Compañeros: como ya sabéis, he solicitado la baja como militante del Partido Castellano, básicamente por causas personales y por considerar que desde hace algún tiempo no es "casa común" de los castellanos de Madrid, que el compañerismo ha dado lugar a un pseudoprofesionalismo en el que no encajo, y fundamentalmente por causas personales, que en los últimos 5 años no sólo no han mejorado, sino que han ido a peor.
Me he sentido como en familia en este partido, y me enorgullezco de haber trabajado, reído y compartido trinchera con vosotros.
Me ha costado tomar esta decisión, pero es preferible ser consecuente con las propias convicciones. La política está llena de falsedades y acomodamientos que no van conmigo.
A pesar de lo que me dijo el otro día un destacado miembro de la agrupación, yo no creo en los adioses definitivos y mi manera de ser es contraria a cerrar ninguna puerta. Así que lo que hoy veo negro quizá cambie. Durante décadas no salí del armario castellanista, y cuando me uní a este proyecto entregué todo por él. Una pena.
No obstante, nunca daré la espalda a la causa castellanista y cuando el Pcas necesite mi apoyo por el bien de CASTILLA, allí estaré, como simpatizante.
Hasta siempre. VIVA CASTILLA UNIDA
Vicente Hernández
Zocodover. Homenaje Comuneros 2011
domingo, 12 de julio de 2015
domingo, 14 de junio de 2015
Cantabria es Castilla
domingo, 17 de mayo de 2015
PROPUESTAS DEL PARTIDO CASTELLANO PARA ALCORCÓN (MADRID)
El Partido Castellano-Tierra Comunera se define como un
movimiento federalista, de progreso y ecologista. El PCAS es el único partido
castellanista que se presenta a estas
elecciones. El castellanismo reivindica la identidad castellana de Madrid, la herencia
de los Comuneros y de la tradición democrática y participativa de los Concejos
Castellanos hasta la llegada del absolutismo. Reivindica la búsqueda de la
justicia social y la gestión colaborativa del común. Reivindica el papel de la
región histórica de Castilla, a la que pertenecimos oficialmente hasta 1983 y a
la que nosotros consideramos que seguimos perteneciendo por Historia, cultura y
geografía. Nuestro principal objetivo es que nuestras CCAA, nuestras ciudades,
pueblos y provincias busquen lo que nos une. Porque unidos podríamos ser más
fuertes y ricos.


UN AYUNTAMIENTO QUE PIENSE MÁS EN EL COMÚN Y
MENOS EN LOS PRIVILEGIADOS
PROTECCIÓN SOCIAL: ´
+Creación
de un programa local de protección
social
+Ampliación
de la Bonificación del IBI. Extendiéndola a familias con pocos recursos, atendiendo más a
los ingresos reales de las familias .
+Ayudas
municipales para el abono transporte de parados y rentas bajas, apoyando las
reivindicaciones de la plataforma por el transporte público en este sentido.
+Promoción del alquiler social
SERVICIOS
PÚBLICOS E INFRAESTRUCTURAS:
Menos concesión de suelo público para
instituciones privadas, y más para equipamientos socioculturales y
deportivos.
Estudiar la problemática de las zonas de aparcamiento insuficientes en
el centro.
Mejorar el
servicio de recogida de basuras, hoy por hoy irregular.
Mejorar la infraestructura de transportes en barrios periféricos como Campodón o Fuente Cisneros.
En vez de ciudades del pádel inconclusas,
promover centros de salud necesarios, como el del ensanche
sur.
CULTURA Y EDUCACIÓN:
+Defender el
patrimonio cultural alcorconero, en
particular el MAVA y el entorno de los Castillos de Valderas. Apoyo a los
centros culturales como el Buero Vallejo.
+Buscar una solución creativa a la situación
del CREAA.
+Defender las últimas viviendas tradicionales frente
la especulación y la piqueta.
+Reivindicar
las raíces castellanas del municipio. Apoyo a iniciativas que promocionen la
cultura castellana.
EMPLEO Y ECONOMÍA:
+Incentivar
la creación de empleo en el municipio, apoyando a autónomos y PYMES.
+Frente a un modelo que apuesta por grandes superficies y proyectos monstruosos
como Eurovegas, el castellanismo cree en la importancia de reforzar y apoyar al
pequeño comercio local ,
+Facilitar la creación de nuevas empresas en
Alcorcón y la llegada de empresas forasteras facilitando trámites,
simplificando la burocracia. Apoyar otro tipo de economía, más verde y sostenible.
Y ADEMÁS:
Mejorar la seguridad ciudadana, sobre todo en la zona centro (C/ Cáceres y aledaños)
Búsqueda de convenios de colaboración con ayuntamientos de la zona, sobre todo Madrid, Fuenlabrada, Leganés y Móstoles, para la mejor prestación de servicios
Mejorar la seguridad ciudadana, sobre todo en la zona centro (C/ Cáceres y aledaños)
Búsqueda de convenios de colaboración con ayuntamientos de la zona, sobre todo Madrid, Fuenlabrada, Leganés y Móstoles, para la mejor prestación de servicios
jueves, 23 de abril de 2015
Feliz día de la patria castellana
“«Tú,
tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble
reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor»”(pasquines
aparecidos en las puertas de las iglesias antes de la revuelta de las
Comunidades de Castilla, s. XVI)
“La sangre
de los Padilla, Bravo y Maldonado que corren por vuestras
venas y el
ardimiento de que guardan memoria estos pueblos de las
comunidades,
garantizan el éxito de nuestras aspiraciones y deseos.”
Pacto
Federal Castellano, s. XIX
“Traidores y criminales contra nosotros cabalgan” (del Poema “los
Comuneros” Luis López Álvarez, s. XX)
23 de abril una vez más. Feliz día de
Castilla. “Castilla miserable, ayer dominadora…” que cantase el poeta sevillano
enamorado de Soria. Precisamente ayer en la Casa de Soria, mi correligionario y
amigo el profesor Pedro Juan Sánchez en su intervención dentro de la jornada sobre
Patrimonio Cultural y Patrimonio Natural rescordaba cómo la superioridad
cultural del Egipto antiguo o de Grecia pervivió siglos después de su ocaso
socioeconómico y/o su derrota militar. O cómo países divididos como la Italia
anterior al novecento fueron referentes culturales, faros del mundo y modelos a
seguir.
Egipto, Grecia, Roma, Italia, China…. La
Castilla que descubrió un Nuevo Mundo o gestó en su seno uno de los idiomas más
hablados del orbe. La Castilla que parió
una cultura que hizo posible un Cervantes, un Quevedo, un Lope. Esa Castilla ni
está ni se la espera.
Ni existe ni quieren que exista desde la
idealizada transición. Víctima expiatoria de los intereses coincidentes de los
nacionalistas periféricos mesetófobos y el nacionalismo español.
Esa es la realidad. Otros pueblos y naciones
divididas en lo político han mantenido su identidad y herencia. Irlanda,
Escocia, Polonia, India, Kurdistán, Armenia…han pervivido como ideal de destino
común. Han sobrevivido a ocupaciones, a la negación de su lengua y cultura, hasta
a genocidios, aferrándose a sus raíces, sus señas de identidad o su religión.
Castilla en cambio asiste impasible al saqueo
de sus recursos naturales, a la despoblación, al genocidio cultura. Al
sinsentido de perder su cuna (Cantabria), la cuna de parte de su idioma y
raíces (Rioja) o de su motor económico (Madrid). A la división en 5 comunidades
autobobas a cual más absurda. A su negación ontológica, a su sacrificio en aras
del bien común.
Muchos castellanos no se sienten orgullosos de ser castellanos. Otros, como la mayoría de los madrileños, ya ni
saben que lo son.
En este día de oprobio y celebración, monopolizado
por una de las cinco comunidades, la que quiere monopolizar el nombre de
Castilla, en este día que celebramos y lamentamos la derrota de los comuneros
en las campas de Villalar, recordemos a nuestros héroes.
HONOR A PADILLA, BRAVO, MALDONADO, MARÍA DE
PACHECO, JUAN DE ZAPATA, EL OBISPO ACUÑA, ALONSO DE ARREO Y A TODOS LOS QUE
VERTIERON SU SANGRE POR LA NACIÓN CASTELLANA.
Feliz día de Castilla. Feliz día de la
derrota
(Publicado originalmente en el blog "el Pepinillo Mutante")
sábado, 18 de abril de 2015
El Olmo de Padilla
EL OLMO DE PADILLA (En recuerdo de los Comuneros de Castilla)
(Por Pedro J. Sánchez (Candidato a Presidencia de la Comunidad de Madrid por el Partido Castellano-Tierra Comunera-Pacto por Madrid)
En pleno centro de Madrid, justo en el cruce de la calle de Padilla con la de Castelló, frente al elegante edificio de la Fundación Juan March, se alza un hermoso ejemplar de olmo europeo. Debió de ser plantado hace más o menos cien años. No es demasiado para un olmo. Durante siglos las olmas, ejemplares viejísimos de estos árboles, a veces milenarios, presidieron las plazas de los pueblos de Castilla. A su vez, hileras de olmos flanqueaban las carreteras y los caminos de nuestra tierra. Pero a comienzos de la década de los ochenta se extendió por nuestro país una enfermedad que destruye a los olmos europeos, la grafiosis. Sobreviven muy pocos ejemplares de gran porte. Los más notables, aquellos que conformaban nuestro paisaje, han muerto. Ya no hay olmas en nuestros pueblos. Y sin embargo, el olmo de la calle Padilla se las ha apañado para medrar en el centro de una gran ciudad, donde muy pocos le prestan atención. Como tampoco piensan muchos en quién era ese tal Padilla.
No deja de ser raro que una ciudad como Madrid, que tiende a olvidar que es parte de Castilla, haya dedicado tres calles tan céntricas a los tres líderes del movimiento comunero. No conozco las razones de este hecho. Sea como sea, la memoria de Bravo, Maldonado y Padilla está ahí para el que quiera dedicarles un segundo de recuerdo en medio de un atasco.
La memoria de los héroes comuneros perdura en Madrid como el olmo de la calle Padilla. A la vista de todos, pero sin publicidad. Así como la enorme mayoría de la gente que pasa al lado de este árbol desconoce que se trata de uno de los últimos de su especie, así también el viandante que lee distraído el nombre de la calle ignora casi siempre que ese tal Padilla fue tal vez el último gran héroe castellano. Casi nadie sabe nada de su valentía, de su amor a Castilla, de su indignación al ver cómo era expoliada en nombre de un destino histórico supuestamente superior. El eterno drama de nuestra tierra: dar por bueno el sacrificio en aras de un bien mayor que nunca redunda en nosotros.
El olmo de la calle Padilla, obviamente, no es consciente de su importancia. Sobrevive sin más. Así también nuestra tierra. Castilla existe, oculta bajo capas de olvido y de ignorancia, repartida en cinco comunidades sin más historia y sin más significado que el administrativo. Castilla existe, pero está al borde de la extinción. Como los olmos.
El castellanismo afirma que Castilla no es una idea abstracta. Como el olmo de la calle Padilla, y como todas las demás cosas que nos constituyen como pueblo, Castilla es algo concreto y tangible. Nuestra ideología se basa en la necesidad de defender esas cosas que conforman Castilla.
Celebremos hoy la fortaleza del olmo de Padilla, su valentía. Honremos su obstinación inconsciente en permanecer vivo, en medrar en contra de todo. No se me ocurre mejor metáfora de nuestras ideas que este hermoso árbol, y el que haya brotado tan cerca de las calles dedicadas a los comuneros es una coincidencia afortunada. Este árbol nos une a los que vinieron antes que nosotros, tanto como nuestras tradiciones y nuestro patrimonio. Este olmo obstinado y orgulloso es ahora mismo casi la única razón por la que existieron todos los olmos que le precedieron. En él están depositadas las esperanzas de toda su especie. Así también nosotros, los castellanistas: somos pocos, poquísimos, y no somos ni más listos, ni más activos, que esa mayoría de madrileños que ignora que Castilla sigue existiendo. Pero hablamos en nombre de todos aquellos para los que Castilla sí tenía una razón de ser. Hemos recogido su mensaje, y nos cabe la responsabilidad de comprenderlo, adaptarlo, y difundirlo.
Nuestros principios brotan de la tierra en la que están enterrados todos los que creyeron en Castilla, desde los lejanos tiempos del Condado, hasta estos tristes momentos de ignorancia. Este olmo hermoso nos da un ejemplo de lo que debemos ser, pero también nos impone un compromiso, el de no conformarnos. No nos puede bastar con tener el último olmo, debemos esforzarnos por encontrar variedades de esta especie que sean resistentes a la enfermedad. No basta con tener un fósil al que adorar. Castilla existe, y eso significa que los castellanistas debemos esforzarnos por mantenerla, desde luego, pero también por mejorarla. Porque lo único que no cambia es lo que está muerto.
Castilla es mucho más que un capítulo en un libro de texto. Castilla es un proyecto político.
El olmo de Padilla, en pleno centro de Madrid, es casi un milagro. Castilla, tras siglos de desidia y de olvido, también. Demos gracias por estos milagros, y pongámonos a trabajar para que dejen de serlo.
EL PRÓXIMO 25 DE ABRIL, OS ESPERAMOS EN EL CRUCE DE PADILLA CON CASTELLÓ PARA HOMENAJEAR A LOS COMUNEROS QUE VERTIERON SU SANGRE POR NUESTRA TIERRA Y SU IDENTIDAD
(Por Pedro J. Sánchez (Candidato a Presidencia de la Comunidad de Madrid por el Partido Castellano-Tierra Comunera-Pacto por Madrid)
En pleno centro de Madrid, justo en el cruce de la calle de Padilla con la de Castelló, frente al elegante edificio de la Fundación Juan March, se alza un hermoso ejemplar de olmo europeo. Debió de ser plantado hace más o menos cien años. No es demasiado para un olmo. Durante siglos las olmas, ejemplares viejísimos de estos árboles, a veces milenarios, presidieron las plazas de los pueblos de Castilla. A su vez, hileras de olmos flanqueaban las carreteras y los caminos de nuestra tierra. Pero a comienzos de la década de los ochenta se extendió por nuestro país una enfermedad que destruye a los olmos europeos, la grafiosis. Sobreviven muy pocos ejemplares de gran porte. Los más notables, aquellos que conformaban nuestro paisaje, han muerto. Ya no hay olmas en nuestros pueblos. Y sin embargo, el olmo de la calle Padilla se las ha apañado para medrar en el centro de una gran ciudad, donde muy pocos le prestan atención. Como tampoco piensan muchos en quién era ese tal Padilla.
No deja de ser raro que una ciudad como Madrid, que tiende a olvidar que es parte de Castilla, haya dedicado tres calles tan céntricas a los tres líderes del movimiento comunero. No conozco las razones de este hecho. Sea como sea, la memoria de Bravo, Maldonado y Padilla está ahí para el que quiera dedicarles un segundo de recuerdo en medio de un atasco.
La memoria de los héroes comuneros perdura en Madrid como el olmo de la calle Padilla. A la vista de todos, pero sin publicidad. Así como la enorme mayoría de la gente que pasa al lado de este árbol desconoce que se trata de uno de los últimos de su especie, así también el viandante que lee distraído el nombre de la calle ignora casi siempre que ese tal Padilla fue tal vez el último gran héroe castellano. Casi nadie sabe nada de su valentía, de su amor a Castilla, de su indignación al ver cómo era expoliada en nombre de un destino histórico supuestamente superior. El eterno drama de nuestra tierra: dar por bueno el sacrificio en aras de un bien mayor que nunca redunda en nosotros.
El olmo de la calle Padilla, obviamente, no es consciente de su importancia. Sobrevive sin más. Así también nuestra tierra. Castilla existe, oculta bajo capas de olvido y de ignorancia, repartida en cinco comunidades sin más historia y sin más significado que el administrativo. Castilla existe, pero está al borde de la extinción. Como los olmos.
El castellanismo afirma que Castilla no es una idea abstracta. Como el olmo de la calle Padilla, y como todas las demás cosas que nos constituyen como pueblo, Castilla es algo concreto y tangible. Nuestra ideología se basa en la necesidad de defender esas cosas que conforman Castilla.
Celebremos hoy la fortaleza del olmo de Padilla, su valentía. Honremos su obstinación inconsciente en permanecer vivo, en medrar en contra de todo. No se me ocurre mejor metáfora de nuestras ideas que este hermoso árbol, y el que haya brotado tan cerca de las calles dedicadas a los comuneros es una coincidencia afortunada. Este árbol nos une a los que vinieron antes que nosotros, tanto como nuestras tradiciones y nuestro patrimonio. Este olmo obstinado y orgulloso es ahora mismo casi la única razón por la que existieron todos los olmos que le precedieron. En él están depositadas las esperanzas de toda su especie. Así también nosotros, los castellanistas: somos pocos, poquísimos, y no somos ni más listos, ni más activos, que esa mayoría de madrileños que ignora que Castilla sigue existiendo. Pero hablamos en nombre de todos aquellos para los que Castilla sí tenía una razón de ser. Hemos recogido su mensaje, y nos cabe la responsabilidad de comprenderlo, adaptarlo, y difundirlo.
Nuestros principios brotan de la tierra en la que están enterrados todos los que creyeron en Castilla, desde los lejanos tiempos del Condado, hasta estos tristes momentos de ignorancia. Este olmo hermoso nos da un ejemplo de lo que debemos ser, pero también nos impone un compromiso, el de no conformarnos. No nos puede bastar con tener el último olmo, debemos esforzarnos por encontrar variedades de esta especie que sean resistentes a la enfermedad. No basta con tener un fósil al que adorar. Castilla existe, y eso significa que los castellanistas debemos esforzarnos por mantenerla, desde luego, pero también por mejorarla. Porque lo único que no cambia es lo que está muerto.
Castilla es mucho más que un capítulo en un libro de texto. Castilla es un proyecto político.
El olmo de Padilla, en pleno centro de Madrid, es casi un milagro. Castilla, tras siglos de desidia y de olvido, también. Demos gracias por estos milagros, y pongámonos a trabajar para que dejen de serlo.
EL PRÓXIMO 25 DE ABRIL, OS ESPERAMOS EN EL CRUCE DE PADILLA CON CASTELLÓ PARA HOMENAJEAR A LOS COMUNEROS QUE VERTIERON SU SANGRE POR NUESTRA TIERRA Y SU IDENTIDAD
domingo, 29 de marzo de 2015
Sobre Castilla oriental, ese hermoso desierto demográfico y The Guardian
Tremendo que tenga que ser un medio de
comunicación foráneo, The Guardian, el que denuncie el abandono y
despoblación del desierto español, el de Guadalajara, Soria, Cuenca o Teruel.
Nuestros medios callan. Y muchos hijos de esas tierras (por no llamarles de
otra forma) de forma ignorante o no , reivindican un nuevo centralismo "a
la francesa". para España (¿qué es para ellos España?¿Soria, Guadalajara o Teruel son
menos España? Alucina pepinillos con esos super-españolistas a los que les importa un comino lo que pasa a buena parte de "su" España)
Esto no es Francia, señores. A pocos kilómetros de Madrid está el mayor desierto demográfico de Europa tras
Siberia y Laponia. . Trasvase, ATC, Fracking, envejecimiento, despoblación,
abandono...todo lo malo para estas provincias malditas.
Y luego los friquis somos los castellanistas que clamamos contra la muerte de nuestra tierra. Más vale ser friqui que un borreguito de un lugar llamado Mundo. O un centralista-españolista que dice amar a España mientras deja morir a la España interior, sus pueblos y sus gentes. Un pijo urbanita como esos de UpyD o Ciutadans que quieren acabar con el 80% de nuestros pequeños municipios.
Todos los que hoy aclaman con palmas a la reina Isabel, al Cid, a los Comuneros, o al Empecinado, mañana crucificarán a su tierra con su voto. Feliz domingo de Ramos.
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UPyD
jueves, 19 de febrero de 2015
UPyD, CIUTADANS por desaparición de Pueblos. El PCAS, sólo ante la defensa de nuestro medio rural
Nos permitimos compartir este comunicado que nos envía el PCAS-TC de Cuenca. Porque nos negamos a que las Castillas sean el erial de España. Porque queremos pueblos vivos.
NOTA DE PRENSA
EL PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) DENUNCIA
QUE UPyD Y CIUTADANS PRETENDEN LA DESAPARICIÓN DE MÁS DEL 95% DE LOS MUNICIPIOS
CONQUENSES
El PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) denuncia
públicamente que las propuestas de los partidos políticos UPyD y Ciutadans de
eliminación de ayuntamientos y de fusión de municipios, provocará la
desaparición en la provincia de Cuenca de más del 95% de los actualmente
existentes. Los castellanistas consideran que la pervivencia de los pequeños
municipios y de las entidades locales menores, es esencial para combatir la
despoblación y el envejecimiento rural, para acercar la administración al
ciudadano, así como para generar propuestas de desarrollo endógenas en el
territorio. Así, desde el PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) se
reclama a la población rural que rechace participar en las candidaturas de
partidos como UPyD o Ciutadans una de cuyas principales propuestas pasa por
suprimir sus Ayuntamientos.
Tanto los responsables de UPyD como los de Ciutadans han
defendido desde hace años, e incluido en sus programas, la fusión de municipios
como presunta medida de “modernización de la administración”, en la misma línea
que subyacía en la Ley de Modernización y Sostenibilidad de la Administración
Local del PP, aprobada en diciembre de 2013, y que finalmente excluyó, ante la
presión de las instituciones locales, una de sus más contestadas propuestas: la
“fusión obligatoria de pequeños municipios”.
Ahora las declaraciones de los
principales líderes de estas formaciones, Rosa Díez y Albert Rivera, insisten en
la misma idea, apostando en el caso de UPyD por suprimir todos los municipios de
menos de 5.000 habitantes, dejando los 8.112 municipios españoles en
aproximadamente 1.400, mientras que Albert Rivera va más lejos, reclamando dejar
en 900 los municipios españoles. Eso supondría que los 238 municipios conquenses
pasarían a unos 12 ¡aproximadamente el 5% de los actuales! en una medida que
fundamentalmente agrede al territorio castellano y que demuestra el profundo
desconocimiento de la realidad rural y local que caracteriza a estas formaciones
políticas centralistas urbanitas.
Las consecuencias de la desaparición de la mayor parte de los
Ayuntamientos existentes, para los castellanistas, no supondría ningún ahorro,
pues la mayor parte de sus cargos públicos (alcaldes, alcaldes pedáneos,
concejales y vocales en juntas vecinales) no perciben remuneración alguna, sino
que impulsaría un notable encarecimiento en la prestación de los servicios
básicos a la población rural, diseminada, aislada y envejecida, ya que habrían
de ser prestados desde la lejanía y el desconocimiento, generaría un deterioro
de la calidad de los servicios públicos, notables recortes en los mismos fruto
de su encarecimiento, y una privatización a medio plazo. Todo ello supondría,
por tanto, un impulso a los procesos despobladores en el medio rural y de éxodo
de sus gentes a las ciudades, con el consiguiente deterioro del patrimonio
cultural, monumental, natural, ambiental y de las infraestructuras de los
pueblos.
La desaparición forzosa de los Ayuntamientos rurales, las
instituciones más democráticas y antiguas que existen en nuestro país, supone
una vulneración de la autonomía local, la expropiación de sus vastos patrimonios
públicos y comunales, la enajenación a sus vecinos del derecho fundamental de
decidir colectivamente como gestionar su vida municipal.
Para el PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) las
razones que esgrimen Rosa Díez y Albert Rivera para justificar esta propuesta,
como "garantizar la viabilidad de los ayuntamientos", "mejorar la prestación de
los servicios públicos", o "ahorrar costes", son una mera patraña, ya que el
nivel de endeudamiento de los consistorios en España, no guarda relación con su
tamaño (hay pequeños ayuntamientos muy saneados y otros muy grandes que no pagan
ni a sus empleados públicos), mientras que el número de ayuntamientos no
garantiza ni racionalidad ni calidad de vida, puesto que Francia, con 36.000
ayuntamientos (España tiene 8.000) es el paradigma de la conservación del medio
rural y de la calidad de vida en los pequeños pueblos.
La desaparición de los pequeños municipios en Cuenca y Castilla
no garantizará ahorro (la mayoría ya cuentan con servicios mancomunados de
aguas, residuos, transporte, etc... sus servicios de secretaría y administración
están compartidos, y las propiedades de cada pueblo deberán ser gestionadas de
manera individualizada: montes, cotos, etc...) y salvo que se pretenda la
desaparición física de los núcleos de población, la prestación de los servicios
públicos se hará más cara y burocrática, así como de peor calidad y menos
democrática, cuanto más lejos de realice. Lo que si conseguirá la desaparición
de los municipios, será dar un golpe definitivo a la viabilidad del Medio Rural
conquense y castellano. Siendo la lucha contra la despoblación y el
envejecimiento, la prioridad del campo castellano, la eliminación de
Ayuntamientos y de Partidos Judiciales, solo conseguirá liquidar instituciones
con fuerte raigambre social (más de mil años de historia) y agudizar el fenómeno
del exterminio del medio rural castellano. Los pueblos no han causado la crisis.
Para El PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) resulta
un sarcasmo que partidos como UPyD o Ciutadans, una de cuyas principales
propuestas electorales es la desaparición de los pequeños municipios, presente
candidaturas en los mismos, por ello, los castellanistas reclaman de todos
aquellos defensores de un Medio Rural Castellano Vivo un BOICOT ACTIVO
que impida que partidos anti-municipios y mata-pueblos engañen a los vecinos de
municipios y pedanías, para conseguir votos que finalmente se utilizarán para
suprimir sus ayuntamientos y su autonomía y democracia local.
Los castellanistas hacen una apuesta decidida por el Medio
Rural Castellano, por la vida en sus pueblos, por defender sus instituciones
democráticas: ayuntamientos y juntas vecinales, por la mancomunación de
municipios como ámbito colaborativo para la prestación de servicios que exceden
el límite municipal, por la recuperación de la gestión de las propiedades
públicas y comunales, y por la adopción de medidas claras de “discriminación
positiva” hacia quienes han hecho la opción de vivir en el campo, con rebajas
impositivas a la inversión en actividades económicas, con prestación de
servicios de igual calidad al medio urbano, con cesiones de viviendas y opciones
laborales a quienes se trasladen al campo.

Agrupación Provincial de Cuenca
cuenca@partidocastellano.org
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