Ciudad o de Villa y Tierra.

Las aldeas quedaron, así, recluidas en su individualidad, sin defensa ninguna ante el centralismo estatal y provincial, y a merced del cacique más fuerte. Faltas de comunicaciones y perdidos todos los servicios, mal pagados los productos del campo y faltas de unidad para la defensa de sus intereses, las aldeas se han ido muriendo en su soledad.

Inocente García de Andrés
Socio fundador de tierra CASTELLANA
Miembro fundador de Comunidad Castellana.

lunes, 2 de mayo de 2022

2 de mayo: Madrid es Castilla

Publicado originalmente en el blog "Madrid es Castilla" https://madridcastilla.wordpress.com/2021/05/01/2-de-mayo-2021-madrid-es-castilla/


Durante mucho tiempo el castellanismo ha vivido ajeno a Madrid y a su provincia. En un ejercicio de seguidismo de los nacionalistas periféricos, incluso algunos se han sumado a la madrileñofobia. Obviando que ésta es otra simple rama de la castellanofobia que anida en algunos territorios peninsulares. En definitiva, algunos castellanos son los tontos útiles de quienes siempre han estimado a Castilla como su enemiga. Y en buena medida su enemiga es, dado que una Castilla unida jamás toleraría el trato colonial que recibe de las burguesías central y periférica. Por otro lado, algunos jamás hemos entendido ese cerrilismo estúpido basado en reivindicar como castellano al  Reino de León y obviar a Madrid y en menor medida a La Rioja y a Cantabria. Cuando estas 3 provincias aportarían mucho más a una Castilla unida que León, Zamora o Salamanca. De ahí que algunos hayamos pensado hace tiempo que determinados «castellanismos» no son tales. Sino obstáculos puestos adrede para frenar cualquier resurgimiento castellano, que ponga en cuestión no solamente el actual sistema autonómico, sino el propio Régimen del 78. El cual se basa entre otras cosas en la negación sistemática de Castilla y todo lo castellano.


Algunos parecen ver solamente a Madrid como una especie de aspirador que devora todo lo que tiene a su alrededor. Por un lado es así pero hay que ver un poco más allá. Hace unos años decía el Alcalde de Segovia que ellos miraban a Madrid y no a Valladolid. Esa frase resume esa realidad que no se quiere ver, cuando se adopta el punto de vista de quienes tienen interés en que Castilla siga dormida. Y es que Segovia vive de Madrid. A Madrid le debe su desarrollo y que algunos de sus pueblos hayan crecido en habitantes, gracias a esa población madrileña que ha decidido fijar su residencia fuera de la autonomía de Madrid. Y si hablamos de Segovia, lo hacemos también de Guadalajara, Toledo o Ávila. Los hechos son así de tozudos. Incluso  los polígonos industriales más importantes de estas provincias son los que se sitúan más cerca de Madrid. Por otro lado y como ya hemos dicho, no solamente «ambas Castillas» son los lugares donde muchas veces los madrileños eligen para fijar su residencia. Es que además son los lugares favoritos donde adquirir una segunda o donde viajar para olvidarse de una Villa y ciudades saturadas y a veces invivibles. Algo que supone una gran esperanza para esa «España despoblada» que encubre en realidad a la Castilla muerta.


Este año tenemos en Madrid una doble celebración. Por un lado el ridículo aniversario de una autonomía que los madrileños nunca pidieron y cuyo Estatuto nunca votaron, remezclado con el hecho histórico de la Guerra de la Independencia contra los franceses. Que en realidad debería ser una celebración a escala nacional y no solo de Madrid. Por otro, la celebración de unas elecciones autonómicas, donde se está hablando de casi todo, menos de los problemas reales de los madrileños. Y aquí tenemos dos vertientes. Por un lado los problemas de una Capital saturada y cuyo único plan de desarrollo es crecer sin medida para ser una megalópolis donde nadie se conozca y nadie sepa quien es. Por otro, la realidad de una autonomía que constantemente da la espalda a los pequeños municipios que la componen y donde curiosamente sigue anidando con fuerza el sentimiento castellano. En realidad esta autonomía que nos fue impuesta para debilitar más aún a una Castilla ya troceada de antemano, sirve para dar de comer a la clase política que no encuentra pesebre en el Senado o en el Congreso de los Diputados. Y también para ser contribuyente neto a las arcas del Estado. Porque la realidad es que Madrid es hoy el motor de toda España. No porque aquí tengamos industrias o una agricultura y ganadería pujantes. Sino porque en su seno alberga a casi 7 millones de contribuyentes, sin cuyos impuestos otras autonomías, por ejemplo, ni si quiera podrían existir. Dicho en castizo, Madrid es hoy la teta de la vaca a la que muchos aspiran succionar. Pero dentro de lo malo, el madrileño no es hoy el ciudadano más saqueado de toda España. Por eso aquí sigue habiendo más dinamismo económico y más posibilidades para desarrollar empresas. Algo que no es bien visto desde el Estado y sobre todo desde la periferia anti-castellana. Quienes estiman que el madrileño debe ser estrujado mucho más para que el dinero de los impuestos siga fluyendo a sus territorios.


Por contra, otros pensamos como los Comuneros de 1521. Que el dinero de Castilla debe quedarse primero en Castilla. Que nuestros impuestos no deben usarse para empresas que nada tienen que aportar al pueblo castellano. Que debe haber una corresponsabilidad entre lo que se paga y lo que se disfruta. Y que el dinero de los castellanos de Madrid, debe usarse primero en las zonas menos desarrolladas de Castilla y luego en otros territorios, donde por no tener, ni si quiera tienen un tren decente. Y ese es el punto de vista que debemos tener como castellanos. O ser solidarios con quienes no tienen trenes o con quienes hace 30 años están comunicadas todas sus provincias por Alta Velocidad.


Madrid necesita de su madre castellana y esa madre necesita de su hija más fuerte. No puede ser castellanista quien acusa a Madrid de latrocinios pero exculpa a la periferia. No puede hablarse en serio de una Castilla unida, segregando de antemano a su provincia más rica. Y debemos seguir confrontando a quienes por intereses anti-castellanos y mezquinos, siguen diciendo que Madrid no tiene identidad. Los madrileños somos tan castellanos como los barceloneses catalanes. Y no puede ponerse como excusa ningún cosmopolitismo estúpido, cuando nadie en su sano juicio aplicaría el mismo para negar a los londinenses su identidad inglesa.


VIVA MADRID Y VIVA CASTILLA UNIDA

domingo, 24 de octubre de 2021

Geografía del movimiento comunero


Publicado originalmente en la web de la Asociación Castilla:


https://www.asc-castilla.org/castilla/historiasup/historia-castilla/geografia-del-movimiento-comunero/



En este año que conmemoramos el quinto centenario de la batalla de Villalar (1521) entre el ejército comunero y las tropas imperiales de Carlos V, conviene situar el marco adecuadamente para evitar llevarnos a engaño en algunas afirmaciones que se escuchan todos los años al respecto.


Fecha esta, la del 23 de abril, de importancia capital para los castellanos, aunque también para los leoneses y otros pueblos vecinos que también vivieron el movimiento, en cada lugar con las especificidades locales correspondientes (luchas nobiliarias entre facciones). Una obra básica para acercarse a la Revolución de las Comunidades de Castilla es la del hispanista francés Joseph Pérez, que en el capítulo correspondiente analiza la extensión territorial del movimiento comunero y sus implicaciones. Lo hace, con buen tino, asociando la existencia de un levantamiento local con la subordinación de los regidores a la Santa Junta que se formó en Ávila. Esto es, distingue por un lado aquellos tumultos provocados exclusivamente por facciones nobiliarias aprovechándose de que Castilla estaba en llamas (pero que no acataron nunca la autoridad de la Santa Junta ni de las Cortes de Tordesillas) de aquellos levantamientos que desde el primer momento se pusieron bajo las órdenes de la Junta comunera o acataron jurídicamente su autoridad.

En este sentido para completar la geografía del movimiento que hace Joseph Pérez, cabe destacar en Castilla los levantamientos de la Tierra de Cuenca, donde la capital se alzó en armas bajo su capitán Diego Manrique, así como Motilla del Palancar, Iniesta y Requena (en esta última el capitán comunero fue Luis de Cárcel), donde prendió con fuerza la Comunidad aunque el bando nobiliario finalmente sofocara la rebelión.

Otra zona de Castilla donde el levantamiento comunero fue efectivo es en La Rioja, prendiendo en las ciudades de Haro, Nájera y Navarrete. El foco riojano sería sofocado por el Duque de Nájera, Antonio Manrique de Lara, a la sazón Virrey de Navarra, que entró a sangre y fuego en Nájera y ajustició a los cabecillas, ejecutando al principal capitán comunero, el bachiller Castillo, cerca del río Najerilla.

Por último hay zonas más desconocidas de Castilla donde también prendió la revolución comunera como Soria (nombrando como capitán al licenciado Rodríguez de Santiago, que sería ejecutado en 1522) y Ciudad Real, que se mantuvo en todo momento fiel a la Santa Junta.

Sin embargo no fue solo Castilla la que se levantó: de capital importancia fue el levantamiento en todo el Reino de León, con Francisco Maldonado a la cabeza, llegándose a controlar las tres capitales leonesas (León, Zamora y Salamanca). También, aunque muy desconocido, fue la sublevación del Reino de Murcia con prácticamente todos sus núcleos importantes: Murcia, Cartagena, Lorca, Caravaca, Yecla y Hellín. Las ciudades y villas murcianas también acataron la autoridad de la Santa Junta, tanto es así que Caravaca envió sus privilegios a Tordesillas para que fueran confirmados por las Cortes comuneras. En Extremadura, por entonces aún muy viva la división entre la Extremadura Castellana y la Extremadura Leonesa, Plasencia se levantó y se puso firmemente del lado de la Comunidad. En la zona leonesa, en cambio, Cáceres se mantuvo en el bando real.


Un caso particular fue Andalucía, o como se llamaba a la región por entonces, Reynos del Andaluzía  (Reinos de Jaén, Córdoba y Sevilla). Aunque Úbeda y Baeza se levantaron en armas por la Comunidad, el resto de ciudades con Sevilla a la cabeza formaron la Liga de la Rambla, una asociación de ciudades que se declararon en el bando real y se unieron con el fin de acabar con la revolución. Uno de los textos conservados en el Archivo de Simancas, procedente de una carta de los regidores de Sevilla dirigida a los de Granada, donde se afirma lo siguiente:

“… que no piensen desde Castilla gobernar en el Andaluzía como en pueblos subjetos a ella”

En definitiva cabe decir que el movimiento comunero tuvo un amplio marco geográfico, si bien participaron con más intensidad los territorios de León y Castilla, especialmente con dos focos bien definidos (Tierra de Campos y el eje Madrid-Toledo-Segovia), pero precisamente por ello no se debe confundir este movimiento con la festividad de una Comunidad Autónoma que se ha arrogado ilegítimamente el protagonismo de los acontecimientos.

Villalar y el movimiento comunero deben ser un motivo de orgullo para los castellanos y para los leoneses, pero no son ni pueden ser patrimonio exclusivo de la Comunidad Autónoma de Castilla y León ni pueden ser motivo para cimentar una identidad autonómica impostada, híbrida e irreal que nunca ha existido. Es Villalar un símbolo que representa la lucha de castellanos y leoneses contra el cesarismo de un imberbe extranjero que acabó enterrando los fueros de ambos reinos y las libertades peninsulares, un joven cuya política sentó las bases de la sumisión de Castilla y su ruina económica. Pero el movimiento comunero fue un fenómeno donde participaron en mayor o menor medida (a favor y en contra) ciudades y villas de Castilla, León, Extremadura, Murcia y Andalucía. Conviene tenerlo presente cuando se escuchen los discursos habituales propios de estas fechas.





martes, 4 de mayo de 2021

Villalar 1521 contado a los niños

 Publicado originalmente en el blog https://pepinillomutante.blogspot.com/ en abril de 2015

Comuneros


“…bajo la lluvia que había atrapado a los ejércitos rebeldes, entre los vencidos, yacía también Castilla, primera víctima de la empresa imperial (…) “ (Fernando Gª de Cortázar)

«Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor» (en la puerta de las iglesias de Castilla)



Érase una vez un país de vastas dimensiones. un país que abarcaba las regiones de Castilla, León, Extremadura, Andalucía y muchas más, CRUZANDO SUS fronteras el ancho mar.

heredó este país un príncipe borgoñón QUE LO ENTREGÓ A un regente y un cortejo de nobles extranjeros. el joven monarca, con sueños de Imperio universal, desconocía el idioma, ignoraba las leyes y usos seculares de su pueblo, y pretendía imponer su voluntad sobre una población educada en la creencia del pacto entre rey y ciudadanos.

este rey, más preocupado de sus aventuras europeas y de conseguir la corona imperial que de sus propios súbditos, pretendía que los pueblos bajo su dominio sufragasen unos proyectos ajenos a sus intereses.

El malestar crecía en sus reinos hasta que una chispa prendió en toledo.
Tras toledo se sublevarían las principales ciudades de castilla.
finalmente, LA NOBLEZA, ALARMADA por el cariz igualitario que tomaba la rebelión, se pondría al frente de las tropas imperiales CONTRA las milicias ciudadanas.

el sueño comunero VERÍASE frustRado en las campas de villalar, aunque algún foco de resistencia perviviría poco más, como LA NOBLE toledo DEFENDIDa por maría de pacheco, BRAVA MUJER, que dios tenga en su gloria.

villalar. 23 de abril de 1521. honor y patriotismo. padilla, bravo y maldonado.

Hasta aquí el breve resumen de los hechos. Desde entonces, la leyenda y la historia han ido entretejiendo el tapiz de lo que fue la revuelta de las Comunidades de Castilla.

----------------El S. XIX y los Comuneros----------------------------------------

Ya en el convulso siglo XIX el mito comunero fue recuperado y reivindicado por gentes de lo más dispar: sociedades secretas, republicanos, liberales, nacionalistas… Diversos fueron los actores que pusieron esta rebelión nuevamente en el candelero. Para el liberalismo los comuneros pasaron a ser iconos de la lucha por la Libertad frente al absolutismo monárquico, y su lucha la primera revolución de la Edad Moderna. También parte de la Tradición reivindicaría la gesta de las Comunidades como ejemplo de la lucha por  la patria contra elementos extranjerizantes.

Decimonónicos son asimismo algunos errores que perdurarían hasta bien entrado el S. XX, como la creencia del morado “comunero” o falso color de Castilla (nuevamente, remito al paciente lector a toda la bibliografía publicada al respecto, o al brillante resumen del tema que se hace en la Web de asc-castilla.org. ). Dicho error cromático tendría su trascendencia en el S. XX, al pasar en forma de franja al escudo del Real Madrid o a la tercera franja de la bandera de la II República (en ambos casos, en honor de Castilla y/o de los Comuneros).

“La sangre de los Padilla, Bravo y Maldonado que corren por vuestras venas y el ardimiento de que guardan memoria estos pueblos de las comunidades, garantizan el éxito de nuestras aspiraciones y deseos.” (Pacto Federal Castellano, 1869)

“…1521, en abril para más señas, en Villalar ajustician quienes justicia pidieran (…) “ (Los Comuneros, Luis López Álvarez)



------------Transición=Traición------------

Volvamos al 23 de abril de 1521 y a su reivindicación. Habrá que esperar a la transición para que el tema de las Comunidades de Castilla vuelva a estar de moda. Pongámonos en contexto: la muerte de Franco abre la caja de Pandora de los nacionalismos e identidades regionales de esta nuestra plurinacional patria. Los nacionalistas periféricos consiguen, en nombre de la reconciliación y el consenso sacar la mejor tajada del nuevo Estado que se pergeña en los despachos y que se venderá debidamente al pueblo.

Se crea así una suerte de Estado cuasi-federal, o más bien de federalismo asimétrico, que se dará en llamar “Comunidades Autónomas”. Los nacionalismos centrífugos logran convertir lo que en principio iba a ser un sano ejercicio descentralizador en una reivindicación del “hecho diferencial”. Vascos, catalanes, gallegos e incluso andaluces consiguen que se fabrique una nueva España a su medida, con dos tipos de autonomías y de españoles: los de 1ª (las mal llamadas nacionalidades históricas) versus “resto-España”.

En ese “resto-España” terminará precisamente, y no de modo casual, el principal artífice de la unidad de las tierras peninsulares (salvo Portugal). Sí, avezado lector, Castilla, columna vertebral de España, pasa así, de la noche a la mañana, y gracias a las hábiles jugadas de todos sus enemigos (1) de ser dos regiones históricas a 5 engendros autonómicos. Sobre este tema del descuartizamiento de las dos Castillas, la segregación de Madrid (motor económico de Castilla) y la anexión de la región leonesa a los restos de Castilla la Vieja, ya hemos hablado en otras entradas y remito al lector a otros blogs páginas.

--- Las verbenas de Duerolandia, Madroñistán, Quijotelandia y otras taifas del montón ---

¿Qué tiene que ver todo esto con la “celebración” de la derrota de Villalar? Por fin llegamos al quid de la cuestión. Las nuevas comunidades autónomas coincidieron en toda España con las regiones que algunos estudiamos en el colegio. ¿Todas? NO. Las dos Castillas y León, como ya hemos señalado, se vieron “castigadas” y convertidas en carne de cañón del nuevo régimen en nombre del “bien común”.

Los diversos engendros resultantes de la partición de Castilla reivindicaron sus propias banderas, señas de identidad y rasgos diferenciales. Los cántabros se inventaban un comic de Astérix sobre un pueblo prerromano que ya nada tenía que ver con los actuales montañeses. Los riojanos hacían de una D.O. vinícola una región medio vasca, medio navarra, renegada de sus raíces castellanas. El engendro “cajtellano-manchego” (sic) echó mano de Don Quijote, los molinos y las “tres culturas”. El Madroñistán se apropió de una gesta, la del “Dos de Mayo”, patrimonio de toda la nación.

Los restos de Castilla la Vieja y el anexionado León se creyeron (más bien les hicieron creer) herederos legítimos y únicos de lo que fue una corona plural. De esta manera, se apropiaron para el invento autonómico de una bandera, la cuartelada, común a todos los pueblos de la Corona de Castilla y León, desde Finisterre hasta Cabo de Gata, desde Villaviciosa hasta Nueva Granada y Filipinas.

Del mismo modo,  la reivindicación de la gesta comunera, patrimonio común de todos los castellanos y leoneses (y buena parte de andaluces, extremeños…) se convirtió en monopolio de la recién creada taifa “duerolandesa”. De nada serviría que en los primeros “villalares” subiésemos gentes de Madrid, Guadalajara o Cuenca. De nada sirvió que fuesen comuneras ciudades no castellanas como Plasencia, Murcia, Baeza…

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El que la revuelta naciese y muriese en Toledo, tampoco importó. El 23 de abril se convirtió en “fiesta regional” del invento castellanoleonés, al igual que el Dos de Mayo de la “Autonosuya chupiprogrecañíespañolaymultigutural”.

Algunos desde el castellanismo creemos que el “Día Nacional” de Castilla debería ser otro, por diversos motivos, algunos ya citados. Pero también sentimos como nuestra una festividad que se nos hurtó. Hoy día, los mismos que dividieron y ningunearon a nuestra tierra, lucen palmito en la campa. Orgullosos de su mentira, desde la ignorancia o el interés. Mentiras, mentiras, mentiras. La transición se edificó sobre mentiras, mentiras sobre nuestra Historia, mentiras sobre nuestra identidad. No sé cuál será el modelo territorial de la España del S. XXI. Ignoro si seremos República, Monarquía, República Federal o Califato. 


Pero desde luego tengo muy claro que hasta que no se reconozca a Castilla como parte esencial y diferenciada dentro de la Nación, no sólo no se hará justicia a la sangre derramada por los Padilla, Bravo y Maldonado, sino que España seguirá siendo el Estado más absurdo de toda Europa, con unos territorios periféricos y egoístas que seguirán aprovechándose de la sangría y despoblación de las tierras del interior. Eso si no se independizan definitivamente y nos convierten a los demás españoles en protectorado.
 

 
Villalar1978TRANSI1

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(1) Independentistas periféricos, oligarquías locales, y todos los “trepas” del nuevo régimen que se venía.
villalar

sábado, 17 de abril de 2021

Breve Historia de Castilla a través de sus mujeres (del blog "Alicia a través de la pantalla")

 

Breve Historia de Castilla a través de sus Mujeres


Publicado en "Alicia a través de la pantalla"



      Doña Urraca
      • Doña Urraca "La Temeraria"  (León, 1081-1126) Reina de León (firmaba como "Emperatriz de León y Reina de Toda España"), fué la primera mujer de la que se tiene constancia documental que gobernara en todos los reinos hispánicos.  
      Se casó en primeras nupcias con Raimundo de Borgoña (1070 - 1107), con el que tuvo un hijo que heredaría finalmente el reino. Tras enviudar -y buscando unir territorios- se casó de nuevo, con Alfonso I de Aragón (1073 - 1134). Después de una tormentosa relación que dejó de él un mal recuerdo en Castilla, consiguió la nulidad en 1114 y demostró en la última etapa de su reinado que era una mujer de carácter. Murió dando a luz a uno de los hijos que tuvo con el Conde Pedro González de Lara.
      Doña Urraca fué primogénita y sucesora de Alfonso VI de (Castilla y) León (1040-1109), quien tras la muerte de su hermano, heredó el reino de León de su madre Sancha I de León,  hija de Alfonso V de León. Sancha I, transmitió pero no ejerció la regencia de sus territorios, ya que se la cedió a su marido Fernando I de Castilla, quien había recibido sus derechos dinásticos de su madre Doña Munia de Castilla.  Con este matrimonio quedaron unidos ambos territorios (Castilla y León), por lo que unidos los recibió Urraca y se los legó a Alfonso VII de (Castilla y) León (1105–1157), su primogénito.
      Ximena Blázquez, gobernadora de Àvila, en 1108 lideró la defensa de la ciudad contra el ataque musulmán.

      Berenguela de Castilla y Alfonso IX de León
      • Berenguela de Castilla (Segovia, 1179 - Burgos,1246).
      Península Ibérica en torno al año 1200
      Berenguela era tataranieta de Doña Urraca y bisnieta de Alfonso VII de Castilla y León, quien volvió a dividir el reino: León para Fernando II y Castilla para Sancho III, el abuelo de Berenguela, cuya corona heredó su primogénito Alfonso VIII de Castilla (1155-1214), y finalmente Berenguela, primogénita de éste último.

      Berenguela fué Reina de Castilla y ejerció la regencia desde 1214 hasta que en 1227 abdicó en favor de su hijo Fernando III de Castilla y León (1199-1252), aunque ejerció como Consejera real hasta su muerte.  Su primer matrimonio fué en 1118 con Conrado, duque de Rothenburg, pero al poco se separaron y solicitaron la nulidad matrimonial; él murió en 1196.
      Como hiciera su tatarabuela, se propuso unir reinos, por lo que se convirtió también en reina consorte de León, a partir de su matrimonio en 1197 con Alfonso IX de León (1171-1230), con el que tuvo cinco hijos. En 1204, el papa Inocencio III anuló el matrimonio alegando parentesco de los cónyuges, denegando las dispensas que ambos solicitaron. Pese a ello, ambos reinos (el de Castilla y el de León) quedaron definitivamente unificados en su hijo Fernando III "el Santo" (Zamora, 1199​-Sevilla, 1252), al que sucedió Alfonso X "el Sabio" (Toledo, 1221​-Sevilla, 1284).


        María de Molina
        • María de Molina (Valladolid, 1264-1321) Reina consorte y regente de Castilla por su matrimonio con Sancho IV de Castilla, quien murió en 1295, momento en el que asume la regencia hasta la mayoría de edad de su hijo Fernando IV (1285 - 1312) en 1301. A este le sucedería su hijo con Constanza de Portugal, Alfonso XI de Castilla "el Justiciero" (Salamanca, 1311 - Gibraltar 1350), que asumiría el trono una vez declarado mayor de edad en 1325. Hasta entonces, volvería a asumir la regencia su abuela María de Molina hasta su muerte en 1321
          En 1388, se hizo famosa la resistencia de las palentinas que lucharon contra las tropas de Juan de Gante Duque de Lancáster, razón por la cual su traje regional lleva una banda amarilla como reconocimiento a su valentía.

          Catalina de Lancáster
          • Catalina de Lancáster  (Hertford, 1373 – Valladolid, 1418) Reina consorte y regente de Castilla por su matrimonio con Enrique III de Castilla (de la casa de Trastámara), que murió en 1406; momento en que ella asumió la regencia hasta que muere en 1418 y la hereda, con 14 años, su hijo Juan II (Zamora, 1405 - Valladolid 1454). Éste tiene varios hijos con María de Aragón, de los que sólo sobrevive Enrique IV (1425-1474), y dos con Isabel de Portugal: Isabel I, y Alfonso (1453-1468)

          Isabel I de Castilla
          • Isabel I (Ávila 1451, Valladolid 1504), Reina de Castilla desde la muerte de su hermanastro Enrique IV en 1474, hasta que muere en 1504.

          Siguiendo la política de sus tatara...abuelas, se casó con Fernando II de Aragón, uniendo así los reinos. Fué sucedida por su hija Juana I. Reorganizó el sistema de gobierno y la administración, centralizando competencias que antes ostentaban los nobles; reformó el sistema de seguridad ciudadana y llevó a cabo una reforma económica para reducir la deuda que el reino había heredado de su hermanastro Enrique IV. Tras ganar la guerra de Granada los Reyes Católicos expulsaron a los judíos de sus reinos​ y, años más tarde, también a los musulmanes. Isabel concedió apoyo técnico a través de la Universidad de Salamanca y económico, a Cristóbal Colón en la búsqueda de las Indias occidentales, lo que llevó al descubrimiento de América. Se hizo célebre la frase "Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando", que viene de la que Fernando incorporó a su escudo de armas: "Tanto monta cortar como desatar", en referencia a la leyenda de Alejandro Magno y el nudo gordiano del yugo, símbolo que incorporó también por coincidir su inicial con el de Ysabel, a lo que ella correspondió añadiendo unas flechas al suyo, por coincidir igualmente su inicial con la de Fernando.
            Beatriz Galindo (Salamanca, 1465-1535) Humanista y filóloga conocida como "La Latina" (llamada así porque daba clases de latín, por lo que la reina Isabel I la requirió en la corte, dando nombre al barrio madrileño en el que se asentó) fue universitaria y profesora en el siglo XVI.
              Lucía/Luisa de Medrano (Guadalajara, 1484- Salamanca, 1525?) Filósofa, filóloga y poeta impartió clases en la Universidad de Salamanca. Ocupó su cátedra en 1508, con 24 años,  sustituyendo nada menos que a Antonio de Nebrija.

              Juana I de Castilla
              • Juana I de Castilla (Toledo, 1479 - Valladolid, 1555), considerada la última Trastámara.
              Tercera en la línea de sucesión, se convirtió en heredera tras la muerte de sus hermanos. Proclamada, tras la muerte de su madre Isabel I en 1504, reina de Castilla y tras la muerte de su padre en 1516, también reina de Navarra y soberana de la corona de Aragón, por lo que se convirtió teóricamente en la primera reina de las coronas que conformaron la actual España.        Sin embargo, su poder sólo fue nominal, siendo de facto su marido, Felipe I "el Hermoso" (1478 - 1506) Duque de Borgoña de la casa de los Austria, que finalmente consiguió incapacitarla, y después su segundogénito Carlos I de España y V de Alemania (1500-1558) (la primogénita fué Leonor de Austria 1498 - 1558), quienes ejercieran la regencia.          Los desmanes y las políticas de expolio que los asesores de Flandes  implementaron en Castilla, llevaron en 1518 a las Cortes de Valladolid a reivindicar "Las 88 peticiones" (Que se le diera un trato respetuoso a la Reina Juana, recluida en Tordesillas; que se prohíbiera la extracción de metales preciosos, monedas y caballos de Castilla; que no se enajenasen más tierras del patrimonio real; que no se otorgasen cargos públicos, dignidades eclesiásticas ni cartas de naturaleza a los extranjeros...).           Al no ser atendidas, se produjeron los levantamientos de los Comuneros de 1520, que pretendieron liberar a la reina y acabaron masacrados en Villalar.
              Los comuneros visitando a doña Juana
              Juana tuvo 6 hijos:  Leonor (1498–1558), reina consorte de Portugal; Carlos (1500–1558), rey de España (1516-1556), con el nombre de Carlos I, y emperador del Sacro Imperio (1519-1558) con el nombre de Carlos V; Isabel (1501–1526), reina consorte de Dinamarca; Fernando (1503–1564), emperador del Sacro Imperio, con el nombre de Fernando I, al suceder a su hermano Carlos, creándose así la línea austriaca y española de los Habsburgo; María (1505–1558), reina consorte de Hungría y Bohemia y gobernadora de los Países Bajos; y Catalina (1507–1578), reina consorte de Portugal, y abuela del rey Sebastián I de Portugal.
              Maria de Pacheco y Mendoza (Granada, 1497 - Oporto, 1531), la Leona de Castilla, lideró la revuelta comunera en Toledo (1520-1522)
              • Heroínas de la Guerra de la Independencia
              Durante la guerra de la Independencia contra el ejercito de Napoleón (1808-1814),  también fueron conocidas Clara del Rey (Valladolid, 1765-1808) o Manuela Malasaña. (Madrid, 1791-1808), lo mismo que Juana Galán (Valladolid, 1787-1812), que en la Contienda de Valdepeñas lideró a las mujeres en la defensa del pueblo.
                  • Derecho de las mujeres a la regencia.
                  En 1713, Felipe V (1683-1746), primer rey de la Casa de Borbón en España consigue aprobar una ley de sucesión dinástica según la cual las mujeres sólo podían heredar el trono si no hubiera herederos varones en la línea principal (hijos) o lateral (hermanos y sobrinos). 
                  Se deroga pues, con la llegada de los Borbones, la ley dinástica establecida en "las Siete Partidas", el cuerpo normativo redactado en la Corona de Castilla durante el reinado de Alfonso X (1252-1284), dificultando con ello el acceso al trono a las mujeres.
                      • Estatus de las mujeres en la sociedad Catellana. Los Concejos y las desamortizaciones.
                      En los Concejos castellanos, las mujeres tenían el mismo derecho al voto que un hombresiempre que tuvieran casa puesta en el término municipal y habitaran en los términos del mismo. Los Concejos eran propietarios de enormes extensiones de tierras, bosques, hornos, molinos, etc, que además de ser utilizadas por los habitantes del concejo, también eran aprovechados para sacar rentas con las que se sufragaban gastos como empedrado de calles y mantenimiento de caminos, encauce de aguas para regadío, los sueldos del maestro o el médico, etc...

                      Pero en 1855, con la desamortización de Madoz, se pusieron en venta propiedades comunales de los concejos y de los ayuntamientos. Pasaron, por tanto, recursos naturales a manos privadas. Esta medida trajo la ruina y quiebra a muchos municipios rurales castellanos y supuso una diáspora hacia cualquier sitio que les ofreciera trabajo, incluidas Las Américas, con el consiguiente desarraigo, y progresivo olvido de lo comunal, que había existido durante tantos siglos en Castilla.
                      Las desamortizaciones del siglo XIX fueron también una enorme catástrofe ecológica, ya que la mayor parte de los oligarcas que compraron las tierras hicieron carbón vegetal del bosque mediterráneo, esquilmando así todos los recursos y causando la extinción de gran número de especies vegetales y animales en esas regiones. Buena parte de la deforestación ibérica se originó en esa época.

                      En 1856, un año después de la privatización, unas doscientas mujeres de Valladolid, además de otras en Benavente, Palencia, y otros puntos de Castilla, iniciaron las llamadas "Revueltas del pan", denunciando su alto precio y su escasez en los mercados. En las revueltas, resultó apuñalado el Gobernador Civil en Valladolid y en Palencia se quemaron molinos, fábricas y almacenes de harinas. Fueron ajusticiadas Dorotea Santos, Tomasa Bartolomé y Modesta Vazquez, entre muchas otras.

                      Inspiración en algunos post de https://www.facebook.com/descubre.castilla/ "Descubre Castilla",  + algunos datos de la wiki y https://www.abc.es/historia/abci-dona-urraca-indomable-reina-leon-no-dejo-pisar-maltratar-ningun-hombre-201903260219_noticia.html

                      sábado, 27 de marzo de 2021

                      La Diputación y los ayuntamientos de la provincia : contiene la instancia, firmada por Pedro Simón Llorente, al presidente de la Diputación de Burgos, de 19 de mayo de 1931)


                      La Diputación y los ayuntamientos de la provincia : contiene la instancia, firmada por Pedro Simón Llorente, al presidente de la Diputación de Burgos, de 19 de mayo de 1931 


                      Publicado originalmente en http://revistataranco.blogspot.com/2018/10/la-diputacion-y-los-ayuntamientos-de-la.html

                      (Diario de Burgos, 23 de mayo de 1931, p. 2)



                      En la última sesión celebrada por la Diputación Provincial, se dio cuenta de un escrito del alcalde de La Horra pidiendo a la Corporación que convoque una asamblea de muncipios burgaleses para estudiar y resolver lo que proceda con respecto al proyecto de estructuración federal de España.


                      En tal sentimiento están inspiradas dos cartas que el mismo día publicábamos en estas columnas, de los alcaldes deVillovela de Esgueva y Villafruela.


                      A continuación insertamos copia de la solicitud del Ayuntamiento de Palacios de la Sierra abundando en las mismas apreciaciones. A ésta seguirán otras.


                      Es de sumo interés y merece especial atención este despertar de los pueblos ante el problema nacional, cuando hasta ahora las masas rurales han vivido al margen de tales cuestiones. 


                      Sin embargo, la Comisión gestora de nuestra Diputación no lo ha comprendido así, considerando prematuro este asunto, toda vez que corresponde a las Cortes fijar la estructuración de España.


                      Indudablemente se trata de una confusíón, pues no queremos creer que nuestros diputados tengan la vista tan apartada de los anhelos y de la trascendencia de los momentos actuales.


                      En todas las provincias se nota el natural movimiento precursor de la lucha que se avecina. Cada una se preocupa de buscar la postura que debe adoptar para no resultar arrollada en el marco que mejor encaje. Sólo faltan dos meses escasos para que el debate del que puede resultar la ruina de unas comarcas y el florecimiento de otras, se desarrolle en toda su amplitud.


                      Y en estas circunstancias nuestra Diputación se encoge de hombros se desentiende del problema y cree que es prematuro tratar de él. Cree que son las Cortes las que deben decidir de nuestro porvenir, sin la menor intervención nuestra. Y esto cuando Cataluña se dispone a redactar el estatuto del estado catalán y otro tanto hacen Galicia, las Vascongadas, Navarra, Valencia y otras.


                      Repetimos que no creemos en una ofuscación semejante y que indudablemente se trata de un error que los mismos diputados se apresurarían a deshacer.


                      Burgos debe en esta hora crítica, estudiar lo que más conviene y después de bien definida su actitud y sus aspiraciones, buscar el contacto con las provincias hermanas para establecer el acuerdo.


                      Pero al decir Burgos no nos referimos a la capital, sino a la provincia, pues de sus intereses se trata y la más elemental idea democrática, exige tener en cuenta la opinión de los ayuntamientos especialmente cuando de ellos parte la iniciación.


                      Esto hace la Diputación de Navarra, la de Logroño, la de Valladolid, por no citar más que las próximas, y esto debe hacer la de Burgos y seguramente lo hará en cuanto a sus manos lleguen las instancias anunciadas de los pueblos.


                      Es una obligación que no puede delegar pues su responsabilidad sería inmensa si por omisión resultase nuestra provincia arrollada y su porvenir destruido. Puede perdonarse un error, pero no una deserción.


                      Seguramente son inútiles estas excitaciones y en el ánimo de los diputados está el abordar este magno problema en toda su extensión.


                      Por el Ayuntamiento de Palacios de la Sierra, ha sido dirigida la siguiente instancia: 


                      "Excmo. Sr. Presidente de la Diputación Provincial de Burgos.


                      Excmo. Señor:


                      El que suscribe, alcalde presidente del Ayuntamiento de Palacios de la Sierra, en nombre y representación del mismo, ante V.E. respetuosamente como mejor proceda expone:


                      Hace muchísimos años que entre la región catalana y el Gobierno español constituido, ha existido una tirantez de relaciones de la que siempre pagó los vidrios rotos la desdichada Castilla: aquélla 

                      interesada porque se resolviera el pleito de su autonomía que constantemente solicitaba; el Gobierno Central sin salir de su vida rutinaria, sacrificando quizá todo el comercio del resto de la Nación para contentar en parte a los catalanes que amenazaban con independizarse, así las cosas hasta que la corrompida y carcomida Monarquía ha sucumbido.


                      Los intereses de Castilla no son iguales que los de otras regiones y menos que los de Cataluña, y con la República ha llegado el momento de trazar la forma en que ha de regirse ésta. Por otra parte vemos 

                      la República de los Estados Unidos y la de Suiza, en que cada Estado y cada Cantón, no sólo son distintos sus intereses, sino sus costumbres, su religión y en la última, inclusive su idioma, y a pesar de todo ello con el sistema de República Federal en conjunto y los Estados o Cantones soberanos e independientes entre sí, en el que cada uno tiene sus limitaciones que se ha impuesto a su favor y en beneficio de la comunidad gozan de una independencia modelo de democracia. Este alcalde rural, basado en estos modelos y toscos argumentos, con fecha 16 de mayo actual, entre otros acuerdos, ha tomado un particular que dice:



                      "Hace presente el señor alcalde a sus compañeros la hora histórica que hoy atraviesa España, que aun cuando felizmente la República ha dado el paso gigantesco que anhelaban la mayoría de los españoles, hasta que las Cortes constituyentes digan la última palabra sobre la forma de en que ha de regirse dicha República, y teniendo en cuenta lo ha hech la región catalana, que adelantándose a las demás regiones se le ha concedido la autonomía federal, sería muy conveniente que nuestra región se ponga alerta para la defensa de sus intereses.


                      Quedan enterados y acuerdan que teniendo en cuenta las atinadas razones expuestas por el señor alcalde, que por dicha autoridad , se eleve respetuosa instancia a la Excma. Diputación para que convoque a una asamblea de municipios burgaleses y aún más factible a toda la región castellana, para regular la autonomía federativa de Castilla, que por derecho se nos debe conceder.


                      En méritos de todo lo expuesto no dudo que V.E. con su elevado criterio, sabrá interpretar mejor las necesidades y aspiraciones que a Castilla corresponden.


                      Viva V.E. muchos años.


                      Palacios de la Sierra a 19 de mayo de 1931.- El alcalde, Pedro Simón.- P.S.M., el secretario, Tomás Medrano."


                      lunes, 28 de diciembre de 2020

                      Castillafobia

                       

                      Castillafobia

                      Publicado en eldebatedehoy.es

                      https://eldebatedehoy.es/noticia/sociedad/23/10/2020/castillafobia/



                      Publicado por José F. Peláez | 23 de octubre de 2020







                      Mientras los caminos se caen y nuestros viejos tienen problemas para ir al médico, tenemos que aguantar a pijos de Neguri, a snobs de Sant Gervasi o a imbéciles de Beverly Hills diciéndonos que representamos lo peor.




                      La Castilla que tenemos en la cabeza es la creación de dos vascos –UmanunoBaroja-, de un gallego –Valle-Inclán-, de un alicantino –Azorín– y de dos andaluces -los hermanos Machado-. La generación del 98, que tanto daño ha hecho a la imagen de mi tierra, ve en Castilla -en su paisaje, fundamentalmente- un reflejo de sus angustias, la aridez del alma, el dolor de la soledad y no sé qué otras gilipolleces de personas nacidas en la tibieza de los climas periféricos y que, simplemente, aquí tenían frío. Cuando un castellano tiene frío, se calienta, no lloriquea. Y cuando tiene miedo, se defiende.

                      En Castilla, la generación del 98 sublima el ideal de la España poderosa, libre, conquistadora, incumbente e imperial que, sin duda, fue en otros tiempos. Porque lo fue. Y lo fue precisamente por obra y gracia de Castilla, de su liderazgo y de su brillantez. No olviden nunca que América es una empresa castellana, no exactamente española. Es Castilla la que pone el dinero, la determinación y los hombres. Castellanas son las banderas de los barcos. Y, por supuesto, también castellanos los muertos. Y las estrecheces y las consecuencias en forma de ruina. La gloria, Habsburgo. Los muertos, castellanos. El mármol en Viena. En mi pueblo, el adobe.

                      Castilla nunca jamás -y digo nunca jamás- disfrutó de los frutos de su predominio, como sí hicieron ingleses, franceses o turcos con sus imperios. Tras la Reconquista, América. Y después Lepanto y Flandes. Y luego las independencias americanas. Y Filipinas. Y luego una guerra contra los franceses, y luego las guerras carlistas. Y luego una guerra civil. Son 12 siglos en guerra sin parar. Pero eso, fuera no se ve. Los reflejos del poder dejan ciegos los ojos que no saben mirar.

                      La Castilla de Delibes

                      Mientras se pasa hambre de puertas para dentro, Castilla brilla de puertas para fuera, y brilla en una época muy concreta, alejada del derroche, la fiesta y los excesos palaciegos. Eso se lo dejamos a los flamencos, que disfrutaron como enanos de toda la riqueza expoliada a Castilla. Digo flamencos porque los Habsburgo españoles solo tienen de Habsburgo el apellido paterno. Su personalidad es totalmente materna, es decir, Trastámara. No hay más que ver El Escorial, no hay más que conocer sus costumbres, su exquisita cultura y su refinamiento intelectual y moral. Y su austeridad, la tremenda elegancia de no parecer un protestante y la determinación en las formas y en el fondo. Y es así porque los Trastámara no dejan de ser una rama bastarda de los Borgoña que hacen la mayor parte de la Reconquista. Por lo tanto, esta monarquía hispánica, que hunde sus raíces en la Alta Edad Media, se identifica con austeridad material y espiritual, con trascendencia, con guerra, con muerte y con silencio, porque no puede identificarse con otra cosa. Solo hemos salvado al mundo del islam -dos veces, primero en la península y luego en Lepanto- y del éxito total del cisma luterano, que no se hace contra el Vaticano sino contra España. La cabeza de la Iglesia es, en muchos momentos, nuestro rey y no el Papa.

                      Pero insisto: los fuegos de artificio solo se ven desde lejos. Y el carácter adusto y frío, una anécdota que el 98 eleva a categoría porque los sorprende. ¡Pero cómo quieren que seamos! La realidad es muy distinta. Decía Umbral que Delibes «desnoventayochiza» Castilla. Delibes responde: «Siempre he dicho que eres un hombre despierto». Desnoventayochizar -el palabro se las tiene- es El camino, son Las ratas y son Los santos inocentes, obras que narran la realidad del campo castellano, la verdad sin sacarina, las cosas como son, la estampa de una tierra abandonada, humillada y vejada tras haber dado todo a España, al catolicismo y al mundo en general, a través de sus leyes, su cultura, sus universidades, su idioma y su visión humanista del hombre.

                      Odian a España porque odian a Castilla y odian a Castilla porque se odian a sí mismos

                      Todo nacionalismo lo es en cuanto que se considera diferente a Castilla. Y no conozco a nadie que, al decir que se siente diferente, quiera decir que se siente peor. Se sienten diferentes porque se sienten mejores y se sienten mejores porque, a través de Castilla, ponen coto y linde a sus complejos. Nuestra historia es épica, sí. Y victoriosa. Y gloriosa y brillante y admirable y nuestros hijos se salen en el informe PISA y muchas cosas más.

                      Pero somos pobres, somos pocos y estamos muriéndonos. Mientras eso pasa, mientras los caminos se caen y nuestros viejos tienen problemas para ir al médico, tenemos que aguantar a pijos de Neguri, a snobs de Sant Gervasi o a imbéciles de Beverly Hills diciéndonos que representamos lo peor, que somos racistas, fascistas, azote de los pueblos, censores, inquisidores, asesinos, imperialistas y no sé cuántas cosas más. Y vemos cómo se tiran estatuas de nuestros mejores hombres ante el silencio cómplice de esta nación aborregada. Meterse con Castilla ahora es como meterse con un niño autista y con discapacidad en el patio del colegio. Es bullying institucional. Pero quería haberlos visto meterse con esta tierra cuando se desangraba por ellos.

                      Odian a España porque odian a Castilla y odian a Castilla porque se odian a sí mismos. Es un asunto resuelto ya por lo «freudiano». El hombre nuevo contra el viejo mundo, contra sus padres, contra sus abuelos. Contra la Cultura. Contra los mitos y las proyecciones del alma. Es el momento de desdecir al 98 y volver a Delibes. Solo cuando dejen de decirnos quiénes somos, podrán entender quiénes somos de verdad.