Zocodover. Homenaje Comuneros 2011

Zocodover. Homenaje Comuneros 2011

jueves, 23 de abril de 2015

Feliz día de la patria castellana



«Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor»”(pasquines aparecidos en las puertas de las iglesias antes de la revuelta de las Comunidades de Castilla, s. XVI)
“La sangre de los Padilla, Bravo y Maldonado que corren por vuestras
venas y el ardimiento de que guardan memoria estos pueblos de las
comunidades, garantizan el éxito de nuestras aspiraciones y deseos.”
Pacto Federal Castellano, s. XIX

“Traidores y criminales contra nosotros cabalgan” (del Poema “los Comuneros” Luis López Álvarez, s. XX)



23 de abril una vez más. Feliz día de Castilla. “Castilla miserable, ayer dominadora…” que cantase el poeta sevillano enamorado de Soria. Precisamente ayer en la Casa de Soria, mi correligionario y amigo el profesor Pedro Juan Sánchez en su intervención dentro de la jornada sobre Patrimonio Cultural y Patrimonio Natural rescordaba cómo la superioridad cultural del Egipto antiguo o de Grecia pervivió siglos después de su ocaso socioeconómico y/o su derrota militar. O cómo países divididos como la Italia anterior al novecento fueron referentes culturales, faros del mundo y modelos a seguir.

Egipto, Grecia, Roma, Italia, China…. La Castilla que descubrió un Nuevo Mundo o gestó en su seno uno de los idiomas más hablados del orbe. La  Castilla que parió una cultura que hizo posible un Cervantes, un Quevedo, un Lope. Esa Castilla ni está ni se la espera.

Ni existe ni quieren que exista desde la idealizada transición. Víctima expiatoria de los intereses coincidentes de los nacionalistas periféricos mesetófobos y el nacionalismo español.

Esa es la realidad. Otros pueblos y naciones divididas en lo político han mantenido su identidad y herencia. Irlanda, Escocia, Polonia, India, Kurdistán, Armenia…han pervivido como ideal de destino común. Han sobrevivido a ocupaciones, a la negación de su lengua y cultura, hasta a genocidios, aferrándose a sus raíces, sus señas de identidad o su religión.

Castilla en cambio asiste impasible al saqueo de sus recursos naturales, a la despoblación, al genocidio cultura. Al sinsentido de perder su cuna (Cantabria), la cuna de parte de su idioma y raíces (Rioja) o de su motor económico (Madrid). A la división en 5 comunidades autobobas a cual más absurda. A su negación ontológica, a su sacrificio en aras del bien común.

Muchos castellanos no se sienten orgullosos de ser castellanos. Otros, como la mayoría de los madrileños, ya ni saben que lo son.

En este día de oprobio y celebración, monopolizado por una de las cinco comunidades, la que quiere monopolizar el nombre de Castilla, en este día que celebramos y lamentamos la derrota de los comuneros en las campas de Villalar, recordemos a nuestros héroes.

HONOR A PADILLA, BRAVO, MALDONADO, MARÍA DE PACHECO, JUAN DE ZAPATA, EL OBISPO ACUÑA, ALONSO DE ARREO Y A TODOS LOS QUE VERTIERON SU SANGRE POR LA NACIÓN CASTELLANA.


Feliz día de Castilla. Feliz día de la derrota

(Publicado originalmente en el blog "el Pepinillo Mutante") 

sábado, 18 de abril de 2015

El Olmo de Padilla

EL OLMO DE PADILLA (En recuerdo de los Comuneros de Castilla)

(Por Pedro J. Sánchez (Candidato a Presidencia de la Comunidad de Madrid por el Partido Castellano-Tierra Comunera-Pacto por Madrid)

En pleno centro de Madrid, justo en el cruce de la calle de Padilla con la de Castelló, frente al elegante edificio de la Fundación Juan March, se alza un hermoso ejemplar de olmo europeo. Debió de ser plantado hace más o menos cien años. No es demasiado para un olmo. Durante siglos las olmas, ejemplares viejísimos de estos árboles, a veces milenarios, presidieron las plazas de los pueblos de Castilla. A su vez, hileras de olmos flanqueaban las carreteras y los caminos de nuestra tierra. Pero a comienzos de la década de los ochenta se extendió por nuestro país una enfermedad que destruye a los olmos europeos, la grafiosis. Sobreviven muy pocos ejemplares de gran porte. Los más notables, aquellos que conformaban nuestro paisaje, han muerto. Ya no hay olmas en nuestros pueblos. Y sin embargo, el olmo de la calle Padilla se las ha apañado para medrar en el centro de una gran ciudad, donde muy pocos le prestan atención. Como tampoco piensan muchos en quién era ese tal Padilla.

No deja de ser raro que una ciudad como Madrid, que tiende a olvidar que es parte de Castilla, haya dedicado tres calles tan céntricas a los tres líderes del movimiento comunero. No conozco las razones de este hecho. Sea como sea, la memoria de Bravo, Maldonado y Padilla está ahí para el que quiera dedicarles un segundo de recuerdo en medio de un atasco. 
La memoria de los héroes comuneros perdura en Madrid como el olmo de la calle Padilla. A la vista de todos, pero sin publicidad. Así como la enorme mayoría de la gente que pasa al lado de este árbol desconoce que se trata de uno de los últimos de su especie, así también el viandante que lee distraído el nombre de la calle ignora casi siempre que ese tal Padilla fue tal vez el último gran héroe castellano. Casi nadie sabe nada de su valentía, de su amor a Castilla, de su indignación al ver cómo era expoliada en nombre de un destino histórico supuestamente superior. El eterno drama de nuestra tierra: dar por bueno el sacrificio en aras de un bien mayor que nunca redunda en nosotros.

El olmo de la calle Padilla, obviamente, no es consciente de su importancia. Sobrevive sin más. Así también nuestra tierra. Castilla existe, oculta bajo capas de olvido y de ignorancia, repartida en cinco comunidades sin más historia y sin más significado que el administrativo. Castilla existe, pero está al borde de la extinción. Como los olmos.

El castellanismo afirma que Castilla no es una idea abstracta. Como el olmo de la calle Padilla, y como todas las demás cosas que nos constituyen como pueblo, Castilla es algo concreto y tangible. Nuestra ideología se basa en la necesidad de defender esas cosas que conforman Castilla. 

Celebremos hoy la fortaleza del olmo de Padilla, su valentía. Honremos su obstinación inconsciente en permanecer vivo, en medrar en contra de todo. No se me ocurre mejor metáfora de nuestras ideas que este hermoso árbol, y el que haya brotado tan cerca de las calles dedicadas a los comuneros es una coincidencia afortunada. Este árbol nos une a los que vinieron antes que nosotros, tanto como nuestras tradiciones y nuestro patrimonio. Este olmo obstinado y orgulloso es ahora mismo casi la única razón por la que existieron todos los olmos que le precedieron. En él están depositadas las esperanzas de toda su especie. Así también nosotros, los castellanistas: somos pocos, poquísimos, y no somos ni más listos, ni más activos, que esa mayoría de madrileños que ignora que Castilla sigue existiendo. Pero hablamos en nombre de todos aquellos para los que Castilla sí tenía una razón de ser. Hemos recogido su mensaje, y nos cabe la responsabilidad de comprenderlo, adaptarlo, y difundirlo.

Nuestros principios brotan de la tierra en la que están enterrados todos los que creyeron en Castilla, desde los lejanos tiempos del Condado, hasta estos tristes momentos de ignorancia. Este olmo hermoso nos da un ejemplo de lo que debemos ser, pero también nos impone un compromiso, el de no conformarnos. No nos puede bastar con tener el último olmo, debemos esforzarnos por encontrar variedades de esta especie que sean resistentes a la enfermedad. No basta con tener un fósil al que adorar. Castilla existe, y eso significa que los castellanistas debemos esforzarnos por mantenerla, desde luego, pero también por mejorarla. Porque lo único que no cambia es lo que está muerto.

Castilla es mucho más que un capítulo en un libro de texto. Castilla es un proyecto político.

El olmo de Padilla, en pleno centro de Madrid, es casi un milagro. Castilla, tras siglos de desidia y de olvido, también. Demos gracias por estos milagros, y pongámonos a trabajar para que dejen de serlo.

EL PRÓXIMO 25 DE ABRIL, OS ESPERAMOS EN EL CRUCE DE PADILLA CON CASTELLÓ PARA HOMENAJEAR A LOS COMUNEROS QUE VERTIERON SU SANGRE POR NUESTRA TIERRA Y SU IDENTIDAD

domingo, 29 de marzo de 2015

Sobre Castilla oriental, ese hermoso desierto demográfico y The Guardian



Tremendo que tenga que ser un medio de comunicación foráneo, The Guardian, el que denuncie el abandono y despoblación del desierto español, el de Guadalajara, Soria, Cuenca o Teruel. Nuestros medios callan. Y muchos hijos de esas tierras (por no llamarles de otra forma) de forma ignorante o no , reivindican un nuevo centralismo "a la francesa". para España (¿qué  es para ellos España?¿Soria, Guadalajara o Teruel son menos España? Alucina pepinillos con esos super-españolistas a los que les importa un comino lo que pasa a buena parte de "su" España)




Esto no es Francia, señores. A pocos kilómetros de Madrid está el mayor desierto demográfico de Europa tras Siberia y Laponia. . Trasvase, ATC, Fracking, envejecimiento, despoblación, abandono...todo lo malo para estas provincias malditas.

Y luego los friquis somos los castellanistas que clamamos contra la muerte de nuestra tierra. Más vale ser friqui que un borreguito de un lugar llamado Mundo. O un centralista-españolista que dice amar a España mientras deja morir a la España interior, sus pueblos y sus gentes. Un pijo urbanita como esos de UpyD o Ciutadans que quieren acabar con el 80% de nuestros pequeños municipios.  

Todos los que hoy aclaman con palmas a la reina Isabel, al Cid, a los Comuneros, o al Empecinado, mañana crucificarán a su  tierra con su voto. Feliz domingo de Ramos.

jueves, 19 de febrero de 2015

UPyD, CIUTADANS por desaparición de Pueblos. El PCAS, sólo ante la defensa de nuestro medio rural


Nos permitimos compartir este comunicado que nos envía el PCAS-TC de Cuenca. Porque nos negamos a que las Castillas sean el erial de España. Porque queremos pueblos vivos.





NOTA DE PRENSA

EL PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) DENUNCIA QUE UPyD Y CIUTADANS PRETENDEN LA DESAPARICIÓN DE MÁS DEL 95% DE LOS MUNICIPIOS CONQUENSES

El PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) denuncia públicamente que las propuestas de los partidos políticos UPyD y Ciutadans de eliminación de ayuntamientos y de fusión de municipios, provocará la desaparición en la provincia de Cuenca de más del 95% de los actualmente existentes. Los castellanistas consideran que la pervivencia de los pequeños municipios y de las entidades locales menores, es esencial para combatir la despoblación y el envejecimiento rural, para acercar la administración al ciudadano, así como para generar propuestas de desarrollo endógenas en el territorio. Así, desde el PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) se reclama a la población rural que rechace participar en las candidaturas de partidos como UPyD o Ciutadans una de cuyas principales propuestas pasa por suprimir sus Ayuntamientos.

Tanto los responsables de UPyD como los de Ciutadans han defendido desde hace años, e incluido en sus programas, la fusión de municipios como presunta medida de “modernización de la administración”, en la misma línea que subyacía en la Ley de Modernización y Sostenibilidad de la Administración Local del PP, aprobada en diciembre de 2013, y que finalmente excluyó, ante la presión de las instituciones locales, una de sus más contestadas propuestas: la “fusión obligatoria de pequeños municipios”. 

Ahora las declaraciones de los principales líderes de estas formaciones, Rosa Díez y Albert Rivera, insisten en la misma idea, apostando en el caso de UPyD por suprimir todos los municipios de menos de 5.000 habitantes, dejando los 8.112 municipios españoles en aproximadamente 1.400, mientras que Albert Rivera va más lejos, reclamando dejar en 900 los municipios españoles. Eso supondría que los 238 municipios conquenses pasarían a unos 12 ¡aproximadamente el 5% de los actuales! en una medida que fundamentalmente agrede al territorio castellano y que demuestra el profundo desconocimiento de la realidad rural y local que caracteriza a estas formaciones políticas centralistas urbanitas.

Las consecuencias de la desaparición de la mayor parte de los Ayuntamientos existentes, para los castellanistas, no supondría ningún ahorro, pues la mayor parte de sus cargos públicos (alcaldes, alcaldes pedáneos, concejales y vocales en juntas vecinales) no perciben remuneración alguna, sino que impulsaría un notable encarecimiento en la prestación de los servicios básicos a la población rural, diseminada, aislada y envejecida, ya que habrían de ser prestados desde la lejanía y el desconocimiento, generaría un deterioro de la calidad de los servicios públicos, notables recortes en los mismos fruto de su encarecimiento, y una privatización a medio plazo. Todo ello supondría, por tanto, un impulso a los procesos despobladores en el medio rural y de éxodo de sus gentes a las ciudades, con el consiguiente deterioro del patrimonio cultural, monumental, natural, ambiental y de las infraestructuras de los pueblos.

La desaparición forzosa de los Ayuntamientos rurales, las instituciones más democráticas y antiguas que existen en nuestro país, supone una vulneración de la autonomía local, la expropiación de sus vastos patrimonios públicos y comunales, la enajenación a sus vecinos del derecho fundamental de decidir colectivamente como gestionar su vida municipal.

Para el PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) las razones que esgrimen Rosa Díez y Albert Rivera para justificar esta propuesta, como "garantizar la viabilidad de los ayuntamientos", "mejorar la prestación de los servicios públicos", o "ahorrar costes", son una mera patraña, ya que el nivel de endeudamiento de los consistorios en España, no guarda relación con su tamaño (hay pequeños ayuntamientos muy saneados y otros muy grandes que no pagan ni a sus empleados públicos), mientras que el número de ayuntamientos no garantiza ni racionalidad ni calidad de vida, puesto que Francia, con 36.000 ayuntamientos (España tiene 8.000) es el paradigma de la conservación del medio rural y de la calidad de vida en los pequeños pueblos.

La desaparición de los pequeños municipios en Cuenca y Castilla no garantizará ahorro (la mayoría ya cuentan con servicios mancomunados de aguas, residuos, transporte, etc... sus servicios de secretaría y administración están compartidos, y las propiedades de cada pueblo deberán ser gestionadas de manera individualizada: montes, cotos, etc...) y salvo que se pretenda la desaparición física de los núcleos de población, la prestación de los servicios públicos se hará más cara y burocrática, así como de peor calidad y menos democrática, cuanto más lejos de realice. Lo que si conseguirá la desaparición de los municipios, será dar un golpe definitivo a la viabilidad del Medio Rural conquense y castellano. Siendo la lucha contra la despoblación y el envejecimiento, la prioridad del campo castellano, la eliminación de Ayuntamientos y de Partidos Judiciales, solo conseguirá liquidar instituciones con fuerte raigambre social (más de mil años de historia) y agudizar el fenómeno del exterminio del medio rural castellano. Los pueblos no han causado la crisis.


Para El PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) resulta un sarcasmo que partidos como UPyD o Ciutadans, una de cuyas principales propuestas electorales es la desaparición de los pequeños municipios, presente candidaturas en los mismos, por ello, los castellanistas reclaman de todos aquellos defensores de un Medio Rural Castellano Vivo un BOICOT ACTIVO que impida que partidos anti-municipios y mata-pueblos engañen a los vecinos de municipios y pedanías, para conseguir votos que finalmente se utilizarán para suprimir sus ayuntamientos y su autonomía y democracia local.

Los castellanistas hacen una apuesta decidida por el Medio Rural Castellano, por la vida en sus pueblos, por defender sus instituciones democráticas: ayuntamientos y juntas vecinales, por la mancomunación de municipios como ámbito colaborativo para la prestación de servicios que exceden el límite municipal, por la recuperación de la gestión de las propiedades públicas y comunales, y por la adopción de medidas claras de “discriminación positiva” hacia quienes han hecho la opción de vivir en el campo, con rebajas impositivas a la inversión en actividades económicas, con prestación de servicios de igual calidad al medio urbano, con cesiones de viviendas y opciones laborales a quienes se trasladen al campo.



Agrupación Provincial de Cuenca
cuenca@partidocastellano.org


jueves, 15 de enero de 2015

La enfermedad de España, anemia castellana


Lo habremos repetido hasta la saciedad, pero vamos a utilizar un símil anatómico para que lo puedan entender los más cenutrios del lugar.
España es como un cuerpo humano. Un cuerpo manco, ya que desde hace siglos perdió la mano de Portugal en la batalla de Aljubarrota.
En fin. Es duro decirlo, pero España puede vivir sin sus extremidades. Sobre todo sin las inferiores: Cataluña o País Vasco podrían autoimputarse y el cuerpo seguiría viviendo y pensando. Mal o peor, pero seguiría vivo.
Pero el problema clave de España es su tronco, con su columna vertebral y sus órganos vitales.
Ese tronco, llamado Castilla, que por intereses varios (que también pueden ser consultados por quien tenga curiosidad o interés)  fue descoordinado y desmembrado. Madrid, el corazón (y motor) de España, va a su aire. Lo mismo sucede con el aparato respiratorio castellano-leonés (sic) o con el digestivo castellano-manchego, por no hablar del hígado riojano o los pulmones cántabros. Cada uno vela por sus intereses. Desde este blog y otro puñado de blogs castellanistas seguiremos repitiendo nuestra verdad como voz que clama en el desierto.
España, monárquica o republicana, de izquierdas o de derechas no será posible sin Castilla.

domingo, 14 de diciembre de 2014

La destrucción de una Nación: Situación en el norte de Castilla (y II)


Y si la situación en el sur no es buena, en el norte no es mucho mejor. Al menos en parte de Castilla-La Mancha y de Madrid , muy tímida y minoritariamente , surgen voces, y no sólo en el castellanismo político o cultural que reivindican más Castilla (en el caso de clm) o recuperar nuestra identidad sustraída (en el caso de Madrid).
Al norte de la Sierra de Guadarrama, por contra a lo que muchos pensábamos en el sur, la cosa tampoco pinta bien. A pesar de que tanto oficiosamente como a nivel popular la mayoría de españoles y castellanos identifican a Castilla con la actual Comunidad autónoma de Castilla y León. La realidad, desde mi modesto punto de vista es la que sigue :
En Cantabria, sólo algunos mayores recuerdan a Santander como “el mar de Castilla” o “La montaña” .Décadas de regionalismo y reinvención de la Historia han conseguido prácticamente descastellanizar la provincia. La mitificación de un pasado prerromano completamente desaparecido o de un breve Ducado visigodo parece tener más peso que siglos de Historia común con el resto de Castilla. Así se llega a la paradoja de que la cuna de Castilla se encuentre fuera de la Castilla “oficial”. Y no hablaremos hoy de ciertos personajes súper-populares que “parieron” el invento antes de ser famosos mundialmente por llevar anchoas a la Corona. Personajes provenientes, curiosamente, del Régimen franquista. Tampoco hablaremos del interés que en la transición tenía el nacionalismo vasco porque Cantabria se segregase de Castilla la Vieja, como está bien documentado.
Ese interés vasco por no tener frontera con una Castilla fuerte también motivó la secesión de la Rioja.
Rioja que, al igual que media Cantabria, aparece en los mapas del primer nacionalismo vasco. Rioja que sustenta sus señas de identidad en el vino, la prosperidad económica y estar en el Valle del Ebro (al igual que Cantabria en su clima y paisaje netamente oceánicos) . Eso es todo. 40 tantos años de regionalismo han podido sobre siglos de Historia común (igual que en Madrid los “intereses nacionales” y 30 años de reinventar la Historia han podido con 9 siglos de castellanidad y muchos más de “toledanidad”) .Sólo señalaré que también es paradójico que nuestro idioma castellano naciese o se forjase en buena parte en la Rioja, es decir, fuera de las fronteras de la Castilla oficial. Medítese.
¿Y qué pasa con la comunidad autónoma con mayor “pedigrí” castellano? (o al menos, insisto, así se ven y los ven sus habitantes)
Castilla y León: ya sólo el nombre debería dar repelús no sólo al estudioso de la Historia. Es la única autonomía bicéfala, lo que queda reflejado en la misma conjunción “y”. Construida sobre  la unión forzosa (nuevamente en nombre de “razones de Estado” como dijo el leonés Martín Villa) de la región histórica de León y los restos de Castilla la Vieja, una vez despojada de Logroño y Santander.
Y mientras que en CLM se ha creado una identidad mancheguizante sobre mitos quijotescos y vinícola-queseros, en Cantabria sobre un comic a lo Asterix, en Rioja sobre el vino y la horticultura…en CyL se han apropiado, sí, ese es el verbo apropiado, de la Historia del Movimiento de las Comunidades de Castilla (o Comuneros de Castilla). Curiosamente, revolución que nació en Toledo (ahora Castilla-La Mancha) y que resistió heroicamente en la ciudad del Tajo una vez que Padilla, Bravo y Maldonado fuesen ejecutados tras Villalar.
Parece que sólo hubo comuneros en CyL gracias a la labor desinformadora de instituciones como la Fundación Villalar. Y encontrar una bandera roja carmesí de Castilla (o morada, aunque el tema del color de la bandera hoy no vamos a hablar) es tan difícil en Burgos como en Toledo o Madrid.
Y luego está la espinosa “cuestión leonesa”. León tiene una identidad diferenciada, una Historia como Reino antes que Castilla. Los movimientos leonesistas y cada vez más castellanistas lo tienen claro: León tiene derecho a seguir su propio camino al margen de Castilla. En cambio, para otros castellanistas la Historia de León y Castilla va unida definitivamente desde el s. XIII y es más lo común que lo que separa. Por no hablar del sentimiento castellano mayoritario en Salamanca y en parte de Zamora, tras décadas de “castellanización” cultural : No olvidemos que para mentes preclaras como las de Claudio Sánchez Albornoz, Julio Valdeón o los integrantes de la Generación del 98 , la Castilla “auténtica” se identifica con la meseta norte. Y hasta hoy.
En fin, que en medio de este berenjenal y con la incomprensión de la mayoría del personal (cuando no la hostilidad abierta) los castellanistas intentamos salir del ghetto en el que los poderes fácticos, mediáticos y políticos nos han desterrado, con la innegable ayuda de la ignorancia y el desinterés de la mayoría de castellanos (y castellanas), más preocupados de su provincia, su pueblo, España (toda menos las provincias castellanas limítrofes), el Mundo mundial o la Vía Láctea.
Unos nos llaman utópicos, otros directamente nos miran como marcianos. Para los españolistas torrentiano-nadalianos, hoy día mayoritarios en nuestras tierras, somos nacionalistas y por lo tanto separatistas y malos . Para las izquierdas internacionalistas y españolistas,  las mal llamadas “nacionalidades históricas” tienen todos los derechos habidos y por haber, pero Castilla es una cosa del pasado, de los Reyes Católicos y Franco, y por lo tanto facha y mala.
Pero, a pesar de todo, nos mueve una convicción. Y un sentido del deber. Si nosotros nos rendimos, se habrá perdido la Esperanza para nuestra Madre Castilla, y posiblemente para su desagradecida hija España.

viernes, 28 de noviembre de 2014

La destrucción de una identidad (1ª parte: Castilla sur)

 
Preámbulo: Así están las cosas

El pasado fin de semana unos amigos malagueños, gente sana, inteligente y sin prejuicios estuvieron en Madrid. Compartimos una tarde de agradable tertulia, intercalada con chistes mal contados y divertidas anécdotas de ayer y hoy. En un momento dado, salió a colación el tema del castellanismo. Que quiénes éramos los castellanistas y qué buscábamos. La pregunta del millón (de maravedíes).

Difícil o no tanto definir el castellanismo, o más bien castellanismos. Casi sería más sencillo definir qué no es castellanismo.

En cualquier caso, y este es mi punto de vista personal y el de otras gentes que pululamos alrededor de los pocos movimientos verdaderamente castellanistas que aún quedan. Hay varios tipos de castellanismo: el independentista de extrema izquierda, el nacionalista, el regionalista, el que reivindica las 17 provincias del Pacto Federal Castellano del s.XIX (1) , el de Anselmo Carretero y sus seguidores,(2) el que sólo considera Castilla las 14 provincias de Castilla la Vieja y Castilla la Nueva, incluso el identitario o el que reivindica una Castilla unida como salvaguarda de España….hasta el que reivindica la recuperación de una Corona de Castilla disminuida (con las Castillas, Extremadura, Andalucía y Murcia). Casi tantos castellanismos como castellanistas. En común, todos en teoría tienen la reivindicación de una Castilla unida y fuerte, con más o menos provincias. Hasta los que reivindican la sustitución de las provincias creadas en 1833 por las comarcas, más acordes con las características sociogeográficas e históricas.

Y hay castellanistas, le comentaba a mi curioso amigo andaluz, que creemos que defender a Castilla es defender una España unida. Evidentemente no la España unida que sufrimos hoy día , desigual y asimétrica, con territorios ( y ciudadanos) de 1ª, 2ª y regional.

Hablando en plata: el problema de España no es Cataluña. Ni País Vasco. Ni Andalucía. El problema de España es que entre unos y otros han eliminado a Castilla.

Castilla no existe. Neutralizada, dividida, descastellanizada adrede. Y eso no sólo es malo para las Castillas y los castellanos. Es malo para toda España.

Castilla, desde los días de la Reconquista, fue la columna vertebral que sustentó el que luego sería Reino de España (que no España, muchos creemos que España sin Portugal está incompleta). Sin columna vertebral, todos sabemos que un cuerpo no puede mantenerse en pie.

Castilla ha sido borrada del mapa, nunca mejor dicho. Y revertir esa situación es la prioridad (o debería serlo) de todos los castellanismos. Castilla ha sido neutralizada en beneficio de las oligarquías catalana y vasca bajo las especies de los nacionalismos periféricos, con la connivencia de la oligarquía madrileña, que ha negado su propia castellanidad haciendo frente común con los independentistas que identifican Castilla = España.

Castilla ha sido neutralizada, del mismo modo que el Kurdistán o Prusia. En el caso del Kurdistán, los kurdos nunca han tenido estado propio, pero al menos mantienen su identidad contra todo y contra todos. El caso de Prusia es el más similar a Castilla: se la ha castigado por haber sido el motor de la unificación alemana. Comparando a Prusia con Castilla, ellos lo llevan peor en el sentido de que territorialmente han quedado mermados. Pero también en Prusia hay quienes con orgullo no olvidan ni su Historia ni su identidad.
¿Y cuál es la situación en las Castillas? El panorama, tras los últimos 40 años de manipulaciones, mentiras y descastellanización no puede ser más desalentador.

Todos los nacionalismos mienten desde sus medios de comunicación y adoctrinan desde sus planes de estudios. Así ha sido desespañolizando Cataluña y País Vasco, pero también blasinfantizando Andalucía o descastellanizando las Castillas.
 
PalabraTabú

La situación en el Sur de Castilla:
En Castilla la Nueva, Madrid ha sufrido un proceso brutal de descastellanización, con un lavado de cerebro colectivo sin parangón en el mundo occidental. Se nos ha convencido a los madrileños de que sólo somos españoles, que no tenemos identidad alguna, ni raíces ni perrito que nos ladre. Que somos “ciudadanos del Mundo”, una especie de Nueva Cork mesetario rodeado de desierto. Esto lleva a sinsentidos como que haya una absurda frontera en la comarca de la Sagra entre la Sagra toledana (Seseña) y la Sagra madrileña (Valdemoro) o entre la Alcarria de Guadalajara y la Alcarria madrileña (Alcalá de Henares). Lleva a disfunciones tales como que haya un incendio en Guadalajara y no puedan pasar los bomberos de Madrid, o que alguien de Guadalajara tenga que ir a operarse a Albacete teniendo los Hospitales de Madrid a sólo 51 Kilómetros.

Nos vendieron las comunidades autónomas como descentralización (eso está bien) y como servicio al ciudadano. Esto último desde luego no funciona ni para Toledo capital ni para Guadalajara capital, que ya de hecho son parte del área metropolitana de Madrid pero sin pertenecer al mismo ente autonómico.

Estoy convencido que a Madrid le iría mejor en un solo ente con Castilla-La Mancha, no sólo por el ahorro al suprimir administraciones autonómicas.

Pero aun partiendo de la base de que quizá fuese mejor que Madrid siguiese sola, como se nos vendió en 1983 ,como mero hecho administrativo, lo que no tiene perdón de Dios es que se haya borrado todo rastro de castellanidad en libros de texto, atlas y telemadrid. Que Castilla sea una palabra tabú en la provincia , sustituida por toda clase de circunloquios y eufemismos (os podría contar anécdotas muy sabrosas en festivales folclóricos) o que el escudo de Madrid, que tan gráficamente expresa nuestra relación con las dos Castillas nominales haya desaparecido “misteriosamente” de toda institución madrileña.
Si hasta la legislación de la C.A.M. reconoce nuestras raíces castellanas. ¿Por qué esto no se cuenta nunca? ¿Por qué se oculta que el rojo de la bandera de Madrid originariamente era rojo carmesí en honor a Castilla? ¿Por qué se tiene miedo a reconocer nuestras raíces?

Otra cosa que se obvia a menudo: Madrid no es sólo la ciudad de Madrid. Los lazos de Aranjuez, por ejemplo, con la vega del Tajo toledana son innegables. O los de Alcalá de Henares con todo el valle del Henares y la campiña de Guadalajara. ¿Por qué los que tanto presumen de modernidad y de ir hacia un mundo sin fronteras ponen fronteras entre pueblos hermanos? Por no hablar de un centralismo madrileño de nuevo cuño que parece ignorar todo aquello más allá de la M-30, y que incluso sufren barrios del propio Madrid.

¿ Y qué pasa con CLM?
Cuando se creó el “invento” de Castilla-La Mancha (Bono dixit) no se incluyó a Madrid porque se creía que su peso demográfico y económico desequilibraría la autonomía y adolecería de centralismo madrileño. Yo (y no soy el único) cada día tengo más claro que unidos seríamos más fuertes, que el agua del Tajo no se iría tan gratuitamente al Levante, que en Cuenca quizá no hubiese un basurero nuclear , etc. etc.

Castilla-La Mancha: curioso invento que suma el nombre del todo con el de una parte. Con todos los respetos y cariño hacia la comarca de la Mancha, su idiosincrasia y su grandeza, no toda Castilla-La Mancha es manchega. La provincia de Guadalajara no es manchega. La serranía de Cuenca no es manchega. Toledo capital y la tierra de Talavera de la Reina no son manchegas. Pero desde la Junta de Calamidades en un proceso de homogenización sólo comparable a la URSS de Stalin o al III Reich se lleva décadas promoviendo la mancheguización de todo el territorio. Y desde la ignorancia o la mala intención no es extraño leer, día sí y día también, en los medios de (in)comunicación barbaridades como llamar a Guadalajara o Talavera ciudades “manchegas”.

.“Me han dicho que a Castilla La Nueva la llaman Castilla-La Mancha. ¿Por qué La Mancha? La Mancha está muy debajo. La Alcarria no es La Mancha" (Claudio Sánchez-Albornoz, diario ABC, 15-10-1978).

En todo crimen hay un móvil, un “qui prodest” , un beneficiario. ¿A quién beneficia que Madrid y Castilla-La Mancha formasen dos autonomías? Está documentado que el nacionalismo catalán presionó para sacar a Madrid de su región geográfica e histórica. Pero a la burguesía madrileña tampoco le importó. Por no hablar del PP (antes AP), PSOE, UCD, etc., que prefieren mantener sus cuotas de poder y su ejército de cargos autonómicos. O de instancias superiores que no quieren ni por pienso ningún tipo de acercamiento entre Comunidades autónomas castellanas. Recomiendo a este respecto encarecidamente ver el vídeo publicado por la Asociación Socio-Cultural Castilla sobre los procesos autonómicos en Castilla la Nueva.
(continuará)





Robada a Jos ® Manuel SanzComarcasLaManchaEscastillaMADRISCASTELLA


(1) PFC: http://www.partidocastellano.org/es/noticias/?iddoc=8750
(2) Carretero: http://es.wikipedia.org/wiki/Anselmo_Carretero ; véase también anterior publicación sobre Anselmo Carretero en este mismo blog